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Cuidado de la piel

La piel es el órgano más extenso del cuerpo y el único que está directamente en contacto con el exterior, por lo que su cuidado a lo largo de la vida es importante.

Las funcionalidades de la piel son muchas. Cumple una importante función de barrera mecánica con propiedades defensivas inmunológicas, protegiendo al organismo de agentes externos (virus y bacterias), del aire, del frío y del calor.

Además, es impermeable, controla la temperatura corporal, se repara y se lubrica por sí misma garantizando una adecuada hidratación. Cumple funciones endocrinas, contribuye a la formación de vitamina D e incluso ayuda a eliminar algunos residuos corporales a través del sudor. Por todo ello, su cuidado es fundamental y aprender a protegerla desde la infancia es un pilar básico para garantizar su correcta funcionalidad con el paso del tiempo y, por supuesto, ralentizar el proceso natural del envejecimiento.

Por todo ello, la piel exige una atención constante a la largo de la vida que dependerá de las características de cada estación y de la evolución de cada individuo.

Piel diferente
En cada edad la piel es diferente y requiere de unos cuidados específicos determinados. La piel del lactante es extremadamente sensible, por lo que se deberá evitar la exposición a la luz solar directa y extremar el cuidado del manto protector, utilizando geles suaves hipoalergénicos y cremas emolientes de forma diaria.

En el caso de la piel del adolescente, es importante saber que está condicionada por cambios hormonales que frecuentemente conllevan un aumento de la secreción sebácea y aparición de acné. Por tanto, en esta etapa, es fundamental cuidar la limpieza facial, realizar una exfoliación suave de la misma una vez a la semana y aplicar cremas que contengan activos seborreguladores, queratolíticos y antinflamatorios.

La piel madura, por su parte, sufre agresiones externas en forma de estrés, falta de sueño, inadecuada alimentación e incluso determinados hábitos perjudiciales como el tabaco o el alcohol. En estos casos, una buena rutina de belleza sería utilizar cremas con derivados de retinol o ácido glicólico, por las noches, y un sérum o ampollas con antioxidantes, como la vitamina C, por las mañanas. Además, no hay que olvidar que los 365 días del año es necesario aplicar un fotoprotector antes de salir de casa.

Para finalizar, durante la vejez es importante saber que la piel va perdiendo su autonomía funcional simplemente por desgaste. Pierde fibras elásticas, fibras de colágeno y barrera lipídica, lo que contribuye a la aparición de arrugas, flacidez y sequedad. Para el cuidado de este tipo de piel, además de mantener los hábitos adquiridos a lo largo de la madurez, en la vejez debemos intensificar su hidratación con crema emoliente de forma diaria.

La hidratación es clave
La hidratación debe formar parte de la vida desde el nacimiento. Utilizar una buena crema emoliente que hidrate en profundidad es una regla básica del cuidado de la piel sana desde que nacemos y nos enfrentamos al mundo. Lo ideal es aplicarla diariamente y tras el baño, con la piel semihúmeda.

En el caso de pacientes con dermatitis atópica o con piel seca puede ser necesario aumentar su frecuencia de aplicación a dos o tres veces al día, especialmente en invierno por el frío.

Otro consejo que se debe seguir siempre es evitar daños como el sol, el tabaco, el alcohol o el estrés. La exposición solar puede producir quemaduras, sequedad cutánea y, a largo plazo, envejecimiento cutáneo prematuro al favorecer la aparición de manchas, arrugas e incluso cáncer de piel. Se calcula que en torno al 80 por ciento de la radiación solar que recibimos en países como España ocurre en los meses de invierno. Por ello, no hay que olvidar salir a la calle cubriendo las zonas expuestas con una cantidad generosa de crema con factor de protección.

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¿Cuál es tu tipo de piel?

A simple vista parece una pregunta fácil, una de esas cosas que pareces obligado a saber, de las que también tienen una respuesta sencilla. Pero seguro que más de una vez te has hecho esa pregunta mirándote al espejo con detenimiento, esperando hallar una respuesta, como si del espejito mágico de Blancanieves se tratase. Y es que la respuesta no es tan clara, determinarlo no siempre es fácil, ya que cada piel es un mundo y, además, va cambiando con el tiempo.

No obstante, la piel se puede clasificar en cuatro tipos, cada una con sus propias características y tratamientos, tal y como explica Macarena Viro, de la Farmacia Bombos de Córdoba y especialista en dermofarmacia y el dermatólogo Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral de Madrid.

Piel normal
Este tipo de piel presenta una textura regular y no tiene imperfecciones. Además, tiene un aspecto suave y limpio sin necesidad de hacer nada. “Se caracteriza porque no tiene brillos y el poro es pequeño. Las personas que poseen este tipo de piel tienen un tono rosado y firme”, explica Viro.
La piel normal es probablemente la más fácil de tratar, ya que no necesita atenciones especiales. Aunque, no hay que descuidarse mucho, pues aunque no necesite tantos cuidados como otras, también hay que prestarles atención, ya que con el tiempo tienden a convertirse en pieles secas.
Sánchez Viera apunta que la piel requiere una tonificación y limpieza, así como darse crema hidratante día y noche, para proteger e hidratar la epidermis. “Hay que utilizar una crema de loción rica, pero de absorción fácil, que suavice el tacto de la piel, hidrate en profundidad y calme la piel extremadamente seca”, afirma.
Aunque las pieles normales no presenten ningún problema en particular, es esencial disponer de un cuidado específico para evitar daños debido a factores externos como la exposición solar o al envejecimiento natural.

Piel mixta
Como la misma palabra dice, este tipo de piel está entre la piel normal y la piel grasa. La zona más grasa suele corresponder con la zona T (frente, nariz y barbilla), mientras que en las mejillas la piel es entre normal o seca.
Ambos expertos coinciden en que este tipo de piel es la más difícil de cuidar debido a su mezcla de características. Es necesario conseguir una correcta hidratación y al mismo tiempo que no genere sebo y que trate las zonas por separado, para no mezclarlas. Se aconseja realizar una exfoliación y mascarilla nutritiva una vez por semana.

Piel grasa
Las personas que poseen la piel grasa tienen un aspecto brillante en toda la cara, debido a la elevada producción de sebo. El mayor problema de este tipo de piel son los granos y puntos negros. La especialista en dermofarmacia señala que “se caracterizan por tener un poro muy dilatado y un aspecto cetrino”.
El exceso de sebo requiere una rutina y productos específicos. La piel grasa debe exfoliarse a menudo para evitar la suciedad. Existen diversas causas y factores que pueden provocar exceso de grasa en el rostro: desequilibrio hormonal, herencia genética, edad, clima, alimentación y estilo de vida entre otros, explica Sánchez. “Lo ideal para poner fin a este tipo de problema es desenmascarar la causa mediante un diagnóstico en profundidad y seguir un tratamiento específico, así como evitar los alimentos fritos y las grasas saturadas”, apunta.

Piel seca
La piel seca se caracteriza por la falta de humedad en la misma, lo que da una sensación de tirantez y rigidez. Se puede pelar y tienen un aspecto apagado y blanco, y un tacto áspero. A veces suele tener manchas y en ocasiones parece más envejecida de lo que realmente es, además de que se ve muy afectada por los cambios climáticos.
Para tratar este tipo de pieles, ambos expertos recomiendan una buena hidratación con cremas hidratantes. Estos cosméticos contienen ácidos grasos esenciales y sustancias antioxidantes que ayudan a restaurar la humedad natural de la piel seca para aumentar su flexibilidad. Su aplicación continúa disminuye el aspecto áspero y crea una barrera protectora.

Nuestra piel también cambia
La piel se define en el nacimiento, de hecho el tipo de piel suele ser la misma durante toda la vida. Sin embargo, hay algunos aspectos que van a influir y hacer que se vaya transformando.
El director de Dermatología Integral explica: “cuando nacemos nuestra piel es muy fina y permeable a muchas sustancias o los rayos solares. Además, las defensas de la dermis no se han desarrollado completamente”. La  adolescencia está marcada por los cambios hormonales, durante los cuales muchos adolescentes tienen acné, que se pueden paliar con una buena higiene y la consulta a un especialista si fuera necesario.
En la edad adulta la piel sigue cambiando, generando ciertas confusiones sobre cuál es su estado. De hecho, las personas que de joven tienen la piel grasa, con la edad se seca, aunque el acné suele continuar muchas veces a cualquier edad con brotes puntuales. Por otra parte, las pieles secas durante la adolescencia, tienden a una sequedad extrema y a descamarse y arrugarse más fácilmente. Por eso, es bueno ir cambiando de productos cosméticos según Viro.

Además existen diversos factores que influyen en los posibles cambios de la piel. Sánchez habla de dos tipos de factores: uno endógeno, cuya causa principal es la genética que produce la reducción de las secreciones de las glándulas sebáceas y sudoríparas, la degeneración de las fibras elásticas o la aparición de la dermatitis atópica; y otro exógeno, como los rayos ultravioletas, la alimentación, la contaminación, el estrés o la falta de sueño.

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Cuidado de la piel

Tratamientos faciales en primavera

Aunque el tiempo parece empeñarse en lo contrario, hace ya unas semanas que entramos en la primavera.

Durante esta época (y antes de la llegada del verano), es muy importante depurar la piel para que, al exponerla a los rayos solares, podamos conseguir un bronceado uniforme, bonito y duradero.

Si vas a comenzar a tomar ya el sol (ayuda a estimular la formación de Vitamina D, multiplica el número de glóbulos rojos, favorece la circulación del oxígeno en sangre…), recuerda comenzar con exposiciones breves y evitando la franja que transcurre desde las 12:00 a las 16:00.

Pero para conseguir el máximo beneficio de la exposición al sol, antes es imprescindible depurar la piel, ya que la epidermis acumula células muertas durante el inverno, que impiden que obtengamos un bronceado uniforme y una piel luminosa.

Dado que hablamos de LIMPIAR, HIDRATAR, NUTRIR y PROTEGER, aquí van nuestras recomendaciones:

PASO 1: HIGIENE FACIAL CON DERMOABRASIÓN
¿Todavía no conoces nuestro tratamiento? Si quieres saber cómo conseguir una piel limpia, luminosa y sana, pulsa AQUÍ

PASO 2: COSMÉTICA FACIAL PERSONALIZADA
Una vez depurada tu piel, nada mejor que una cosmética facial PERSONALIZADA con los principios activos adecuados para tu tipo de piel. ¿Cómo lo conseguimos? Pulsa AQUÍ y descúbrelo.

PASO 3: PROTECCIÓN SOLAR ALTA
Tu piel está lista, pero no por ello ha de estar desprotegida. Nada mejor que nuestra Protección Solar Alta (resistente al agua). Protege e hidrata su piel. Para conocer su composición y beneficios, pulsa AQUÍ.

Y si resides fuera de Logroño, lo tienes muy fácil. En www.nutriesteticaonline.com tienes 5€ de descuento en la compra de tu Protección Solar Alta, hasta el 15 de abril. Pulsa AQUÍ para acceder a la tienda.

Y recuerda que nuestro equipo estará encantado de asesorarte y aconsejarte sobre cuales de estos tratamientos (u otros) son los más indicados para tu rostro.

Este verano, tu piel mejor que nunca con Clínica Nutriestética.

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El aceite de Rosa Mosqueta

El Aceite de Rosa Mosqueta es un aceite vegetal con grandes propiedades para la medicina convencional y estética. Éste se extrae de las semillas de un arbusto silvestre de la familia de las rosas (Rosa moschata o Rosa Rubiginosa). Aunque es una planta originaria de Europa, también la podemos encontrar en el sur de los Andes, especialmente en Chile y Argentina. Su composición con numerosos ácidos grasos esenciales (ácido omega 6, omega 3, linoleico), antioxidantes y vitaminas (retinol –vitamina A- , vitamina C, E) lo convierten en un objeto imprescindible en nuestra casa.

Numerosos Estudios Científicos han demostrado los Beneficios del Aceite de Rosa Mosqueta frente algunas dolencias, enfermedades e incluso para el cuidado de la piel, gracias a sus efectos regeneradores. Entre algunos de sus beneficios y propiedades nos encontramos con:

Retrasa los Signos de Envejecimiento Prematuro y las Arrugas
Esto se debe a la cantidad de antioxidantes y vitaminas que contiene el Aceite de Rosa Mosqueta, pudiendo penetrar en las capas más profundas de la piel. La Vitamina C de la Rosa Mosqueta estimula la producción de colágeno, reduciendo las líneas de expresión y las arrugas de nuestro rostro.

Mejora las Estrías y Manchas de la Piel
Los aceites grasos esenciales de la Rosa Mosqueta mejoran claramente la pigmentación de la piel, su textura y tono. Además debido a sus alto componente en antioxidantes y Vitaminas (principalmente C y A) produce colágeno y protege de los daños externos como el sol, reduciendo las marcas de estrías y las manchas de nuestra piel. (más…)

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Hidratación Facial

Tu piel limpia, hidratada y luminosa

No nos cansamos de insistir en el cuidado de nuestra piel. Debemos evitar que sufra daños, cuidándola como hacemos habitualmente con el resto de los órganos de nuestro cuerpo. Para ello es imprescindible que siempre se encuentre hidratada y preparada para protegernos.

La importancia de una piel hidratada
Por diversos factores a los que estamos expuestos diariamente, el mecanismo natural de hidratación de la piel no es suficiente y debemos aportar una ayuda extra que evite la sequedad, las grietas, la descamación o la tirantez. Y es que el cuidado de la piel y su hidratación es esencial a cualquier edad y en cualquier época del año.

La calefacción, el aire acondicionado y el sol son factores externos que facilitan la evaporación de agua. Además los hábitos nada saludables de fumar o beber alcohol, acentúan el proceso de deshidratación de la piel.

Si la piel no tiene un completo equilibrio será más probable la aparición de arrugas, manchas, celulitis o flacidez. (más…)

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