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¿Caduca el pan?

El pan, como alimento perecedero, requiere unas condiciones de almacenamiento muy concretas para evitar la migración de humedad o que se endurezca.

El pan es el resultado de la cocción de una masa hecha con la mezcla de harina, sal, levadura y agua, en las proporciones adecuadas, correctamente amasada y fermentada. En la fermentación se generan los aromas, el dióxido de carbono que permite que la masa de pan aumente de volumen y de otros compuestos característicos del pan. Todo ello hace que se trate de un alimento con una vida útil corta: “envejece” pronto y se endurece de forma rápida durante el almacenamiento. El artículo explica cómo evitar que el pan se endurezca y cuáles son los principales factores de deterioro de alimentos como el pan.

El pan, uno de los alimentos más consumidos y que mayor presencia tiene en las cocinas españolas, es un producto perecedero y uno de los que más se tira ya que, en un periodo corto de tiempo, pierde sus cualidades. Justo después del horneado ya empieza a producirse una redistribución de la humedad y una cristalización de los almidones, con la consiguiente pérdida de aromas y gusto. El mismo día de su elaboración, por tanto, el pan fresco puede empezar a quedar duro. Esto se debe a que se produce una migración de la humedad a la costra del pan. Por el contrario, también puede quedar humedecido y perder buena parte de sus cualidades. Aspectos como la temperatura de almacenamiento o la migración de la humedad se relacionan con la dureza del pan.

Evitar que el pan se endurezca
Nada más salir del horno, se inician los procesos que convierten el pan fresco en pan rancio. Si bien la miga se endurece, la corteza se ablanda. Esto se asocia a un resecamiento de la miga. Una de las principales amenazas del pan son los hongos, como aspergillus y penicillium (los panes industriales contienen sustancias antifúngicas que evitan su degradación y permiten que se conserven durante más tiempo). (más…)

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Lo que no sabes de los productos “light”

El espectacular aumento en las ventas de productos bajos en calorías, azúcares o grasas no se ha acompañado de una disminución en las tasas de obesidad o en una reducción de la ingesta de calorías de la población. Conviene preguntarse, por tanto, cómo nos influyen las declaraciones de salud “light” o “bajo en grasas o azúcares”. ¿Conciencian sobre aspectos dietético-nutricionales o generan la ilusión de que son alimentos “que adelgazan”? ¿Incrementan la calidad dietética o promueven el sobreconsumo de alimentos insaludables? ¿Informan o, más bien, aumentan la confusión de los consumidores?

Según la legislación vigente, un alimento puede publicitarse como “light” o “ligero” si el fabricante ha reducido en un 30% su aporte calórico, siempre que se indique la característica que hace que el producto sea “light”. Pero que un alimento sea “light” no significa que no tenga calorías. Puede seguir aportando una notable cantidad de energía, como es el caso de quesos, mayonesas o margarinas “light”.

Por otra parte, cuando se indica que se ha reducido el contenido en azúcares o grasas, también debe disminuir en un 30% la cantidad de azúcar o de grasa. No obstante, un alimento al que se le ha reducido el contenido en grasa puede haber sufrido un incremento en el contenido en azúcares, y viceversa, por lo que su aporte energético no siempre será menor.

En ambos casos, tanto en el alimento “light” como en el alimento al que se han reducido sus grasas o sus azúcares, es posible que se esté frente a productos con grandes cantidades de sal. Para comprobar si es así, es preciso saber que se considera que un alimento tiene “mucha sal” cuando contiene 1,25 gramos de sal, o más, por cada 100 gramos de alimento, y que tiene “poca sal” (es la situación idónea) cuando aporta 0,25 gramos (o menos) de sal por cada 100 gramos de alimento.

Contenido reducido en azúcares… ¿También en energía?
No se debe confundir las declaraciones “bajo contenido en azúcares” o “sin azúcares” con la declaración “contenido reducido en azúcares”. Mientras que en las dos primeras se está ante productos con cantidades bajas de azúcares, esta última detalla que se ha reducido la cantidad de azúcar en un 30% (o más) en relación a un producto similar. Por tanto, si el “producto similar” tenía una notable cantidad de azúcar (por ejemplo, una mermelada), es posible que las calorías no hayan disminuido de forma considerable.

No siempre que un alimento tiene pocos azúcares aporta pocas calorías, pues es posible que su contenido en grasas sea importante.

Una declaración de salud que también puede ser desconcertante, aunque cumpla a la perfección la legislación vigente, es la siguiente: “sin azúcares añadidos”. En este caso, la confusión se puede producir por la existencia de productos en cuya elaboración se generan azúcares en grandes cantidades, como es el caso de ciertos cereales para bebés. (más…)

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Chollos

Cuidado con los CHOLLOS

Fuente: La Vanguardia

No nos cansaremos de decirlo: mucho cuidado con los “chollos” en Medicina Estética o Cirugía Estética. Con la Salud no se juega.

La Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE) ha lanzado una alerta muy clara a través del cirujano Moisés Martín Anaya en la que advierte de las peligrosas ofertas de hasta el 70% de descuento en intervenciones quirúrgicas: las ansiadas rebajas.

Se trata de descuentos, ofertas y rebajas de “hasta el 70% en productos y servicios de cirugía estética”, según aclaran desde la SECPRE. Anuncios como este que ofrece chollos en intervenciones de tal envergadura como la mamoplastia, la otoplastia o la liposucción se pueden encontrar en internet a través de cualquier buscador.

Advierten de que solo con buscar en Google “rebajas + cirugía estética” se pueden encontrar muchos resultados sin control, sin garantías y bajo la explicación de que los precios habituales de la cirugía estética resultan muy elevados para cualquier bolsillo.

Esta situación, que viene denunciando la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética, no encuentra un marco legal en el que regularse, en tanto en cuanto existen clínicas que ofertan sus servicios estéticos en unos límites difusos entre la salud y el mercado de consumo.

Así lo denuncia el cirujano Moisés Martín Anaya, perteneciente a dicha sociedad, para quien, con estas situaciones irregulares no solo se ven perjudicados los especialistas profesionales con titulación y que operan en un marco ético, legal y con todas las garantías de salud. Lo son también, y, esto es lo más preocupante, añade, los pacientes. El doctor afirma que “no son pocas las ocasiones que un paciente rebotado de una operación mal realizada tiene muy pocas posibilidades o quizá ninguna de ser reparado”.

Para Martín Anaya es importante que los pacientes comprendan que el coste de una intervención tiene unos mínimos que no se cubren sino con la rebaja en un material, que puede resultar de vital importancia en una intervención. Con esto se refiere a quirófanos, equipos de anestesia e incluso prótesis.

La existencia de un mercado de segunda mano de productos como el botox, el ácido hialurónico (que se inyectan al paciente) o las prótesis para el aumento de mamas no es ningún secreto. “Hablamos de falsificaciones”, advierte el especialista, “como si de bolsos o zapatillas deportivas se tratase”, añade.

Martín Anaya recuerda que este es uno de los peligros a los que se enfrenta el paciente que realiza un viaje con el fin de realizar una cirugía low cost. “Por supuesto, se puede programar un viaje al extranjero para operarse, al igual que otras personas acuden al nuestro para ponerse en manos de los expertos españoles”, afirma. Pero, para el cirujano, “se debe viajar siempre con la garantía de profesionalidad, rigor y a unos costes razonables”. Además, es muy importante especificar en la primera consulta cómo se realiza el seguimiento postoperatorio. Y sentencia: “En la salud no hay rebajas”.

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Operación bikini

Operación bikini: mitos y leyendas para adelgazar

Como cada año, durante estas fechas mucha gente se embarca en la compleja aventura de perder peso cara a mejorar las líneas del cuerpo, con la intención de tener su mejor look en la época de playa.

Conocida como ´operación bikini´, este período parece que se centra solo en los meses previos a las vacaciones, una concepción errónea de pies a cabeza, y aquí comienza el principal error: si queremos cuidarnos y mantenernos en forma, deberíamos hacerlo todo el año.

Y aunque todo lo que sea proponerse comer sano, hacer ejercicio e informarse de cómo llevar una buena alimentación, es positivo; lo cierto es que no podemos pretender grandes cambios con tan poco tiempo.

Podemos perder peso en un par de meses, ¿sí o no?
Es posible con una dieta extrema, que al mismo tiempo no es sana para el organismo. Si realmente quieres mantener la báscula a raya hay que llevar un estilo de nutrición continuado y cumplir la regla MCM: Me Como la Mitad.

Para bajar de peso hay que eliminar los carbohidratos
Los carbihidratos son la base de la pirámide alimenticia e imprescindibles en nuestra vida diaria. Prescindir de ellos es un grave error, solo que debemos consumirlos con cabeza. Optar por las versiones integrales de la pasta, el pan o el arroz (menos refinados y más sanos, fuente de fibra) y procurar consumirlos con moderación a partir de las 3 de la tarde para que te dé tiempo a transformarlos en energía. Pero NO se pueden eliminar de la dieta.

Comiendo alimentos light bajaremos de peso antes
Al consumir un producto light reducimos ligeramente la ingesta calórica, pero no quiere decir que se puedan tomar de forma indiscriminada; si realmente se quiere notar la diferencia con los ´normales´ se deben de comerlos como si lo fueran. Por ejemplo, si elegimos la versión light de las patatas fritas de bolsa, que en su formato original tienen más de 500 kcal por 100 gramos, ingeriremos alrededor de 350 calorías. (más…)

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Azúcar

¿Cuánto azúcar debemos consumir?

EROSKI CONSUMER / Isabel Megías

El azúcar gana protagonismo en la dieta, tanto el que se añade a un alimento de forma consciente como el que está escondido en los productos cotidianos. Algunos expertos apuntan que en España los azúcares sencillos representan entre un 18% y un 20% de las calorías que se consumen al día; es decir, que se duplican los niveles máximos aconsejados por las autoridades sanitarias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de publicar unas guías con recomendaciones de ingesta de azúcares en niños y adultos, que se pueden descargar de manera gratuita.

Problemas de salud ligados al consumo excesivo de azúcar
La alimentación de la población en las sociedades industrializadas -y cada vez más en todo el mundo- ha cambiado mucho. El uso de alimentos precocinados o preelaborados ha aumentado de manera notable, a la vez que ha disminuido el empleo de alimentos frescos como las frutas, verduras, legumbres y cereales (sobre todo, integrales). Los desayunos y meriendas también han sufrido una variación: de los bocadillos y las frutas se ha pasado a la bollería, las galletas, los yogures líquidos, los zumos envasados o las frutas trituradas envasadas.

De forma paralela, en la población cada vez se observa mayor tasa de obesidad, hipertensión, hipercolesterolemia y enfermedades vasculares, entre otras, tanto en la población adulta como en la infantil. La inactividad física y la mala alimentación son factores de riesgo para estas dolencias que tanto están aumentando a nivel mundial.

Una excesiva ingesta de azúcares simples está relacionada con una peor calidad de la dieta y un mayor riesgo de obesidad, entre otros problemas. Los azúcares simples contribuyen al incremento de la densidad energética de la dieta; pueden promover un balance energético positivo y, por tanto, una subida de peso. Además, aumentar el consumo de alimentos ricos en azúcares puede contribuir a incrementar la ingesta energética y a una reducción de la toma de alimentos con un perfil nutricional más idóneo.

La ingesta de azúcares está vinculada también con un mayor riesgo de caries dental, una de las enfermedades infecciosas de la cavidad bucal más prevalentes.

Azúcar en la dieta, ¿qué recomienda la OMS?
Después de revisar todas estas evidencias, y para prevenir y evitar un aumento de estas enfermedades, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emite una serie de consejos que pueden resumirse en tres claves:

1. La OMS recomienda una ingesta reducida de azúcares simples a lo largo de toda la vida.
2. Para adultos y niños, aconseja una presencia reducida de azúcares simples en la dieta. En concreto, que la ingesta de azúcares simples sea de menos de un 10% de la ingesta calórica total.
3. De hecho, la OMS sugiere que una reducción mayor, hasta llegar al 5% del aporte calórico total, podría ser beneficiosa en algunas ocasiones.
Así, para una persona con una ingesta calórica diaria de 2.000 Kcal/día, tan solo entre el 5% y el 10% del aporte calórico diario debería ser en forma de azúcares simples. Esto significa que, como máximo, entre 100 y 200 calorías diarias deberían venir dadas en forma de azúcares simples. ¿Y esto cuánto es, en términos de vida cotidiana? A modo de ejemplo, tres sobrecillos de azúcar de 10 g contienen unas 120 Kcal.

¿Qué alimentos son ricos en azúcares?
Un primer gran bloque de alimentos ricos en azúcares está conformado por los alimentos azucarados. Entre ellos están el azúcar de mesa, las chucherías, los caramelos, las bebidas azucaradas (refrescos) y bebidas para deportistas, los zumos de frutas, bebidas a base de lácteos y zumos azucaradas, los jarabes o siropes y cacao soluble azucarado.

También hay un contenido elevado de azúcares en otros muchos alimentos como las mermeladas, el dulce de membrillo, los yogures azucarados (líquidos o normales, para consumir con cuchara), lácteos azucarados como flanes, natillas o arroz con leche, bollería, galletas y chocolates y cremas de cacao para untar.

Así pues, todos estos alimentos deberían estar presentes en la dieta de manera más ocasional, a la vez que se potencian otros alimentos más saludables.

Por ejemplo, a un niño de 7 años, que merienda habitualmente un yogur líquido azucarado con cuatro galletas, se le podrían ofrecer otras alternativas más saludables y menos ricas en azúcares, si toma alguna de estas opciones:

· Bocadillito de queso fresco con limonada casera.
· Yogur natural con avellanas.
· Macedonia de frutas con tostada con jamón.
· Batido de yogur con fresas frescas.

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