AVENA

¿El agua de avena adelgaza?

El agua de avena es un producto recomendado en las dietas cuyo objetivo es la pérdida de peso, ya que la combinación de avena y agua es perfecta para este cometido. Según Rubén Brago, director del Departamento de Naturopatía y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), esto se debe a que “la avena, al ser un cereal, tiene un alto contenido en fibra, por lo que coge volumen en el estómago y potencia la sensación de estar saciado”.

El agua de avena es muy recomendable porque ayuda a absorber mejor sus vitaminas y proteínas. Sin embargo, advierte Bravo, “no existe ningún producto ni ninguna forma de tomar la avena (como diluida en agua o leche) que potencie sus cualidades”. (más…)

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¿Caduca el pan?

El pan, como alimento perecedero, requiere unas condiciones de almacenamiento muy concretas para evitar la migración de humedad o que se endurezca.

El pan es el resultado de la cocción de una masa hecha con la mezcla de harina, sal, levadura y agua, en las proporciones adecuadas, correctamente amasada y fermentada. En la fermentación se generan los aromas, el dióxido de carbono que permite que la masa de pan aumente de volumen y de otros compuestos característicos del pan. Todo ello hace que se trate de un alimento con una vida útil corta: “envejece” pronto y se endurece de forma rápida durante el almacenamiento. El artículo explica cómo evitar que el pan se endurezca y cuáles son los principales factores de deterioro de alimentos como el pan.

El pan, uno de los alimentos más consumidos y que mayor presencia tiene en las cocinas españolas, es un producto perecedero y uno de los que más se tira ya que, en un periodo corto de tiempo, pierde sus cualidades. Justo después del horneado ya empieza a producirse una redistribución de la humedad y una cristalización de los almidones, con la consiguiente pérdida de aromas y gusto. El mismo día de su elaboración, por tanto, el pan fresco puede empezar a quedar duro. Esto se debe a que se produce una migración de la humedad a la costra del pan. Por el contrario, también puede quedar humedecido y perder buena parte de sus cualidades. Aspectos como la temperatura de almacenamiento o la migración de la humedad se relacionan con la dureza del pan.

Evitar que el pan se endurezca
Nada más salir del horno, se inician los procesos que convierten el pan fresco en pan rancio. Si bien la miga se endurece, la corteza se ablanda. Esto se asocia a un resecamiento de la miga. Una de las principales amenazas del pan son los hongos, como aspergillus y penicillium (los panes industriales contienen sustancias antifúngicas que evitan su degradación y permiten que se conserven durante más tiempo). (más…)

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Cena

Si dejo de cenar, ¿adelgazaré?

Un conocido refrán invita a desayunar como reyes, comer como príncipes y cenar como mendigos. Pero no es el único dicho que propone convertir la cena en algo frugal y simbólico, por lo que no debería extrañar que muchas personas consideren fundamental cenar de forma ligera.

Los refranes no son evidencias científicas
De los miles de refranes con los que cuenta la lengua española, centenares de ellos hablan de la alimentación.
Por ejemplo, desayunar de forma copiosa (“desayuna como un rey…”) prevendrá la obesidad, algo que se detalló en enero de 2014 en el artículo ‘¿Es importante el desayuno para controlar el peso corporal?’. En el mismo se incluyó la siguiente reflexión: “Confiar nuestra salud y nuestro peso a una única comida del día -en este caso, el desayuno- equivale a poner todas las fichas en un solo número de la ruleta: las probabilidades de éxito son mínimas y no hay garantías de que la apuesta nos salga bien“. A lo allí explicado es preciso añadir lo que ha mostrado una reciente investigación centrada en el papel de la cena en el riesgo de obesidad, según se amplía en el siguiente apartado. (más…)

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Libro Adelgazar en Positivo

Lectura de verano: “Adelgazar en Positivo”

Pierde el miedo a la dieta con el libro “Adelgazar en Positivo”, escrito por el Dr. José Antonio Hernández, Director Médico de Clínica Nutriestética.

Este NO es un libro de dietas, aunque lo haya escrito un médico que además es dietista.

Es más bien una forma de pensar forjada tras muchos años de consultas con personas obesas y con sobrepeso. Está escrito en un lenguaje claro, aderezado con un poquito de (buen) sentido del humor e intenta transmitir la idea de que adelgazar sin amargarse la vida es posible, siempre que uno se lo plantee en serio y con una actitud positiva.

Este es un libro cuya lectura te ayudará a desdramatizar la dieta…

Acércate a Clínica Nutriestética y adquiere el libro por tan solo 9,95€. Y si ya tienes nuestra tarjeta de “Paciente Saludable”, podrás adquirirlo más barato…

Autor: Dr. José Antonio Hernández López.
Editorial: Sobrelamesa Ediciones
137 páginas
Año: 2006
ISBN: 84-88261-66-7
PRECIO: 9,95€

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Alimentos salados

Hidratación en verano

El verano es una época de alto riesgo de deshidratación. Las elevadas temperaturas pueden hacer que el cuerpo sude más y, por tanto, que pierda más cantidad de líquido y aumenten sus necesidades hídricas. La sed es un instinto básico que impulsa a beber cuando descienden los niveles de agua en el organismo. Pero la sensación de sed también puede incrementar cuando se comen ciertos alimentos, como los muy salados o muy dulces. El siguiente artículo explica cuáles son los alimentos que causan más sed y cuáles se recomiendan para asegurar un buen estado de hidratación.

¿Qué alimentos potencian la sed?
En un primer lugar estarían todos los alimentos salados. Si el consumo de sal es moderado, y además se ingieren suficientes líquidos, el organismo será capaz de mantener su volumen de líquidos intacto. No obstante, si se abusa de alimentos muy salados en una misma comida, el cuerpo pedirá agua. Los alimentos con un mayor contenido en sodio o sal son los siguientes:

· Lácteos: quesos salados, como roquefort o queso azul, queso manchego, quesos curados, etc.
· Carnes, pescados y huevos: carnes saladas y sus derivados (bacon, tocino, butifarra o longaniza), patés, sobrasada y embutidos (chorizo, salchichón, mortadela, etc.); extractos y sopas de carne y pollo salados; pescados salados o ahumados, como el salmón o el bacalao; pescados en conserva como el atún, las sardinas o las anchoas; productos elaborados con carnes o pescados salados, como empanadillas, croquetas, rebozados, lasañas, etc.
· Verduras y hortalizas: verduras u hortalizas adobadas saladas.
· Cereales y féculas: productos de repostería tales como galletas saladas, cruasanes salados, etc.; patatas chips o derivados similares.
· Frutos secos salados.
· Otros: sal, salsas comerciales como mayonesa, ketchup, salsa de soja o mostaza; aperitivos salados; aceitunas. (más…)

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