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Tratamientos “lunch time”

¿Sabías que existen tratamientos que te permiten cuidarte a la vez que te roban el menor tiempo posible?

Son los tratamientos “lunch time”, conocidos así porque puedes hacértelos en la hora del almuerzo, un descanso del trabajo, a mediodía, etc.

Desde una consulta de asesoramiento nutricional, a tratamientos con vendas, toxina botulínica, etc.

Infórmate sin compromiso en el 941245219, mail: [email protected], WhatsApp 667273306 o visítanos en Avda. de Colón 43, bajo (Logroño)

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¿Por qué no adelgazo?

Seguir una alimentación sana y equilibrada, moderando el número de calorías, y aumentar la actividad física suele ser suficiente para bajar de peso. Pero no siempre funciona. A veces la propia acción de ciertas hormonas en el organismo es la que pone “freno” al proceso de adelgazamiento.
O puede haber otros factores que estén obstaculizando la pérdida de peso, como te explicaremos a continuación.

Si no adelgazas, empieza haciendo autocrítica
Antes de buscar otras causas que pueden estar boicoteando tu dieta, conviene que analices si realmente estás siguiendo unas pautas correctas. Contestar a las siguientes preguntas te puede ayudar a averiguar los motivos de por qué no pierdes peso:

· ¿Sigues bien la dieta? A la hora de hacer una dieta de adelgazamiento, los pequeños detalles son más importantes de lo que crees. Por ejemplo, no seguir las recomendaciones del dietista-nutricionista al 100% puede echar por tierra cualquier dieta por eficaz que sea.

· ¿Eres constante? Empezar una dieta cada lunes o ponerse a régimen cada dos meses… es señal de que el problema está en los hábitos nutricionales y es necesario cambiarlos.

· ¿Haces deporte? Si tu intención es adelgazar, practicar algo de ejercicio a diario es tan importante como comer de forma saludable y en cantidades moderadas. Si hasta ahora has llevado una vida sedentaria, este puede ser el problema.

Otros factores que boicotean la pérdida de peso
Si has contestado “sí” a las tres preguntas anteriores, es decir, tu alimentación es sana y equilibrada, rica en frutas y verduras y baja en grasas y azúcares; sueles comer de esta forma habitualmente, con pocas excepciones; y practicas alguna actividad física con regularidad… y aun así no pierdes peso, puede que existan otras causas no estrictamente nutricionales.

Estas suelen ser las razones más frecuentes:
1. Genética
La herencia genética puede predisponerte a tener más dificultad para perder peso o mantener la línea.
Sin embargo, en ocasiones, el sobrepeso no se “hereda” por los genes, sino por ciertas conductas adquiridas. Y es que en algunas familias se suelen transmitir los malos hábitos alimentarios, y estos se comparten desde la infancia.

2. Medicamentos
Ciertos fármacos, como corticoesteroides, antidepresivos y anticonvulsivantes (antiepilépticos), pueden disminuir la velocidad a la que el cuerpo quema calorías, aumentar el apetito o favorecer la retención de líquidos.

3. Dejar de fumar
Algunas personas aumentan de peso cuando dejan de fumar. Uno de los motivos es porque la nicotina acelera la combustión de calorías. Por eso, al abandonar el hábito, el gasto calórico es menor.

4. Factores ambientales
Según los investigadores, existen ambientes obesogénicos, es decir, que estimulan la obesidad.
Por ejemplo, un estudio de la Universidad de California (EE. UU.) demostró que vivir en una zona con muchos anuncios de comida rápida en las calles aumenta el riesgo de sufrir sobrepeso y obesidad.

5. Hipotiroidismo
En las personas que sufren este trastorno la glándula tiroides no produce suficiente tiroxina, una hormona que estimula el metabolismo basal.
Por eso, al disminuir, hace que el metabolismo sea más lento, es decir, el cuerpo consume menos calorías. Y esto conduce a una mayor tendencia a ganar peso o dificultad para perderlo.

6. Menopausia
Si te estás acercando a la menopausia y notas que el contorno de tu cintura va aumentando, lo más probable es que el aumento de peso sea consecuencia de los cambios hormonales que se están produciendo en tu cuerpo. Y es que durante el transcurso de la perimenopausia, el 75% de las mujeres suelen ganar entre 4 y 10 kilos.

7. Estrés crónico
Frente a la ansiedad, el cuerpo se defiende segregando una mayor cantidad de cortisol, que es una hormona de supervivencia que, entre otras funciones, estimula la producción de glucosa y ordena a las células que almacenen la mayor cantidad de grasa posible.
El aumento de esta hormona conduce a que, a la larga, el organismo tenga una menor respuesta ante ella. En consecuencia, aumenta aún más su producción, lo que provoca que aparezca un depósito de grasa, sobre todo en la zona del abdomen.

8. Dormir mal
Durante el descanso se liberan hormonas que controlan el apetito y el gasto energético. Cuando duermes el tiempo suficiente, entre 7 y 8 horas, se mantiene el equilibrio entre la grelina (hormona que genera sensación de estómago vacío) y la leptina (hormona que inhibe la sensación de hambre).
Sin embargo, la falta de sueño provoca que aumente la concentración de grelina y que disminuya la de leptina. ¿Resultado? Tras una mala noche, tienes más hambre. Y no solo eso, sino que además te apetecen alimentos con azúcar, como los dulces. Asimismo, el sueño también afecta a la glucemia: si duermes mal, tu cuerpo regula peor la glucosa.

Las dietas milagro te “devuelven” más kilos
Además de ser un riesgo para la salud –pueden causar problemas renales, cardiacos, y carencias nutricionales–, las llamadas dietas milagro, que prometen perder muchos kilos en poco tiempo y que suelen basarse en el consumo exclusivo de ciertos alimentos, provocan un “efecto rebote” o “efecto yoyó”. Tras abandonar la dieta, no solo se recuperan rápidamente los kilos perdidos, sino bastantes más.
Además del “efecto rebote”, una dieta restrictiva puede causar problemas renales o cardiacos.

Al someter al organismo a una fuerte restricción alimentaria y a una pérdida de peso muy rápida, este reacciona volviéndose ahorrador y economizando energía, es decir, se adapta a la escasez gastando menos calorías con el objetivo de no quedarse sin reservas.

Al dejar la dieta restrictiva y volver a tu alimentación habitual, como tu cuerpo está en plan ahorrativo y gasta menos, es cuando se produce el “efecto rebote”.

Por otro lado, la mayor parte del peso perdido con estas dietas corresponde a agua y masa muscular. En cambio, el que se recupera más tarde el organismo lo almacena en forma de grasa por si viene otra época de escasez.

En Clínica Nutriestética somos profesionales de la Nutrición y Dietética desde 1988. Infórmate sin compromiso en el 941245219.

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¿Por qué no me funciona la dieta?

El 75% de la población adulta ha intentado adelgazar en algún momento de su vida y un porcentaje similar de personas afirman que no están contentos con su cuerpo, según un informe de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo). El mismo estudio reveló que el sólo el 2% de las personas que empiezan una dieta consiguen perder peso.

¿Motivos? Varios:
1. Creer que se puede adelgazar muy deprisa. Realmente dedicamos poco tiempo a la dieta, y los hábitos se relajan rápidamente
2. No estamos ante algo matemático. No existe una fórmula que se pueda aplicar a todos los pacientes, sino que se debe adaptar a cada uno de ellos.
3. La mayoría de las dietas comienzan con un error de base: si queremos conseguir que la pérdida de peso sea real, hay que cambiar el enfoque. Es decir, las dietas son puntuales y sus efectos también lo son. Lo que debe plantearse una persona que quiere adelgazar es una reeducación alimentaria y modificación de su estilo de vida y ejercicio físico. Haz cambios, y mantenlos.

Como muy poco, pero no pierdo peso
La mayoría de las personas que han seguido o siguen una dieta, o se han propuesto adelgazar han pensado o dicho esta frase en alguna ocasión. ¿Por qué? También hay varias razones.
1. Realmente estamos comiendo más de lo que creemos.
2. El cuerpo adapta el metabolismo bajando el gasto energético como respuesta a una ingesta baja. Es un mecanismo de defensa para no malnutrirse y sobrevivir al hambre.
3. No se hace ejercicio y lo que está consiguiendo es balancear la ingesta y el gasto.

Quitar alimentos, pesar y medir lo que comemos, ¿funciona?
No resulta adecuado pautar dietas en las que el paciente tenga que pesar todo lo que come. Normalmente pesar todo resulta una tarea complicada y pesada para el paciente. Lo único que va a hacer es dificultar y desmotivar para continuar con el tratamiento. En Clínica Nutriestética tenemos comprobado que funciona mucho mejor trabajar en consulta con el concepto de medidas caseras, imágenes de tamaños de platos o trucos que ayuden a calcular la cantidad de alimento sin tener que pesar. Utilizando la medida de un yogur, o el método de la mano, por ejemplo.
Consejo: usar platos y cubiertos pequeños para evitar grandes cantidades y grandes bocados.

¿Qué alimentos quito de mi dieta?
Partiendo de que la alimentación debe ser variada y equilibrada, hay que eliminar los productos más calóricos: es decir, aquellos alimentos insanos, de alta carga energética y baja calidad nutricional como las grasas no saludables (grasas vegetales parcialmente hidrogenadas, aceite de palma y palmiste), azúcares simples añadidos o la sal. En general, no resultan recomendables los productos ultraprocesados como la bollería, la galletería, los snacks, los dulces, las bebidas y los lácteos azucarados, los embutidos, etc.

¿Qué pasa con las bebidas alcohólicas y el pan?
El alcohol aporta calorías vacías, es decir, energía a razón de 7 kcal por gramo de alcohol, sin nutrientes, lo que favorece la ganancia de peso. De hecho, el consumo de alcohol es una de las razones habituales por las que las personas no adelgazan.

¿Y el pan? ¿Tostado, blanco, integral, con semillas, en colines? ¿Son mejores las variedades secas del pan o el fresco?
La principal diferencia entre el pan tostado y el fresco está en la cantidad de agua. El pan tostado, al tener menos agua, tiene más cantidad de nutrientes calóricos (grasas, hidratos de carbono y proteínas) que el pan fresco.
La característica del pan que sí va a tener consecuencias sobre nuestra dieta va a ser que sea integral (con harinas integrales o cereal de grano entero) o blanco (con harinas refinadas). El pan integral, además de fibra, va a aportarnos más vitaminas, minerales y sustancias beneficiosas. Por otro lado, el contenido en fibra va aumentar la sensación de saciedad; así como aportará beneficios en cuanto al control de la glucosa y el colesterol, aspectos que pueden ser necesarios en pacientes que necesitan perder peso.
El pan es un hidrato de carbono que compite con la pasta, el arroz, las legumbres o las harinas. Si tomamos pan, deberíamos reducir estos alimentos.

¿Cómo podemos tener éxito con la dieta?
Aquí entra en escena la parte de “coaching nutricional”. Es decir, la aportación de la nutricionista que va más allá de la mera elaboración y prescripción de planes nutricionales. Hablamos de:

A. Motivación
Hay que estar motivado antes de empezar el régimen y mantener esa motivación durante todo el tratamiento. Para ello, con el apoyo y orientación de nuestra nutricionista:
• La persona debe fijarse un objetivo, responsabilizarse e implicarse. El objetivo tendrá que ser a medio-largo plazo y realista, ya que si marcamos metas imposibles (perder 10 kg en un mes, por ejemplo), sólo conseguiremos frustrarnos al no lograrlas.
• Una vez que tenemos fijado un objetivo a medio-largo plazo es recomendable ponerse pequeñas metas a corto plazo que nos vayan conduciendo a nuestro objetivo último. Ver cómo se van consiguiendo pequeños retos que uno mismo se ha propuesto aumenta la confianza.
Apoyarse siempre en Anabel o Tatiana (nuestras nutricionistas), para consensuar, identificar y priorizar los objetivos.
• Nadie es perfecto todos los días, a todas horas. No debemos castigarnos si un día no tomamos la mejor elección alimentaria. Perder peso y cambiar de hábitos es una carrera de fondo donde lo que marca el éxito va a ser lo que se haga como norma general.

B. No buscar ni esperar milagros
Perder el exceso de grasa acumulado, cambiar hábitos alimentarios, incrementar el nivel de actividad físico lleva su tiempo y requiere esfuerzo. No existen los atajos ni los milagros, y recurrir a ellos puede suponer más perjuicio que beneficio en el corto y medio plazo, desde el conocido efecto rebote, a problemas más graves como daños renales o hepáticos, déficits nutricionales, trastornos de la conducta alimentaria, resistencia a la pérdida de peso en siguientes dietas, etc.
Y nunca, NUNCA, recurrir a dietas y productos milagro o terapias alternativas sin fundamento científico.

C. No autoponerse a dieta
Igual que no debemos auto-medicarnos, tampoco podemos ponernos a dieta haciendo lo que a uno le parezca, crea o haya oído, o siguiendo la dieta que le ha funcionado bien al vecino, el compañero de trabajo o que nos hemos bajado de alguna página Web. La dieta debe adaptarse a la persona y no al revés.
Debemos aceptar que hay distintos tipos de cuerpos (de caderas anchas, con una talla 80 de pecho o con una 95, con la nariz grande o chata, etc.), y que la forma del cuerpo, la distribución de la grasa, la proporción de masa muscular, va variando con la edad. Es algo que no podemos cambiar aunque queramos.

Si lo veas claro o consideras que necesitas apoyo para comenzar a cambiar tu vida, aquí estamos. Infórmate sin compromiso en el 941245219 e infórmate.

¿Comenzamos?

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Test Inflamación Alimentaria

¿Sabías que la inflamación alimentaria influye notablemente a muchas patologías comunes? Si crees que algunos alimentos pueden estar afectando negativamente a tu salud o a alguna enfermedad que ya sufras, podemos ayudarte a mejorar tu calidad de vida.

Problemas digestivos
Los trastornos o problemas digestivos son sin duda una de las dolencias más prevalentes en la sociedad actual. Engloban todas aquellas molestias sufridas durante el proceso de la digestión y se traducen en síntomas muy variados.

Problemas de peso
De todos los trastornos nutricionales que existen los problemas de peso son los más frecuentes. El sobrepeso y la obesidad son la epidemia del siglo XXI según la OMS (Organización Mundial de la Salud).

Artritis
La artritis no es una única enfermedad, es un término utilizado para referirnos a más de un centenar de dolencias diferentes. A menudo creemos que las dolencias solo afectan a los más mayores pero lo cierto es que la artritis puede aparecer a cualquier edad y además deberse a gran multitud de causas.

Migrañas
Las migrañas son un tipo de dolor de cabeza intenso de variable duración que puede presentarse acompañado de otros síntomas. Actualmente las cefaleas o fuertes dolores de cabeza son uno de los trastornos más extendidos y frecuentes de la población.

Problemas de circulación
Los problemas de circulación son la primera causa de muerte a nivel mundial. La circulación es el proceso mediante el cual el flujo de sangre, que transporta los nutrientes necesarios para que nuestro organismo funcione, llega a todas las partes de nuestro cuerpo.

Hipertensión arterial
La hipertensión arterial es una enfermedad crónica que consiste, como su propio nombre indica, en el aumento de la presión arterial. Las patologías cardiovasculares son actualmente la primera causa de muerte en nuestro país por lo que cuando hablamos de ellas debemos saber que nos enfrentamos a algo serio.

Problemas dermatológicos
Los problemas dermatológicos hacen referencia a las patologías relacionadas con la piel, en términos médicos dermatosis. En ocasiones no le damos la importancia que se merece a nuestra piel, sin embargo, debemos saber que es el órgano más grande del cuerpo y se encarga de funciones vitales.

Trastornos del ánimo
Los trastornos del ánimo no solo afectan a la persona a nivel emocional sino que pueden ser los causantes de otras enfermedades. Estos suelen dividirse en dos grandes grupos: los trastornos depresivos y los bipolares.

Pero, ¿qué es exactamente y por qué puede estar afectándote? Es posible que con cierta regularidad sientas dolores de estómago, tengas malas digestiones, te duela la cabeza o sientas picores o molestias en la piel. Pues bien, todos estos síntomas pueden estar siendo provocados por algunos alimentos que consumas habitualmente.

Durante miles de años el cuerpo humano ha ido evolucionando aprendiendo a conocer y tolerar los alimentos de una forma natural. Sin embargo, existen algunos que pueden estar provocando efectos adversos en tu cuerpo de los que desconoces el origen, hasta ahora.

Un determinado alimento o grupos de alimentos pueden inducir a la producción de citoquinas inflamatorias BAFF (Factor Activador de Célula B) o PAF (Factor Activador de Plaquetas) y causar síntomas inflamatorios como los que anteriormente hemos citado, entre otros. La inflamación alimentaria por tanto, ocurre cuanto en nuestro organismo se supera el umbral de aceptación a uno o más alimentos.

 Si crees que sufres o puedes sufrir un problema de inflamación asociado al consumo de ciertos alimentos, infórmate sin compromiso en el 941245219, mail: [email protected] o visítanos en Avda. de Colón 43, bajo (Logroño).

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