colesterol

Sobre el colesterol

Que los parámetros de colesterol los tengamos alterados es un indicativo de que algo no estamos haciendo bien: nos está avisando de que nuestro hígado no está siendo tratado todo lo bien que se merece.

¿Qué factores influyen en el aumento del colesterol?
El sobrepeso, el sedentarismo, el consumo excesivo del alcohol, algunos medicamentos, el tabaco y una alimentación desequilibrada en la que incluimos demasiada grasa animal y azúcar en la dieta, son algunos de los factores, además del hereditario, de encontrarnos frente una hipercolesterolemia y sus consecuencias patológicas (enfermedades cardiovasculares).

¿Cómo podemos mejorar nuestro perfil de grasas, y con ello que el colesterol esté dentro de los parámetros normales?
Podemos empezar mejorando nuestra alimentación de la siguiente manera:
• Incluyendo alimentos que nos aporten grasas buenas (ácidos grasos monoinsaturados, omega 3…), esteroles, fibra dietética y antioxidantes que ayudan a reducir los niveles de colesterol total en sangre y a elevar el colesterol bueno (HDL), como por ejemplo:
– Frutas, verduras y/o hortalizas (5 raciones diarias) ricas en antioxidantes (pimiento, espinacas, zanahoria, calabaza, tomate, fresa, kiwi…)
– Cereales integrales (pan, pasta, arroz, avena, cebada).
– Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, soja).
– Pescado blanco y azul (salmón, sardina, trucha, caballa, boquerones, anchoas, etc.).
– Frutos secos (controlando la cantidad)
– Aceite de oliva virgen.
• Por otro lado los alimentos a evitar serán todos los que aporten grasas saturadas y grasas trans (lácteos enteros, carnes grasas, mantequilla, margarinas, bollería y fritos industriales, embutidos y productos procesados en general).
• Todo en preparaciones culinarias sencillas, que necesiten poco aceite (plancha, horno, asado, papillote, al microondas, al vapor, hervido, en su jugo).
• Moderar el consumo de alcohol también es importante.
• Hidratarnos bien, 2 litros de agua al día, para favorecer el correcto funcionamiento del organismo.

Además de hacer cambios en nuestra alimentación, debemos optar por una vida más activa, en la que el ejercicio esté presente en nuestro día a día, beneficiando además a mantener un peso adecuado.

Anabel Pérez
Nutricionista
Clínica Nutriestética

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Sobre la flora intestinal

¿Qué es la flora intestinal?

La flora intestinal, también llamada microbiota o microflora, hace referencia al conjunto de microorganismos vivos, principalmente bacterias, que colonizan y habitan en nuestro intestino. Estas bacterias son esenciales para nuestro organismo por lo que su buen mantenimiento es de gran importancia para asegurarnos un buen estado de salud, tanto es así que los científicos empiezan a referirse a ella como si de un órgano nuevo se tratara. Cada persona presenta una microbiota intestinal única, con una gran variabilidad en su composición entre distintos individuos.
Vamos a conocer más de ella.

¿Qué funciones tiene la flora intestinal?
• Actúa como defensa del organismo, por lo que mejora nuestra respuesta inmunitaria.
– Refuerzo de nuestras defensas frente a bacterias y virus.
– Protección frente a diarreas por tratamientos antibióticos.
– Protección frente a otras enfermedades.
• Participan en la absorción de grasa proveniente de la alimentación, y también en su posterior utilización como energía o combustible.
• Participan en la depuración de toxinas provenientes de la dieta.
• Síntesis de micronutrientes como vitamina K, vitamina B12 y ácido fólico.
• Fermentación de sustancias indigeribles.
• Funcionamiento correcto de nuestro sistema digestivo: alivio de los síntomas del estreñimiento, favoreciendo el ritmo intestinal.
• Facilita una correcta absorción de minerales como calcio, hierro y magnesio.

La microbiota y obesidad
Distintos estudios nos están revelando que la composición de la flora intestinal estaría ligada a padecer obesidad y también enfermedades relacionadas con esta como la diabetes. Se ha comprobado que el tipo de microflora intestinal es distinto en individuos que padecen obesidad frente a los que se encuentran en un normopeso, lo que aún no es exacto es si esta diferencia es debida a la propia enfermedad o por el contrario es la diferencia la que hace padecerla. Dichos estudios nos plantean que la composición de la flora intestinal en una persona puede determinar una mayor o menor eficacia en la extracción de la energía de la dieta, como también una mayor o menor predisposición a depositar el exceso de energía como tejido adiposo.

¿Qué factores pueden dañarla?
• Infecciones de origen vírico y/o bacteriano.
• El consumo de fármacos como por ejemplo los antibióticos disminuyen el número de bacterias beneficiosas de nuestra flora.
• Algunas enfermedades como colitis ulcerosa, enfermedad de crohn, etc.
• Malos hábitos alimenticios.
• Sedentarismo.
• Tabaco.
• Alcohol.
• Estrés.
• Insomnio.

¿Qué síntomas podemos tener con la microbiota dañada?
• Estreñimiento.
• Diarrea.
• Infecciones.
• Debilidad del sistema inmune.
• Hinchazón de abdomen crónico.
• Gases.
• Síntomas de alergia.

¿Cómo podemos mantenerla en condiciones óptimas? ¿Qué podemos hacer para que nuestra flora intestinal mejore?
Seguir unos hábitos saludables que incluyan una alimentación variada y equilibrada, aumentando el consumo de verduras, frutas, frutos secos, pescado… También consiguiendo mantener una hidratación adecuada, descansando lo suficiente y llevando una vida activa, dejando de lado el sedentarismo, priorizando el cuidarnos. Todo esto serían claves para ello además de sumarle el consumo de probioticos, que son organismos vivos (bacterias o levaduras de la flora comensal intestinal) que se añaden a los alimentos o que forman parte de ellos, o también como complemento en la dieta, cuyo consumo en cantidades adecuadas nos proporcionará una mejora en la microbiota y con ella unos efectos beneficiosos para la salud, que reforzará nuestras defensas, evitando infecciones, mejorando también nuestro tránsito intestinal en caso de estreñimiento, flatulencias o diarreas.

Anabel Pérez
Nutricionista
Clínica Nutriestética

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Úlcera péptica: estrategias nutricionales

En Clínica Nutriestética nos preocupamos no sólo del bienestar a través de dietas de adelgazamiento, sino también de diferentes patologías que pueden condicionar nuestro estado de salud. A continuación plantearemos estrategias nutricionales y dietéticas, encaminadas a colaborar en la mejora de las alteraciones producidas por la úlcera péptica. El objetivo es evitar la irritación de la mucosa digestiva inflamada, suprimir el reflujo esofágico y disminuir el impacto y la secreción gástrica ácida.

Sintomatología de la úlcera péptica.

Digestivo
– Dolor
– Pirosis
– Pesadez
– Eructos
– Regurgitación
– Náuseas, vómitos
– Estreñimiento

Extra digestivo
– Síndrome de ansiedad
– Sudoración
– Erupciones cutáneas

La prevalencia de esta enfermedad es elevada afectando un 10% de la población en países occidentales. Entre los factores asociados a la etiología de la úlcera péptica podemos mencionar: infección por Helicobacter pylori, antiinflamatorios no esteroideos (AINES), úlcera de estrés, tabaco, la dieta y alcohol.

Dado que su etiopatogenia es multifactorial y por tanto desconocida, el tratamiento suele ser empírico, y muchas veces ensayo y error de tolerancia según los pacientes. Pero el principal objetivo será atenuar las molestias, acelerar la curación y prevenir las complicaciones.

ASPECTOS IMPORTANTES
– Fraccionar la dieta en cuatro o más tomas al día. Comiendo despacio, masticando muy bien los alimentos, en ambiente relajado y tranquilo.
– Regular la alimentación con horarios que faciliten la toma de medicación.
– Eliminar SOLO los alimentos que provocan molestias digestivas.
– No se recomienda tomar frecuentemente leche. Consumir mejor lácteos poco grasos para cubrir las necesidades de calcio.
– Eliminar alimentos flatulentos: alcachofa, pimiento y cebolla crudos, brasicáceas (col, coliflor, coles de Bruselas…) y otros que provoquen aerofagia
– Los zumos de frutas únicamente deben evitarse si el paciente no los tolera.
– Restringir estimulantes de la secreción de ácido gástrico: café y descafeinado, té, cacao. El efecto excitante del café puede atenuarse si se toma diluido y después de haber comido.
– Reducir al mínimo la ingesta de alcohol, en especial licores concentrados porque dañan la mucosa gástrica.
– Suprimir el tabaco, especialmente si se está en ayunas, ya que dificulta su cicatrización.

ASPECTOS CULINARIOS
Cada persona sabrá qué técnicas tolera y cuáles no (factor individual y se determina por ensayo)

Aconsejar
– Cocción en al agua: cocido, vapor, escalfado…
– Cocción al horno.
– Cocción al papillote.
– Cocción a la plancha.

Usar moderadamente (de forma gradual)
– Frituras, rebozados, empanados…
– Guisos.
– Estofados.

CONDIMENTACIÓN
Como pauta general se recomienda condimentar sin exceso. Evitar: pimienta blanca, negra, roja ó verde, chile en polvo, alcoholes de uso en la cocina y los condimentos ácidos (vinagre). Utilizar otros más suaves y aromáticos.: romero, tomillo, albahaca…

- Sal: utilizarla moderadamente. Evitar encurtidos, salazones ó salmueras, escabeches, ahumados, productos desecados, etc.
– Edulcorantes: moderar el consumo de azúcar, miel, mermelada, caramelos…
– Grasa de condimento: se recomienda el aceite de oliva para todas las técnicas. La mantequilla se digiere bien en crudo. Los aceites de semilla (girasol, maíz, soja) y la margarina pueden resultar poco digeribles…
– Consistencia: Blanda ó fácilmente disgregables.

Cómo hemos mencionado anteriormente a través de la alimentación se puede mejorar los síntomas de esta enfermedad, por ello en Clínica Nutriestética contamos con un tratamiento dietético que beneficia a los pacientes evitando aquellos alimentos que aumentan la secreción gástrica, empeoran la sintomatología y pueden lesionar la mucosa.

Y siempre, siempre, debemos ponernos en manos de un profesional sanitario de la Salud o de la Nutrición.

Tatiana B. Mendizábal
Nutricionista
Clínica Nutriestética

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Dr. José Antonio Hernández – Clínica Nutriestética

Muchos ya habéis visitado Clínica Nutriestética, mi centro médico en Logroño e incluso puede que ya os haya realizado algún tratamiento, pero como otros todavía no me conocéis, he decidido presentarme.

Mi nombre es José Antonio Hernández y soy licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Zaragoza. Posteriormente, he ido completando mi formación con el Título Oficial de Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, dos Máster en Medicina Estética (por la SEME y por la EEME), y Técnico Especialista en Dietética y Nutrición, además de con la asistencia a múltiples cursos y congresos.

Actualmente cuento con una trayectoria de casi 30 años en Medicina Estética y Nutrición y más de 16 años en el mundo de la Patología Laboral, innovando y aprendiendo cada día con el fin de poder ofreceros servicios de máxima calidad y los últimos avances tanto en nutrición y medicina estética como en medicina del bienestar.

En Clínica Nutriestética, centro médico ubicado en Avenida de Colón 43, bajo, pongo a vuestra disposición una amplia variedad de tratamientos, tanto faciales, (toxina botulínica, hilos tensores, rellenos, mesoterapia…), capilares (medicina regenerativa capilar) como corporales (tratamientos para la grasa localizada, celulitis, varices…), nutricionales (dietas para el control del peso) o para mejorar el bienestar y la calidad de vida (modulación del dolor, regulación del sueño y mejora del rendimiento físico).

En nuestra página web www.nutriestetica.com podéis consultar todos los tratamientos que ofrezco en mi centro médico estético en Logroño. La consulta de evaluación para determinar vuestras necesidades es gratuita, por lo que si tenéis dudas, necesitáis asesoramiento profesional o ya os habéis decidido por algún tratamiento, estaré encantado de recibiros en nuestras instalaciones.

También os invito a seguir la actividad de la clínica a través de las redes sociales Facebook (@clinica.nutriestetica y @nutriesteticabienestar), Instagram (@clinicanutriestetica) y Twitter (@cnutriestetica) para estar al día de los últimos tratamientos, noticias y promociones.

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El colesterol

Que los parámetros de colesterol los tengamos alterados es un indicativo de que algo no estamos haciendo bien: nos está avisando de que nuestro hígado no está siendo tratado todo lo bien que se merece.

¿Qué factores influyen en el aumento del colesterol?
El sobrepeso, el sedentarismo, el consumo excesivo del alcohol, algunos medicamentos, el tabaco y una alimentación desequilibrada en la que incluimos demasiada grasa animal y azúcar en la dieta son algunos de los factores, además del hereditario, de encontrarnos frente una hipercolesterolemia y sus consecuencias patológicas (enfermedades cardiovasculares).

¿Cómo podemos mejorar nuestro perfil de grasas y con ello que el colesterol este dentro de los parámetros normales?
Podemos empezar mejorando nuestra alimentación de la siguiente manera:
• Incluyendo alimentos que nos aporten grasas buenas (acido grasos monoinsaturados, omega 3), esteroles, fibra dietética y antioxidantes que ayudan a reducir los niveles de colesterol total en sangre y a elevar el colesterol bueno (HDL) como por ejemplo:
· Frutas, verduras y/o hortalizas (5 raciones diarias), ricas en antioxidantes (pimiento, espinacas, zanahoria, calabaza, tomate, fresa, kiwi…)
· Cereales integrales (pan, pasta, arroz, avena, cebada).
· Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, soja).
· Pescado blanco y azul (salmón, sardina, trucha, caballa, boquerones, anchoas, etc.).
· Frutos secos (controlando la cantidad, un puñado)
· Aceite de oliva virgen.

• Por otro lado los alimentos a evitar serán todos los que aporten grasa saturada y grasas trans (lácteos enteros, carnes grasas, mantequilla, margarinas, bollería y fritos industriales, embutidos, productos procesados en general).

• Todo en preparaciones culinarias sencillas, que necesiten poco aceite (plancha, horno, asado, papillote, al microondas, al vapor, hervido, en su jugo).
• Moderar el consumo de alcohol también es importante.
• Hidratarnos bien, 2 litros de agua al día, para favorecer el correcto funcionamiento del organismo.

Además de hacer cambios en nuestra alimentación, debemos optar por una vida más activa, en la que el ejercicio esté presente en nuestro día a día, beneficiando además a mantener un peso adecuado. Y siempre, en caso de duda, ponernos en manos de un profesional sanitario de la nutrición.

Anabel Pérez
Nutricionista
Clínica Nutriestética

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