alcachofa

Propiedades de la alcachofa

Desde la antigüedad, la alcachofa ha sido una planta utilizada como alimento en climas templados. La conocemos como un alimento diurético ya que provoca mayor eliminación de orina, y “depurativo” porque aumenta las sustancias antioxidantes contenidas en el hígado. Pero como ocurre casi siempre, “no es oro todo lo que reluce” y también existen contraindicaciones y efectos secundarios que tenemos que tener presentes antes de tomar alcachofas.

Composición Nutricional
El componente mayoritario de esta verdura, después del agua, son los hidratos de carbono, compuestos por fibra de tipo soluble que favorece el tránsito intestinal, ayuda en el control del colesterol reduciendo su absorción, y en el de insulina que ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre.
También podemos destacar la presencia de vitaminas, como las vitaminas B_1, B_2 y B_3 que intervienen en el equilibrio del sistema nervioso y en el aprovechamiento de los hidratos de carbono, grasas y proteínas, y en menor cantidad la vitamina C.
En cuanto a los minerales, aparecen el sodio, el fósforo y el calcio y sobre todo el potasio, que es necesario para la formación y transmisión del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Podemos añadir que la alcachofa es la verdura que más magnesio contiene y que este es necesario para el buen funcionamiento del intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

En la alcachofa destacan una serie de ácidos y compuestos que tienen efectos muy beneficiosos para el organismo:
· Cinarina y cinaropicrina: son compuestos responsables del sabor amargo, con efecto colerético (secreción de bilis) y diurético, y está en estudio su posible contribución en la prevención de enfermedades tumorales.
· Ácido clorogénico: es un compuesto fenólico con capacidad antioxidante.
· Esteroles o fitoesteroles: son sustancias vegetales con una estructura similar al colesterol animal. Tienen capacidad para limitar la absorción del colesterol en el intestino ya que interfieren en su absorción causando un descenso en las concentraciones de colesterol en sangre.
· Determinados ácidos como el caféico, oleico y linoléico, entre otros, estimulan la producción de bilis, de modo que protegen el hígado y contribuyen a su recuperación en casos de enfermedades hepáticas. Y junto con la fibra, disminuyen la presión arterial y la arterioesclerosis.

Posibles contraindicaciones y efectos secundarios en nuestro organismo
En algunas personas la digestión de este tipo de verdura puede causar gases intestinales e hinchazón. También puede causar reacciones alérgicas sobre todo en personas que suelen ser alérgicas a las plantas como las caléndulas, las margaritas u otras hierbas similares.

En la vesícula biliar, el consumo de alcachofa podría producir una obstrucción del conducto biliar al aumentar el flujo de la bilis. Así pues, si tenéis problemas de este tipo, no utilicéis la alcachofa como alimento sin antes consultarlo con vuestro médico.

Ahora que conocemos un poquito más las propiedades, ventajas y posibles efectos secundarios de esta verdura, vamos a hablar de la famosa DIETA DE LA ALCACHOFA.

Esta dieta es conocida por ser la “dieta milagro de los famosos” con la que dicen que pierdes esos kilitos que te sobran en unos días. Hay muchas variaciones sobre esta dieta pero su base consiste en un ayuno o semiayuno prolongado durante 2-4 días en el que la persona se alimenta a base de alcachofa.

¿Cuáles son los inconvenientes de esta dieta? Como cualquier dieta milagro, una dieta basada en un solo alimento al que se le atribuyen propiedades “cuasi mágicas” será una dieta pobre en calorías y nutrientes y por tanto, inadecuada. Cuando realizamos una dieta buscamos la pérdida de grasa pero en este caso lo que perderemos será masa muscular y líquidos ya que el aporte de calorías y proteínas provenientes de la alimentación es insuficiente y por tanto, la pérdida de peso será fluctuante.

En resumen podemos decir que la alcachofa es un alimento muy saludable que tiene propiedades diuréticas y bajo contenido graso pero ¡no hace milagros!, nos ayuda a deshincharnos, eliminar líquidos y perder peso, pero alimentarnos casi exclusivamente a base de alcachofas no es nada saludable.

Y recodad siempre que para llevar una vida saludable debemos hacer ejercicios y llevar una dieta equilibrada y variada y que en Clínica Nutriestética somos profesionales de la Nutrición y os podemos ayudar para que llevéis una alimentación adecuada.

Naiara Mediavilla
Prácticas Nutrición

Anabel Pérez
Nutricionista

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Sobre el colesterol

Que los parámetros de colesterol los tengamos alterados es un indicativo de que algo no estamos haciendo bien: nos está avisando de que nuestro hígado no está siendo tratado todo lo bien que se merece.

¿Qué factores influyen en el aumento del colesterol?
El sobrepeso, el sedentarismo, el consumo excesivo del alcohol, algunos medicamentos, el tabaco y una alimentación desequilibrada en la que incluimos demasiada grasa animal y azúcar en la dieta, son algunos de los factores, además del hereditario, de encontrarnos frente una hipercolesterolemia y sus consecuencias patológicas (enfermedades cardiovasculares).

¿Cómo podemos mejorar nuestro perfil de grasas, y con ello que el colesterol esté dentro de los parámetros normales?
Podemos empezar mejorando nuestra alimentación de la siguiente manera:
• Incluyendo alimentos que nos aporten grasas buenas (ácidos grasos monoinsaturados, omega 3…), esteroles, fibra dietética y antioxidantes que ayudan a reducir los niveles de colesterol total en sangre y a elevar el colesterol bueno (HDL), como por ejemplo:
– Frutas, verduras y/o hortalizas (5 raciones diarias) ricas en antioxidantes (pimiento, espinacas, zanahoria, calabaza, tomate, fresa, kiwi…)
– Cereales integrales (pan, pasta, arroz, avena, cebada).
– Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, soja).
– Pescado blanco y azul (salmón, sardina, trucha, caballa, boquerones, anchoas, etc.).
– Frutos secos (controlando la cantidad)
– Aceite de oliva virgen.
• Por otro lado los alimentos a evitar serán todos los que aporten grasas saturadas y grasas trans (lácteos enteros, carnes grasas, mantequilla, margarinas, bollería y fritos industriales, embutidos y productos procesados en general).
• Todo en preparaciones culinarias sencillas, que necesiten poco aceite (plancha, horno, asado, papillote, al microondas, al vapor, hervido, en su jugo).
• Moderar el consumo de alcohol también es importante.
• Hidratarnos bien, 2 litros de agua al día, para favorecer el correcto funcionamiento del organismo.

Además de hacer cambios en nuestra alimentación, debemos optar por una vida más activa, en la que el ejercicio esté presente en nuestro día a día, beneficiando además a mantener un peso adecuado.

Anabel Pérez
Nutricionista
Clínica Nutriestética

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Cuidado de la piel

La piel es el órgano más extenso del cuerpo y el único que está directamente en contacto con el exterior, por lo que su cuidado a lo largo de la vida es importante.

Las funcionalidades de la piel son muchas. Cumple una importante función de barrera mecánica con propiedades defensivas inmunológicas, protegiendo al organismo de agentes externos (virus y bacterias), del aire, del frío y del calor.

Además, es impermeable, controla la temperatura corporal, se repara y se lubrica por sí misma garantizando una adecuada hidratación. Cumple funciones endocrinas, contribuye a la formación de vitamina D e incluso ayuda a eliminar algunos residuos corporales a través del sudor. Por todo ello, su cuidado es fundamental y aprender a protegerla desde la infancia es un pilar básico para garantizar su correcta funcionalidad con el paso del tiempo y, por supuesto, ralentizar el proceso natural del envejecimiento.

Por todo ello, la piel exige una atención constante a la largo de la vida que dependerá de las características de cada estación y de la evolución de cada individuo.

Piel diferente
En cada edad la piel es diferente y requiere de unos cuidados específicos determinados. La piel del lactante es extremadamente sensible, por lo que se deberá evitar la exposición a la luz solar directa y extremar el cuidado del manto protector, utilizando geles suaves hipoalergénicos y cremas emolientes de forma diaria.

En el caso de la piel del adolescente, es importante saber que está condicionada por cambios hormonales que frecuentemente conllevan un aumento de la secreción sebácea y aparición de acné. Por tanto, en esta etapa, es fundamental cuidar la limpieza facial, realizar una exfoliación suave de la misma una vez a la semana y aplicar cremas que contengan activos seborreguladores, queratolíticos y antinflamatorios.

La piel madura, por su parte, sufre agresiones externas en forma de estrés, falta de sueño, inadecuada alimentación e incluso determinados hábitos perjudiciales como el tabaco o el alcohol. En estos casos, una buena rutina de belleza sería utilizar cremas con derivados de retinol o ácido glicólico, por las noches, y un sérum o ampollas con antioxidantes, como la vitamina C, por las mañanas. Además, no hay que olvidar que los 365 días del año es necesario aplicar un fotoprotector antes de salir de casa.

Para finalizar, durante la vejez es importante saber que la piel va perdiendo su autonomía funcional simplemente por desgaste. Pierde fibras elásticas, fibras de colágeno y barrera lipídica, lo que contribuye a la aparición de arrugas, flacidez y sequedad. Para el cuidado de este tipo de piel, además de mantener los hábitos adquiridos a lo largo de la madurez, en la vejez debemos intensificar su hidratación con crema emoliente de forma diaria.

La hidratación es clave
La hidratación debe formar parte de la vida desde el nacimiento. Utilizar una buena crema emoliente que hidrate en profundidad es una regla básica del cuidado de la piel sana desde que nacemos y nos enfrentamos al mundo. Lo ideal es aplicarla diariamente y tras el baño, con la piel semihúmeda.

En el caso de pacientes con dermatitis atópica o con piel seca puede ser necesario aumentar su frecuencia de aplicación a dos o tres veces al día, especialmente en invierno por el frío.

Otro consejo que se debe seguir siempre es evitar daños como el sol, el tabaco, el alcohol o el estrés. La exposición solar puede producir quemaduras, sequedad cutánea y, a largo plazo, envejecimiento cutáneo prematuro al favorecer la aparición de manchas, arrugas e incluso cáncer de piel. Se calcula que en torno al 80 por ciento de la radiación solar que recibimos en países como España ocurre en los meses de invierno. Por ello, no hay que olvidar salir a la calle cubriendo las zonas expuestas con una cantidad generosa de crema con factor de protección.

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Sobre la flora intestinal

¿Qué es la flora intestinal?

La flora intestinal, también llamada microbiota o microflora, hace referencia al conjunto de microorganismos vivos, principalmente bacterias, que colonizan y habitan en nuestro intestino. Estas bacterias son esenciales para nuestro organismo por lo que su buen mantenimiento es de gran importancia para asegurarnos un buen estado de salud, tanto es así que los científicos empiezan a referirse a ella como si de un órgano nuevo se tratara. Cada persona presenta una microbiota intestinal única, con una gran variabilidad en su composición entre distintos individuos.
Vamos a conocer más de ella.

¿Qué funciones tiene la flora intestinal?
• Actúa como defensa del organismo, por lo que mejora nuestra respuesta inmunitaria.
– Refuerzo de nuestras defensas frente a bacterias y virus.
– Protección frente a diarreas por tratamientos antibióticos.
– Protección frente a otras enfermedades.
• Participan en la absorción de grasa proveniente de la alimentación, y también en su posterior utilización como energía o combustible.
• Participan en la depuración de toxinas provenientes de la dieta.
• Síntesis de micronutrientes como vitamina K, vitamina B12 y ácido fólico.
• Fermentación de sustancias indigeribles.
• Funcionamiento correcto de nuestro sistema digestivo: alivio de los síntomas del estreñimiento, favoreciendo el ritmo intestinal.
• Facilita una correcta absorción de minerales como calcio, hierro y magnesio.

La microbiota y obesidad
Distintos estudios nos están revelando que la composición de la flora intestinal estaría ligada a padecer obesidad y también enfermedades relacionadas con esta como la diabetes. Se ha comprobado que el tipo de microflora intestinal es distinto en individuos que padecen obesidad frente a los que se encuentran en un normopeso, lo que aún no es exacto es si esta diferencia es debida a la propia enfermedad o por el contrario es la diferencia la que hace padecerla. Dichos estudios nos plantean que la composición de la flora intestinal en una persona puede determinar una mayor o menor eficacia en la extracción de la energía de la dieta, como también una mayor o menor predisposición a depositar el exceso de energía como tejido adiposo.

¿Qué factores pueden dañarla?
• Infecciones de origen vírico y/o bacteriano.
• El consumo de fármacos como por ejemplo los antibióticos disminuyen el número de bacterias beneficiosas de nuestra flora.
• Algunas enfermedades como colitis ulcerosa, enfermedad de crohn, etc.
• Malos hábitos alimenticios.
• Sedentarismo.
• Tabaco.
• Alcohol.
• Estrés.
• Insomnio.

¿Qué síntomas podemos tener con la microbiota dañada?
• Estreñimiento.
• Diarrea.
• Infecciones.
• Debilidad del sistema inmune.
• Hinchazón de abdomen crónico.
• Gases.
• Síntomas de alergia.

¿Cómo podemos mantenerla en condiciones óptimas? ¿Qué podemos hacer para que nuestra flora intestinal mejore?
Seguir unos hábitos saludables que incluyan una alimentación variada y equilibrada, aumentando el consumo de verduras, frutas, frutos secos, pescado… También consiguiendo mantener una hidratación adecuada, descansando lo suficiente y llevando una vida activa, dejando de lado el sedentarismo, priorizando el cuidarnos. Todo esto serían claves para ello además de sumarle el consumo de probioticos, que son organismos vivos (bacterias o levaduras de la flora comensal intestinal) que se añaden a los alimentos o que forman parte de ellos, o también como complemento en la dieta, cuyo consumo en cantidades adecuadas nos proporcionará una mejora en la microbiota y con ella unos efectos beneficiosos para la salud, que reforzará nuestras defensas, evitando infecciones, mejorando también nuestro tránsito intestinal en caso de estreñimiento, flatulencias o diarreas.

Anabel Pérez
Nutricionista
Clínica Nutriestética

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Úlcera péptica: estrategias nutricionales

En Clínica Nutriestética nos preocupamos no sólo del bienestar a través de dietas de adelgazamiento, sino también de diferentes patologías que pueden condicionar nuestro estado de salud. A continuación plantearemos estrategias nutricionales y dietéticas, encaminadas a colaborar en la mejora de las alteraciones producidas por la úlcera péptica. El objetivo es evitar la irritación de la mucosa digestiva inflamada, suprimir el reflujo esofágico y disminuir el impacto y la secreción gástrica ácida.

Sintomatología de la úlcera péptica.

Digestivo
– Dolor
– Pirosis
– Pesadez
– Eructos
– Regurgitación
– Náuseas, vómitos
– Estreñimiento

Extra digestivo
– Síndrome de ansiedad
– Sudoración
– Erupciones cutáneas

La prevalencia de esta enfermedad es elevada afectando un 10% de la población en países occidentales. Entre los factores asociados a la etiología de la úlcera péptica podemos mencionar: infección por Helicobacter pylori, antiinflamatorios no esteroideos (AINES), úlcera de estrés, tabaco, la dieta y alcohol.

Dado que su etiopatogenia es multifactorial y por tanto desconocida, el tratamiento suele ser empírico, y muchas veces ensayo y error de tolerancia según los pacientes. Pero el principal objetivo será atenuar las molestias, acelerar la curación y prevenir las complicaciones.

ASPECTOS IMPORTANTES
– Fraccionar la dieta en cuatro o más tomas al día. Comiendo despacio, masticando muy bien los alimentos, en ambiente relajado y tranquilo.
– Regular la alimentación con horarios que faciliten la toma de medicación.
– Eliminar SOLO los alimentos que provocan molestias digestivas.
– No se recomienda tomar frecuentemente leche. Consumir mejor lácteos poco grasos para cubrir las necesidades de calcio.
– Eliminar alimentos flatulentos: alcachofa, pimiento y cebolla crudos, brasicáceas (col, coliflor, coles de Bruselas…) y otros que provoquen aerofagia
– Los zumos de frutas únicamente deben evitarse si el paciente no los tolera.
– Restringir estimulantes de la secreción de ácido gástrico: café y descafeinado, té, cacao. El efecto excitante del café puede atenuarse si se toma diluido y después de haber comido.
– Reducir al mínimo la ingesta de alcohol, en especial licores concentrados porque dañan la mucosa gástrica.
– Suprimir el tabaco, especialmente si se está en ayunas, ya que dificulta su cicatrización.

ASPECTOS CULINARIOS
Cada persona sabrá qué técnicas tolera y cuáles no (factor individual y se determina por ensayo)

Aconsejar
– Cocción en al agua: cocido, vapor, escalfado…
– Cocción al horno.
– Cocción al papillote.
– Cocción a la plancha.

Usar moderadamente (de forma gradual)
– Frituras, rebozados, empanados…
– Guisos.
– Estofados.

CONDIMENTACIÓN
Como pauta general se recomienda condimentar sin exceso. Evitar: pimienta blanca, negra, roja ó verde, chile en polvo, alcoholes de uso en la cocina y los condimentos ácidos (vinagre). Utilizar otros más suaves y aromáticos.: romero, tomillo, albahaca…

- Sal: utilizarla moderadamente. Evitar encurtidos, salazones ó salmueras, escabeches, ahumados, productos desecados, etc.
– Edulcorantes: moderar el consumo de azúcar, miel, mermelada, caramelos…
– Grasa de condimento: se recomienda el aceite de oliva para todas las técnicas. La mantequilla se digiere bien en crudo. Los aceites de semilla (girasol, maíz, soja) y la margarina pueden resultar poco digeribles…
– Consistencia: Blanda ó fácilmente disgregables.

Cómo hemos mencionado anteriormente a través de la alimentación se puede mejorar los síntomas de esta enfermedad, por ello en Clínica Nutriestética contamos con un tratamiento dietético que beneficia a los pacientes evitando aquellos alimentos que aumentan la secreción gástrica, empeoran la sintomatología y pueden lesionar la mucosa.

Y siempre, siempre, debemos ponernos en manos de un profesional sanitario de la Salud o de la Nutrición.

Tatiana B. Mendizábal
Nutricionista
Clínica Nutriestética

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