Cena

Si dejo de cenar, ¿adelgazaré?

Un conocido refrán invita a desayunar como reyes, comer como príncipes y cenar como mendigos. Pero no es el único dicho que propone convertir la cena en algo frugal y simbólico, por lo que no debería extrañar que muchas personas consideren fundamental cenar de forma ligera.

Los refranes no son evidencias científicas
De los miles de refranes con los que cuenta la lengua española, centenares de ellos hablan de la alimentación.
Por ejemplo, desayunar de forma copiosa (“desayuna como un rey…”) prevendrá la obesidad, algo que se detalló en enero de 2014 en el artículo ‘¿Es importante el desayuno para controlar el peso corporal?’. En el mismo se incluyó la siguiente reflexión: “Confiar nuestra salud y nuestro peso a una única comida del día -en este caso, el desayuno- equivale a poner todas las fichas en un solo número de la ruleta: las probabilidades de éxito son mínimas y no hay garantías de que la apuesta nos salga bien“. A lo allí explicado es preciso añadir lo que ha mostrado una reciente investigación centrada en el papel de la cena en el riesgo de obesidad, según se amplía en el siguiente apartado. (más…)

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Alimentos salados

Hidratación en verano

El verano es una época de alto riesgo de deshidratación. Las elevadas temperaturas pueden hacer que el cuerpo sude más y, por tanto, que pierda más cantidad de líquido y aumenten sus necesidades hídricas. La sed es un instinto básico que impulsa a beber cuando descienden los niveles de agua en el organismo. Pero la sensación de sed también puede incrementar cuando se comen ciertos alimentos, como los muy salados o muy dulces. El siguiente artículo explica cuáles son los alimentos que causan más sed y cuáles se recomiendan para asegurar un buen estado de hidratación.

¿Qué alimentos potencian la sed?
En un primer lugar estarían todos los alimentos salados. Si el consumo de sal es moderado, y además se ingieren suficientes líquidos, el organismo será capaz de mantener su volumen de líquidos intacto. No obstante, si se abusa de alimentos muy salados en una misma comida, el cuerpo pedirá agua. Los alimentos con un mayor contenido en sodio o sal son los siguientes:

· Lácteos: quesos salados, como roquefort o queso azul, queso manchego, quesos curados, etc.
· Carnes, pescados y huevos: carnes saladas y sus derivados (bacon, tocino, butifarra o longaniza), patés, sobrasada y embutidos (chorizo, salchichón, mortadela, etc.); extractos y sopas de carne y pollo salados; pescados salados o ahumados, como el salmón o el bacalao; pescados en conserva como el atún, las sardinas o las anchoas; productos elaborados con carnes o pescados salados, como empanadillas, croquetas, rebozados, lasañas, etc.
· Verduras y hortalizas: verduras u hortalizas adobadas saladas.
· Cereales y féculas: productos de repostería tales como galletas saladas, cruasanes salados, etc.; patatas chips o derivados similares.
· Frutos secos salados.
· Otros: sal, salsas comerciales como mayonesa, ketchup, salsa de soja o mostaza; aperitivos salados; aceitunas. (más…)

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Huevos

¿Cómo reconocer un huevo en mal estado?

EROSKI CONSUMER / Marta Chavarrías

La calidad del huevo puede verse comprometida por el paso del tiempo y unas inadecuadas condiciones de almacenamiento. Si no se conserva de manera correcta, en especial con respecto a la humedad (no debe ser muy alta) y a las temperaturas (lo más recomendable es entre 1 ºC y 10 ºC, sin fluctuaciones bruscas), la proliferación de hongos puede aumentar. También se produce la salida de parte del agua del huevo en forma de vapor a través de los poros de la cáscara, lo que se traduce en una pérdida de peso.

Los huevos cuentan con una protección física (la cáscara) que los preserva de la contaminación por microorganismos. Pero en su interior tiene un componente, la yema, que, por sus particularidades, es un medio propicio al desarrollo de patógenos. Sin embargo, la cáscara también puede actuar como medio de contaminación ya que, si está muy sucia, la carga microbiana es mayor y, por tanto, también aumenta el riesgo de que las bacterias penetren antes y en mayor cantidad.

Para saber si un huevo está fresco y mantiene las condiciones de calidad mínimas, pueden ayudar ciertas señales visuales y la aplicación de algunos métodos:

Consejos para saber si un huevo es seguro y fresco
Las normas de la Unión Europea determinan que, para que un huevo pueda comercializarse, debe cumplir con una serie de requisitos:
· La cáscara debe estar limpia e intacta.
· La clara tiene que ser transparente, sin manchas, de consistencia gelatinosa y exenta de materias extrañas.
· La yema debe ser visible solo al trasluz como una sombra, sin contorno discernible, que no se separe del centro al someter al huevo a un movimiento de rotación.
· No debe haber olores.
· Al agitarlo, no se oye ruido de líquido en su interior. (más…)

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Comer Sano

¿Sabes comer bien?

Fuente: Nestlé Nutrición.

Basta con escuchar las noticias, para ver cada dos por tres resultados de estudios e investigaciones que no dejan de recordarnos lo poco que cuidamos nuestra alimentación. Esas conclusiones son aplicables a todas las edades.

En Clínica Nutriestética siempre recomendamos ponerse en manos de profesionales de la Nutrición y Dietética para que nos asesoren y orienten sobre los hábitos de vida y alimentación adecuados para cada uno de nosotros.

Pero también puedes comenzar a cuidarte con estos sencillos consejos:

NIÑOS
Si hay algo que nunca deja de maravillarnos de los niños es la energía que derrochan y su rápido y espectacular crecimiento. Y es que los niños ni paran, ni paran de crecer. Por eso, su dieta debe ser completa y variada, compuesta por aquellos alimentos que favorecen la reposición de energía y su desarrollo corporal.
Es evidente que cada niño deberá comer en función de su complexión y de su estado de salud, aconsejando por su pediatra si es lo ideal para los pequeños es que realicen:
• 5 comidas al día (desayuno muy completo, tentempié a media mañana, almuerzo, merienda y cena).
• Una alimentación basada en hidratos de carbono, presentes en alimentos como el pan, la pasta, los cereales, las legumbres y las patatas. El consumo de éstos debería ser de 3 a 5 raciones diarias, ya que son la gasolina que necesita para cubrir su alto gasto de energía diario.
• Incluir también en sus comidas 2 raciones de pescado o carne diarias (fuente de proteínas), 2 ó 3 raciones de lácteos (gran fuente de calcio), de 4 a 5 tomas de frutas y verduras (vitaminas y sales minerales) y una ligera cantidad de grasas (otra fuente de energía) preferiblemente en forma de aceite de oliva.
• Además, recuerda que la ingesta de agua también es imprescindible para los pequeños terremotos, y más ahora en verano.
Como consejo final… Ten en cuenta que la imaginación es el mejor ingrediente para las recetas de tu hijo. Camuflando los alimentos que no le gusten con otros que le chiflen y presentando los platos de forma divertida conseguirás que tu niño coma de todo en su justa medida, que es la clave fundamental para una correcta alimentación.
Recuerda que si desde pequeño adquiere unos hábitos alimentarios saludables tu hijo estará haciendo una inversión de futuro para su salud, previniendo aquellos trastornos alimentarios que se detectan actualmente entre la población adulta.

JÓVENES
Los jóvenes afrontan la época de su desarrollo con constantes cambios a nivel físico, emocional y de entorno. Para afrontar estos cambios es necesario una dieta sana, equilibrada y rica en energía.
Es evidente que la alimentación diaria de los jóvenes y adolescentes dependerá de su complexión y de su estado de salud, y que ante la manifestación de cualquier problema deberán ser aconsejados por un Nutricionista si es necesario; pero en términos generales si existe lo que podríamos llamar una “pauta ideal”, basada en:
Un desayuno equilibrado y energético para empezar el día. Idealmente, debería contener cereales, lácteos y fruta. (más…)

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Probiótico

Probióticos, un escudo para nuestras defensas

Factores a los que nos enfrentamos constantemente como el estrés, cambios en la alimentación o la falta de ejercicio físico e, incluso, el uso continuado de medicamentos como los antibióticos, hacen que se produzca un desequilibrio en el ecosistema que forman las bacterias que habitan en nuestro intestino, y que puede provocar dolor abdominal, alteración en el ritmo intestinal o intolerancias alimentarias.

Los probióticos se están poniendo de moda ya que algunos estudios empiezan a corroborar que pueden ayudarnos a perder la grasa de nuestro organismo. Todo ello debido a que como son bacterias buenas tienen una serie de beneficios potenciales para nuestro intestino como facilitar la digestión y evitar el estreñimiento, entre otros, pero todavía hay más…

Según un estudio de la Universidad Laval de Quebec, Canadá, el consumo de probióticos ayuda a las mujeres a perder peso y no recuperarlo. La investigación se ha centrado en determinar si el consumo de los mismos podría ayudar a restablecer el equilibrio de la flora intestinal a favor de las bacterias que promueven un peso saludable.

De acuerdo con los resultados publicados en British Journal of Nutrition, en el que un grupo de personas se ofreció para realizar los estudios, los que eran hombres no mostraron mucha diferencia en la pérdida de peso. Sin embargo, entre las mujeres que participaron, las que tomaron probióticos experimentaron una pérdida aproximada de 4,5 kilogramos en un periodo de doce semanas.

Tras este periodo se hizo otro más de mantenimiento de otras doce semanas y todas las que no habían tomado probióticos mantuvieron su peso estable. Sin embargo, el grupo que los tomaba siguieron perdiendo más peso: en este caso unos 5 kilogramos por persona, lo que significa que los participantes que los consumieron perdieron un total de 9 kilogramos durante el periodo de 24 semanas que comprendió el estudio.

Algunos datos de interés
Otra de los hallazgos que observaron los investigadores fue una disminución de nuestra famosa hormona leptina, reguladora del apetito, y una concentración inferior de las bacterias intestinales relacionadas con la obesidad. La conclusión de todo esto es que los beneficios de estas bacterias probióticas era mostrar que tenían más probabilidades de éxito en la pérdida de pesoporque un intestino sano no acumula toxinas que al final traspasan las paredes intestinales, llegan al torrente sanguíneo y acaban transformándose en grasas (el cúmulo de toxinas nos da cierto malestar como dolor de cabeza, nauseas, flatulencias pero podría hacer algo más grave a la larga).

Otro de los grandes beneficios para todos los que tenemos la suerte de tener salud es hacer que no enfermemos, lo que se llama medicina preventiva porque el 80% del sistema inmunológico, que la mayoría de la gente desconoce, se localiza en el intestino. Por eso es vital cuidarlo (recordar que las mamás dan el pecho a sus bebés cuando nacen con el calostro colonizando su tracto digestivo con bacterias buenas para repoblar su intestino ayudando a crear las mejores defensas para el bebé). Eso mismo es lo que hacemos los adultos cuando ingerimos probióticos. (más…)

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