Leche

Falsos mitos sobre la leche

A pesar de sus bondades para la salud, la leche cuenta en su haber con una larga lista de falsas creencias. Algunas de ellas están tan arraigadas en el imaginario popular que no hay manera de que se extingan. Es probable que esto tenga que ver no solo con la velocidad a la que corren en la actualidad los rumores gracias a las redes sociales, sino también con la tendencia a confiar más en drásticas y descabelladas propuestas dietéticas -esas que parecen funcionar a corto plazo-, que en los indiscutibles beneficios (a largo plazo, eso sí) de un cambio generalizado en nuestro estilo de vida.

Falsas creencias sobre alergias o intolerancias a la leche
Si alguien padece una alergia a las proteínas de la leche, debe retirar los lácteos de su dieta, sin duda. Pero ello no significa, de ninguna manera, que quien tome leche acabará tarde o temprano por presentar una alergia. La alergia a las proteínas de los lácteos, que debe diagnosticar un alergólogo, es más común en la infancia, pero afecta a menos del 5% de los bebés, y además suele desaparecer al año de edad.

Es muy importante no confundir la intolerancia a la lactosa (la lactosa es el azúcar que contiene de forma natural la leche) con una alergia a las proteínas lácteas. En el primer caso se producen síntomas gastrointestinales que, por lo general, son leves y pasajeros, mientras que en el segundo caso existirán síntomas graves (si la persona alérgica consume lácteos), que pueden incluso comprometer la vida.

En este punto, es importante reseñar dos cosas. La primera, que hay un elevado número de casos “autodiagnosticados” de intolerancia a la lactosa que no suelen confirmarse con estudios rigurosos. (más…)

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Frutos secos

Los frutos secos con más y menos calorías

Los frutos secos son alimentos calóricos. Y, sin embargo, son muy sanos. Contienen fibra, vitaminas y minerales, esteroles vegetales y también grasas, aunque saludables. Este es un detalle crucial ya que, a diferencia de otros alimentos o productos muy calóricos, los frutos secos aportan al cuerpo diversos nutrientes beneficiosos, incluidas sus grasas.

Frutos secos con más calorías
Entre los frutos secos más calóricos, están los siguientes cinco:
Nueces de Macadamia: 718 kcal / 100 gramos.
Nueces pacanas: 691 kcal / 100 gramos.
Piñones: 673 kcal / 100 gramos.
Nueces: 654 kcal / 100 gramos.
Avellanas: 646 kcal / 100 gramos.

Estos alimentos tienen una importante densidad calórica, lo que genera cierto recelo en la población, que teme engordar al comerlos. Sin embargo, son muy nutritivos y aportan grasas cardiosaludables, proteínas, fibra, minerales, vitaminas y antioxidantes. El consumo regular de frutos secos es beneficioso para la salud -en especial, para el corazón-, ayuda a controlar los niveles de colesterol y previene diversas enfermedades. Además, al contrario de lo que se cree, los frutos secos no engordan. Rigurosos estudios apuntan, de hecho, que estos alimentos pueden contribuir a controlar el peso corporal. La clave está en la cantidad de frutos secos que se coman. (más…)

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Frutas y Alimentos

Frutas y verduras, ¿sabemos comerlas?

Lo más importante a la hora de alimentarse bien es llevar una dieta variada y equilibrada que nos permita obtener la energía y los nutrientes necesarios en nuestro día a día. Saber aprovechar al máximo alimentos como frutas y verduras ayuda a mejorar la alimentación, lo que deriva en mejorar la salud.

La fruta, en cualquier momento del día y con piel
Los expertos en nutrición recomiendan consumir entre tres y cinco piezas de fruta al día. Estos alimentos aportan gran parte de las vitaminas necesarias para conservar una buena salud. Algunos mitos y creencias, así como malas costumbres a la hora de consumirlas, provocan que no se aprovechen de forma óptima los beneficios de estos productos:

Mejor con piel: La piel de la fruta es la encargada de proteger las vitaminas que contiene. El oxígeno oxida las vitaminas y provoca que pierdan parte de sus beneficios. La piel protege las vitaminas y las mantiene intactas a la hora de consumir una fruta. Además, tiene un alto contenido en fibra que ayuda a combatir el estreñimiento. Hay que cuidar la higiene y lavar la fruta para eliminar bacterias y pesticidas.

La fruta es buena en cualquier momento: Que la fruta puede engordar si se consume después de las comidas es un mito. La vocal de la Asociación de Dietistas de Madrid, Dayana Gómez, asegura que el momento en el que se consume la fruta “da igual”, pues “tiene las mismas calorías”. Sin embargo, admite que consumir fruta antes de las comidas es recomendable en el caso de las dietas adelgazantes, pues “la fruta frena el apetito y ayuda a alcanzar la sensación de saciedad”.

La de temporada, la más sana: La fruta de temporada, al ser la más madura, aporta más nutrientes.

La verdura es buena, pero combinada es mejor
La verdura es otro de los alimentos que no suelen faltar en las dietas más saludables. Su consumo aporta muchas vitaminas y componentes como el hierro, que nos ayudan a fortalecer nuestro organismo y que son imprescindibles para una buena salud. Conocer algunas cosas sobre las verduras puede ayudar a optimizar su aprovechamiento:

Los alimentos de origen animal aportan más hierro que los vegetales: Esto no tiene que ver con la cantidad de hierro de cada producto, sino con que el organismo absorbe mejor el hierro de los productos de origen animal que el de los vegetales. El experto en nutrición, Guillermo Rodríguez, explica que “el hierro hemo se encuentra en los productos de origen animal y de él absorbemos la cuarta parte; mientras que de los vegetales sólo digerimos en torno al 10 por ciento”.

Las espinacas no aportan mucho hierro: Aunque estos vegetales han ganado mucha fama con la idea de que son muy ricos en hierro, la verdad es que existen muchos otros vegetales y alimentos en general que tienen más hierro. El tomillo, berberechos, almejas, morcilla o la carne roja son alimentos que contienen más hierro que las espinacas, o incluso que las lentejas. Aunque las espinacas tengan un contenido en hierro relativamente bajo son un producto muy saludable que se debe incluir en las dietas.

DMedicina / Alexis Romero
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El marketing que engorda

El placer, la biología, la historia e incluso la filosofía hacen que las personas nos sintamos más atraídas por los alimentos menos saludables (ricos en calorías, grasas, azúcares y sal). Si a ello se añade la actual abundancia y la fácil accesibilidad de esta clase de productos, así como su omnipresente publicidad, se entiende por qué muchos expertos en nutrición y salud pública apuntan al marketing de alimentos como una de las principales causas de la epidemia de obesidad. Dos de dichos expertos son Pierre Chandon y Brian Wansink, firmantes de una extensa y metódica investigación titulada ‘¿Es necesario que la comercialización de alimentos nos haga engordar?’. En ella sostienen que las 60-100 kilocalorías de más que se consumen a diario son en buena medida responsabilidad de inteligentes campañas de marketing de alimentos.

Las ‘cuatro pes’ del marketing de alimentos
La publicidad de alimentos no consiste solo en anuncios en los medios de comunicación o en vallas publicitarias. Las empresas de alimentos cuentan con muy ingeniosos creativos y con auténticos expertos en técnicas de mercado, por lo que no debe extrañar que la publicidad televisiva, que ha atraído la mayor parte de la atención de las investigaciones sobre publicidad y obesidad, en realidad solo suponga la punta del iceberg. De hecho, su importancia está disminuyendo hasta el punto de que hoy por hoy no es la forma más innovadora ni poderosa con la que cuenta el actual marketing de alimentos.

PRECIO
Tal y como detalló el doctor Juanjo Cáceres en su libro ‘Consumo Inteligente’, poner precio a los productos “es una tarea verdaderamente compleja para las empresas, y es evidente que, en general, desconocemos cómo funciona”. Cáceres indica que el importe final viene determinado por factores que escapan mucho a los escasos conocimientos que por lo general tiene la ciudadanía sobre el tema, y que “los dos únicos objetivos que se persiguen con los precios es maximizar los beneficios de las empresas y vender tanto como sea posible al precio óptimo”. (más…)

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