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¿Caduca el pan?

El pan, como alimento perecedero, requiere unas condiciones de almacenamiento muy concretas para evitar la migración de humedad o que se endurezca.

El pan es el resultado de la cocción de una masa hecha con la mezcla de harina, sal, levadura y agua, en las proporciones adecuadas, correctamente amasada y fermentada. En la fermentación se generan los aromas, el dióxido de carbono que permite que la masa de pan aumente de volumen y de otros compuestos característicos del pan. Todo ello hace que se trate de un alimento con una vida útil corta: “envejece” pronto y se endurece de forma rápida durante el almacenamiento. El artículo explica cómo evitar que el pan se endurezca y cuáles son los principales factores de deterioro de alimentos como el pan.

El pan, uno de los alimentos más consumidos y que mayor presencia tiene en las cocinas españolas, es un producto perecedero y uno de los que más se tira ya que, en un periodo corto de tiempo, pierde sus cualidades. Justo después del horneado ya empieza a producirse una redistribución de la humedad y una cristalización de los almidones, con la consiguiente pérdida de aromas y gusto. El mismo día de su elaboración, por tanto, el pan fresco puede empezar a quedar duro. Esto se debe a que se produce una migración de la humedad a la costra del pan. Por el contrario, también puede quedar humedecido y perder buena parte de sus cualidades. Aspectos como la temperatura de almacenamiento o la migración de la humedad se relacionan con la dureza del pan.

Evitar que el pan se endurezca
Nada más salir del horno, se inician los procesos que convierten el pan fresco en pan rancio. Si bien la miga se endurece, la corteza se ablanda. Esto se asocia a un resecamiento de la miga. Una de las principales amenazas del pan son los hongos, como aspergillus y penicillium (los panes industriales contienen sustancias antifúngicas que evitan su degradación y permiten que se conserven durante más tiempo). (más…)

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Azúcar

Grasa o azúcar. ¿Qué es peor en exceso?

Durante años las grasas han sido “las malas de la película”, las responsables, en teoría, de infinidad de efectos negativos sobre la salud. En los últimos años, sin embargo, tienen competencia, pues parecen haber ganado protagonismo los azúcares en su papel de “agentes del mal”. Las preguntas sobre cuál es peor son inevitables, pero resulta muy difícil encontrar información fidedigna en relación a qué es verdad y qué no con respecto al papel de estos dos nutrientes en la dieta.

Similitudes y diferencias entre la grasa y el azúcar
Al revisar la etiqueta de un alimento, se encuentra información nutricional detallada sobre la cantidad de calorías y de algunos nutrientes, como es el caso de las grasas y los azúcares. Tanto grasas como azúcares son “nutrientes energéticos”, es decir, aportan calorías, a diferencia de los “no energéticos”, como las vitaminas o los minerales, que no lo hacen. Pese a esta similitud, entre ambos nutrientes existen grandes diferencias. Una de ellas es que mientras que un gramo de grasa aporta 9 kilocalorías, la misma cantidad de azúcar lo hace con 4 kilocalorías.

Efecto del azúcar y la grasa sobre nuestro peso
Así, de forma intuitiva se podría concluir que una cierta cantidad de grasa tiene más capacidad de incrementar el peso corporal que la misma cantidad de azúcar. No obstante, la cuestión no es en absoluto tan sencilla, porque, entre otras diferencias, ambos nutrientes presentan distintos procesos digestivos o de aprovechamiento y almacenaje en el organismo. De hecho, tanto reducir las grasas ingeridas como los azúcares podría ser útil para controlar el peso corporal, según han comprobado investigaciones como las publicadas en la revista BMJ el 15 de enero de 2012 y el 6 de diciembre del mismo año. (más…)

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Alimentación Niños

La vuelta al cole y la alimentación de nuestros hijos

Septiembre marca el final del verano y el comienzo de un nuevo año escolar. Tras dos meses de vacaciones, los niños tienen que volver a incorporarse a la rutina que dejaron antes de empezar su periodo de descanso, lo que implica adaptarse de nuevo a unos horarios y actividades del día a día. Esta reincorporación puede ser una buena oportunidad para poner en marcha una serie de hábitos saludables que evitaran futuros problemas de salud.

Cinco comidas al día y una alimentación equilibrada
La alimentación es muy importante durante este periodo de crecimiento, y por tanto debe ser variada a la vez que suficiente para que el niño no presente problemas al desarrollarse. Alfonso Perote, Director de Proyectos del Instituto Tomás Pascual Sánz, recomienda realizar cinco comidas cada día:

Un desayuno que componga entre el 25 y el 30 por ciento de la energía diaria y que contenga lácteos, cereales y fruta: “Se ha demostrado que los niños que no desayunan son menos eficientes en la selección de información crítica en el aula”, comenta el experto.

Un almuerzo durante el recreo, como un bocadillo pequeño o una pieza de fruta.

Una comida que componga el 40 por ciento de energía diaria. Si el niño come en el colegio es importante conocer el menú para poder complementar su dieta con la merienda y la cena preparadas en casa.

Una merienda que no se acerque mucho a la comida o a la cena y que componga aproximadamente el 15 por ciento de la energía diaria.

Una cena más ligera que la comida y que la complemente. (más…)

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Alimentos salados

Hidratación en verano

El verano es una época de alto riesgo de deshidratación. Las elevadas temperaturas pueden hacer que el cuerpo sude más y, por tanto, que pierda más cantidad de líquido y aumenten sus necesidades hídricas. La sed es un instinto básico que impulsa a beber cuando descienden los niveles de agua en el organismo. Pero la sensación de sed también puede incrementar cuando se comen ciertos alimentos, como los muy salados o muy dulces. El siguiente artículo explica cuáles son los alimentos que causan más sed y cuáles se recomiendan para asegurar un buen estado de hidratación.

¿Qué alimentos potencian la sed?
En un primer lugar estarían todos los alimentos salados. Si el consumo de sal es moderado, y además se ingieren suficientes líquidos, el organismo será capaz de mantener su volumen de líquidos intacto. No obstante, si se abusa de alimentos muy salados en una misma comida, el cuerpo pedirá agua. Los alimentos con un mayor contenido en sodio o sal son los siguientes:

· Lácteos: quesos salados, como roquefort o queso azul, queso manchego, quesos curados, etc.
· Carnes, pescados y huevos: carnes saladas y sus derivados (bacon, tocino, butifarra o longaniza), patés, sobrasada y embutidos (chorizo, salchichón, mortadela, etc.); extractos y sopas de carne y pollo salados; pescados salados o ahumados, como el salmón o el bacalao; pescados en conserva como el atún, las sardinas o las anchoas; productos elaborados con carnes o pescados salados, como empanadillas, croquetas, rebozados, lasañas, etc.
· Verduras y hortalizas: verduras u hortalizas adobadas saladas.
· Cereales y féculas: productos de repostería tales como galletas saladas, cruasanes salados, etc.; patatas chips o derivados similares.
· Frutos secos salados.
· Otros: sal, salsas comerciales como mayonesa, ketchup, salsa de soja o mostaza; aperitivos salados; aceitunas. (más…)

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Comer mirando la tele

Comer sano, en familia y sin tele

Entendemos por una alimentación saludable aquella que contiene en cantidades óptimas alimentos variados, dando mayor importancia a la fruta y la verdura, los cereales integrales, las legumbres, los frutos secos, los lácteos, la carne, el pescado y los huevos, etc. Cuando hablamos de una buena alimentación pensamos en los alimentos que comemos, pero no acostumbramos a pensar en la importancia de cómo los comemos. La manera y los hábitos que tenemos a la hora de comerlos también es determinante para seguir una alimentación saludable.

Diferentes estudios demuestran también que las comidas en familia, como mínimo tres veces a la semana, mejoran los hábitos de alimentación saludable en la edad adulta. Y es que el hecho de comer con los hijos, ayuda a que ellos adopten buenos hábitos alimenticios desde pequeños. Para los pequeños de casa, los padres son un ejemplo a seguir, así que conviene que vean como los mayores comen fruta y verdura, legumbres, pescado… porque ellos tengan ganas de hacerlo. Se deben aprovechar estos espacios de comidas en familia para que durante los primeros años de vida, los niños son como esponjas a la hora de absorber nuevos conocimientos. (más…)

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