Cuando solo te centras en el peso…

Día a día en la consulta de nutrición vienen a nosotros muchos pacientes que antes de entrar ya saben lo que pesan: muchos porque les gusta llevar un control, otros porque saben que no han hecho bien las cosas y temen una reprimenda, a alguno le sirve de motivación, etc.

De todos, el que más nos preocupa es aquel que no ha conseguido el resultado “esperado” (normalmente es perder kilos, no importa si ha cambiado hábitos), y entra en un bucle… se pesa, se desanima, piensa que no sirve de nada cuidar la alimentación y el ejercicio, y por lo tanto vuelve a comer desordenado y desequilibrado, lo que le lleva a pesarse otra vez, se siente nuevamente mal y continua con ese ciclo.

La pérdida de peso no podemos verla como una meta en un período de tiempo, al final el peso es un dato objetivo que da un valor, pero nuestro objetivo debe ser mejorar nuestros hábitos de alimentación, y ese es un proceso que requiere tiempo. Y si logramos conseguirlo, como plus bajaremos de peso.

Si nos centramos en que la dieta es una “pérdida de peso”, “privación”, “pérdida de relaciones sociales”, “pasar hambre”… no lograremos fijar esos cambios porque lo veremos como algo que haremos durante un período de tiempo y de forma negativa, en lugar de verlo como un cambio que se prolongara en el tiempo. Por eso preferimos que te enfoques en lo que ganas: “ganas salud”, “ganas nuevas formas de preparación y por lo tanto sabores”, “descubres otros alimentos”, “aprendes a disfrutar de los amigos y no de lo que comes con los amigos”

Como hemos mencionado antes, este es un proceso que requiere tiempo. El primer día de consulta suele ocurrir lo siguiente: los pacientes entran diciendo “estoy motivada/o” “estoy comprometida/o” “estoy segura/o de conseguirlo”… y creen que perderán peso de una forma exponencial. Pero en la realidad durante este tiempo ocurre lo siguiente: empiezo motivada/o -> como más verduras y frutas que antes -> “hoy no tengo ganas de hacerlo” -> “tengo problemas en el trabajo” -> “mañana no como y así compenso” -> “por un día no pasa nada”…

Porque la pérdida de peso no es únicamente cumplir un plan nutricional sino que en realidad es una curva con subidas y bajadas que lleva consigo muchos factores externos como las emociones, el trabajo o los horarios.

Así que tenemos que plantearnos nuestros propios objetivos. Cada persona tiene los suyos. Si los planes son personalizados, los objetivos también. A veces, los pacientes acuden a consulta pero no tienen una idea clara de por qué están allí ni para qué están allí pero en las sesiones debemos ir averiguando, con la ayuda de ellos para mejorar la adherencia a los cambios de alimentación.

Si quieres perder peso, básicamente necesitas estos cuatro puntos:
1. Tener ganas. Sobre todo cuando se pone cuesta arriba.
2. Sentir apoyo por parte de la familia y confianza por parte del profesional.
3. Tener un motivo. No tiene que ser grande pero tiene que ser lo suficiente para que te anime a seguir.
4. Formar parte activa del proceso dejándote guiar por el profesional pero tomando decisiones.

¿Te animas? Nosotros te animamos. Infórmate. Valoraremos tu caso de forma GRATUITA y sin compromiso en el teléfono ☎️ 941245219, WhatsApp 667273306 o [email protected]

Tatiana Mendizábal.
Nutricionista.
Clínica Nutriestética.

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Sobre el colesterol

Que los parámetros de colesterol los tengamos alterados es un indicativo de que algo no estamos haciendo bien: nos está avisando de que nuestro hígado no está siendo tratado todo lo bien que se merece.

¿Qué factores influyen en el aumento del colesterol?
El sobrepeso, el sedentarismo, el consumo excesivo del alcohol, algunos medicamentos, el tabaco y una alimentación desequilibrada en la que incluimos demasiada grasa animal y azúcar en la dieta, son algunos de los factores, además del hereditario, de encontrarnos frente una hipercolesterolemia y sus consecuencias patológicas (enfermedades cardiovasculares).

¿Cómo podemos mejorar nuestro perfil de grasas, y con ello que el colesterol esté dentro de los parámetros normales?
Podemos empezar mejorando nuestra alimentación de la siguiente manera:
• Incluyendo alimentos que nos aporten grasas buenas (ácidos grasos monoinsaturados, omega 3…), esteroles, fibra dietética y antioxidantes que ayudan a reducir los niveles de colesterol total en sangre y a elevar el colesterol bueno (HDL), como por ejemplo:
– Frutas, verduras y/o hortalizas (5 raciones diarias) ricas en antioxidantes (pimiento, espinacas, zanahoria, calabaza, tomate, fresa, kiwi…)
– Cereales integrales (pan, pasta, arroz, avena, cebada).
– Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, soja).
– Pescado blanco y azul (salmón, sardina, trucha, caballa, boquerones, anchoas, etc.).
– Frutos secos (controlando la cantidad)
– Aceite de oliva virgen.
• Por otro lado los alimentos a evitar serán todos los que aporten grasas saturadas y grasas trans (lácteos enteros, carnes grasas, mantequilla, margarinas, bollería y fritos industriales, embutidos y productos procesados en general).
• Todo en preparaciones culinarias sencillas, que necesiten poco aceite (plancha, horno, asado, papillote, al microondas, al vapor, hervido, en su jugo).
• Moderar el consumo de alcohol también es importante.
• Hidratarnos bien, 2 litros de agua al día, para favorecer el correcto funcionamiento del organismo.

Además de hacer cambios en nuestra alimentación, debemos optar por una vida más activa, en la que el ejercicio esté presente en nuestro día a día, beneficiando además a mantener un peso adecuado.

Anabel Pérez
Nutricionista
Clínica Nutriestética

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Sueño y obesidad: relación

Estudios recientes evidencian la relación entre la mala calidad y cantidad de sueño y la propensión al sobrepeso y obesidad. El sueño, tanto en cantidad como en calidad deficientes, puede ocasionar a corto plazo alteraciones de tipo metabólico y conductual que pueden llevar a su vez a la sobreingestión de alimentos y al sobrepeso.

Estos estudios, en los que se manipuló el número de horas de sueño, mostraron resultados significativos. Después de una noche de privación total de sueño se reportaron sensaciones de hambre intensa, deseo aumentado por ingerir alimentos ricos en carbohidratos, entre ellos, pasteles, pan y dulces. Normalmente la cantidad de alimentos que se ingieren al día siguiente del desvelo es mayor del gasto de energía causado por el cansancio de la noche anterior. Este efecto podemos observarlo en personas con hábitos de actividad nocturna, particularmente en trabajadores nocturnos.

El comer de noche lleva a problemas digestivos y a un aprovechamiento alterado de los nutrientes debido a que en la noche los procesos hormonales y metabólicos están ajustados para el ahorro y acumulación de energía.

Este aumento de peso se puede explicar por medio de las alteraciones en las hormonas reguladoras del apetito:
1. LEPTINA: la leptina es una hormona reguladora del apetito cuya función principal es la de inhibir la ingesta de alimentos y aumentar el gasto energético para mantener constante el peso corporal.
La leptina es la responsable de generar la señal de saciedad en el cerebro. En procesos de falta de sueño, esta hormona disminuye.
2. GRELINA: es la hormona reguladora de la ingesta. Es conocida como la hormona del hambre. Indica a nuestro cerebro que hemos comido suficiente y que ya no es necesario continuar.
En procesos de falta de sueño la grelina aumenta y por tanto tenemos una sensación mayor de hambre.

Los cambios en estas dos hormonas podrían ser los factores inductores de la sobreingestión de alimentos que, a largo plazo y ante desvelos constantes, llevarían a una pérdida del control del apetito, al sobrepeso y obesidad.

Actualmente, en los países industrializados han disminuido el número de horas de sueño nocturno, lo que es preocupante no solo en adultos sino sobre todo en jóvenes y niños. La disponibilidad de aparatos tecnológicos, la mayor demanda laboral, los turnos laborales, la utilización de la televisión y ordenador diariamente y por períodos prolongados producen un retraso en el inicio del período de sueño y una reducción del mismo.

Por todo ello queremos resaltar las siguientes medidas de higiene del sueño
– Mantener un horario regular.
– Obtener una cantidad óptima de sueño.
– Cuidar el ambiente en que se duerme.
– Hacer ejercicio físico de manera regular.
– Evitar comidas copiosas antes de dormir.
– Evitar exceso de líquidos por la noche.
– Evitar sustancias estimulantes por la tarde/noche.
– Evitar el uso de alcohol de noche.
– Evitar la nicotina.
– Evitar fuentes de luz (pantallas de móvil, tablet…) justo antes de dormir y durante la noche.

Si aún siguiendo todos estos consejos, notas que la calidad y la cantidad de horas de sueño no son suficientes, en Clínica Nutriestetica podemos ayudarte en la regulación del sueño a través del equipo NEAS X-Signal, el cual tiene la capacidad de generar ritmos cerebrales similares al sueño de ondas lentas. Acércate e infórmate.

Recuerda: un sueño reparador es importante para el buen rendimiento, la estabilidad emocional y el estado general de salud, así como la cantidad y calidad del sueño nocturno son relevantes en la prevención de la obesidad.

Tatiana Mendizábal
Nutricionista
Clínica Nutriestética

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Sobre la flora intestinal

¿Qué es la flora intestinal?

La flora intestinal, también llamada microbiota o microflora, hace referencia al conjunto de microorganismos vivos, principalmente bacterias, que colonizan y habitan en nuestro intestino. Estas bacterias son esenciales para nuestro organismo por lo que su buen mantenimiento es de gran importancia para asegurarnos un buen estado de salud, tanto es así que los científicos empiezan a referirse a ella como si de un órgano nuevo se tratara. Cada persona presenta una microbiota intestinal única, con una gran variabilidad en su composición entre distintos individuos.
Vamos a conocer más de ella.

¿Qué funciones tiene la flora intestinal?
• Actúa como defensa del organismo, por lo que mejora nuestra respuesta inmunitaria.
– Refuerzo de nuestras defensas frente a bacterias y virus.
– Protección frente a diarreas por tratamientos antibióticos.
– Protección frente a otras enfermedades.
• Participan en la absorción de grasa proveniente de la alimentación, y también en su posterior utilización como energía o combustible.
• Participan en la depuración de toxinas provenientes de la dieta.
• Síntesis de micronutrientes como vitamina K, vitamina B12 y ácido fólico.
• Fermentación de sustancias indigeribles.
• Funcionamiento correcto de nuestro sistema digestivo: alivio de los síntomas del estreñimiento, favoreciendo el ritmo intestinal.
• Facilita una correcta absorción de minerales como calcio, hierro y magnesio.

La microbiota y obesidad
Distintos estudios nos están revelando que la composición de la flora intestinal estaría ligada a padecer obesidad y también enfermedades relacionadas con esta como la diabetes. Se ha comprobado que el tipo de microflora intestinal es distinto en individuos que padecen obesidad frente a los que se encuentran en un normopeso, lo que aún no es exacto es si esta diferencia es debida a la propia enfermedad o por el contrario es la diferencia la que hace padecerla. Dichos estudios nos plantean que la composición de la flora intestinal en una persona puede determinar una mayor o menor eficacia en la extracción de la energía de la dieta, como también una mayor o menor predisposición a depositar el exceso de energía como tejido adiposo.

¿Qué factores pueden dañarla?
• Infecciones de origen vírico y/o bacteriano.
• El consumo de fármacos como por ejemplo los antibióticos disminuyen el número de bacterias beneficiosas de nuestra flora.
• Algunas enfermedades como colitis ulcerosa, enfermedad de crohn, etc.
• Malos hábitos alimenticios.
• Sedentarismo.
• Tabaco.
• Alcohol.
• Estrés.
• Insomnio.

¿Qué síntomas podemos tener con la microbiota dañada?
• Estreñimiento.
• Diarrea.
• Infecciones.
• Debilidad del sistema inmune.
• Hinchazón de abdomen crónico.
• Gases.
• Síntomas de alergia.

¿Cómo podemos mantenerla en condiciones óptimas? ¿Qué podemos hacer para que nuestra flora intestinal mejore?
Seguir unos hábitos saludables que incluyan una alimentación variada y equilibrada, aumentando el consumo de verduras, frutas, frutos secos, pescado… También consiguiendo mantener una hidratación adecuada, descansando lo suficiente y llevando una vida activa, dejando de lado el sedentarismo, priorizando el cuidarnos. Todo esto serían claves para ello además de sumarle el consumo de probioticos, que son organismos vivos (bacterias o levaduras de la flora comensal intestinal) que se añaden a los alimentos o que forman parte de ellos, o también como complemento en la dieta, cuyo consumo en cantidades adecuadas nos proporcionará una mejora en la microbiota y con ella unos efectos beneficiosos para la salud, que reforzará nuestras defensas, evitando infecciones, mejorando también nuestro tránsito intestinal en caso de estreñimiento, flatulencias o diarreas.

Anabel Pérez
Nutricionista
Clínica Nutriestética

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Consejos nutricionales para los catarros

¿Quién no tiene ahora mismo en su entorno más cercano a alguien con gripe, con un resfriado, con un catarro o con síntomas de estar a puntito de caer? Si no es tu vecino, es tu compañero de trabajo y si no los amiguitos de tus hijos… estamos rodeados.

Muchas veces no somos conscientes de que tenemos a nuestro alcance una de las medidas preventivas más eficaces para hacerle frente, y sí, tiene mucho que ver con lo que comemos: una alimentación saludable junto unos hábitos de vida adecuados son clave en este papel. Podemos hacer una buena barrera frente a todos estos intrusos y esquivar esta ola.

Si seguís leyendo veréis que es más fácil de lo que creéis y más importante aún, lo tenemos a nuestro alcance.

Con estas bajas temperaturas apetece elegir un plato caliente, “de cuchara” que decimos, y qué mejor oportunidad que esta para comer con más frecuencia legumbres. Da igual cuál de ellas, las legumbres en si tienen un gran valor nutricional, son fuente de proteínas vegetales, aminoácidos y otros nutrientes esenciales, además de alto valor biológico, lo que quiere decir que nuestro organismo está preparado para la asimilación de esta fuente de nutrientes. Cómo podríamos asegurarnos de esto último: combinándolo con cereales acabaríamos de hacer un plato completo y no tendríamos que preparar un segundo. Os ponemos un par de ejemplo, añadirle arroz a los garbanzos o también mijo a las lentejas.

Un buen postre para completar las legumbres junto al cereal podría ser una fruta con un alto contenido en vitamina C, como pueden ser los cítricos (naranja) o por ejemplo un wiki, para ayudar a fijar el hierro que nos aportan en este caso las legumbres.

Los caldos o sopas como primer plato son una buena elección para complementar una cena, ya que algo caliente calmará nuestro apetito para no acabar haciendo una ingesta muy copiosa si llegamos con hambre a casa y evitaremos ingerir una cantidad excedida antes de acostarnos y, por otro lado, contribuirá a nuestra hidratación, uno de los factores más importantes a tener en cuenta para cumplir nuestro objetivo. Beber agua es importante para que nuestro organismo funcione, la recomendación esta en llegar a los dos litros diarios, unos ocho vasos aproximadamente. Con infusiones y caldos podemos completar este objetivo.

Si queremos asegurarnos de que nuestros requerimientos de vitaminas y minerales los estamos logrando con éxito para encontrarnos bien y con energía, debemos consumir fruta y verdura a diario. Cinco raciones entre ambos grupos para ser más exactos. Podemos aprovechar los alimentos frescos de temporada y podemos o bien cocinarlos o servirlos en forma de ensalada, al gusto de cada uno.

Añadir ajo a nuestros platos nos ayudará a la hora de combatir un resfriado gracias a sus propiedades antisépticas además de darle su toque gastronómico.

Miel: la Organización Mundial de la salud (OMS) define la miel como un emoliente, que es una sustancia que alivia la irritación en la boca o la garganta formando una barrera protectora. La mezcla de miel, jengibre y limón se complementan muy bien y constituyen un estupendo jarabe para la tos, caramelos para el dolor de garganta y complemento para la prevención de resfriados.

La miel tiene muchos atributos saludables, pero también es alta en fructosa, alrededor de un 53%. Cada cucharadita de miel tiene cerca de 4 gramos de fructosa, lo que quiere decir que puede exacerbar la resistencia a la insulina pre-existente y causar estragos en su cuerpo si se consume en exceso.

En invierno y primavera, la recurrencia de estados gripales y de inflamaciones de las vías respiratorias es el resultado de un sistema inmunitario deficiente. Los hábitos saludables como tener alimentación equilibrada, no fumar, protegerse de la contaminación ambiental, combatir el estrés, dormir lo suficiente y evitar el sedentarismo y un ejercicio físico moderado como caminar una hora seguida al día puede ser una buena para reforzar nuestro sistema inmunitario. En Clínica Nutriestética podemos ayudarte con cualquiera de esas problemáticas (deshabituación tabáquica, insomnio, estrés…).

Esperamos que te hayamos proporcionado información sobre algunos alimentos que pueden ayudar a fortalecer tus defensas para que combatas los incómodos síntomas de esta enfermedad lo más rápido posible.

Y recuerda, en caso de duda, ponte siempre en manos de un profesional de la Salud.

Ana Isabel Pérez.

Nutricionista.

Clínica Nutriestética.

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