Estreñimiento en vacaciones

Cuando estamos de vacaciones cambian nuestras rutinas y poco a poco conforme pasan los días cambiamos nuestros hábitos saludables. Las principales causas que disminuyen la rutina intestinal pueden deberse a:

– Reducción de la ingesta de fibra (cereales integrales, frutas y verduras).
– Disminución de la actividad física: vida más sedentaria.
– Disminución del consumo de agua.
– Cambio en los horarios al levantarnos y acostarnos.

¿Qué podemos hacer para prevenir el estreñimiento?
– Mantener nuestros hábitos nutricionales, desayunando pan integral y fruta. Podemos llevar alguna pieza de fruta a la playa para comer entre horas.
Hidratarnos constantemente con al menos dos litros de agua al día.
Evitar el sedentarismo aprovechando paseos por la playa o seguir practicando algún deporte como correr.

¿Qué podemos hacer si estamos estreñidos?
El estreñimiento en vacaciones suele ser algo transitorio, pero no por esto deja de ser molesto; por lo tanto debemos prevenir antes que curar. Pero si eres de las personas que aún así fuera de casa sufren de estreñimiento puedes hacer lo siguiente:
– Algunas semillas como las de lino, chía, linaza y el copo de avena actúan como laxantes naturales. Puedes añadirlas al yogur.
– Frutas como el kiwi, la ciruela, la naranja y la papaya ayudan a mejorar el tránsito intestinal.
– Al aumentar el consumo de fibra debemos aumentar también el consumo de agua, si no el estreñimiento puede empeorar. Tenemos que tener en cuenta que en el verano se pierde agua en el sudor por ello debemos compensar aumentando la ingesta de agua.
– Elegir un momento del día para ir al baño a la misma hora y sin prisa.
– No se recomienda utilizar laxantes para prevenir, utilizarlos únicamente de forma “ocasional”

En algunos casos en los que son muchos días o se observa sangre en las heces, pérdida de peso, o va acompañado de otros síntomas se debe acudir al médico.

Tatiana B. Mendizábal
Nutricionista
Clínica Nutriestética

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Alimentos con «apellido»

Cuando realizamos la compra y vamos por el supermercado, vemos cómo nos bombardean con palabras como “sano”, “bajo en grasa”, “natural”, “casero”… A estos adjetivos nosotros les llamamos “apellidos”. La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) advierte que estos y otros adjetivos tienden a confundir al consumidor y nosotros como profesionales de la salud nos preguntamos: ¿Realmente lo son? La mayoría tienden a hacernos creer que son mejores para nuestra salud, y muchas veces el precio es superior a los normales.

Estos reclamos publicitarios van acompañados muchas veces de exageraciones; para evitar confusiones es importante leer el etiquetado nutricional y comparar. La OCU ha elaborado un listado de productos que se consideran naturales y artesanales.

Productos naturales
Legalmente, estos productos pueden llevar la denominación de «natural»:
– Agua mineral envasada (la que se obtiene directamente de manantial).
– Yogur natural (elaborado con fermentos e ingredientes lácteos, con o sin azúcar o edulcorantes, pero sin aromas).
– Conservas al natural (vegetales o pescados y mariscos cocidos y envasados solo con agua y sal)
– Aromas naturales (aditivos de origen vegetal o animal).

En el resto de los casos, la OCU advierte que aunque el producto asegure ser «100% natural», puede que nos estén engañando. Por eso insistimos en leer los ingredientes.

Productos artesanales
Los productos que tienen la categoría de artesanos o tradicionales se señalan con sellos que acreditan que son:
– Especialidad Tradicional Garantizada (ETG), como el jamón serrano, la leche de granja, los panellets o las tortas de aceite de Castilleja de la Cuesta.
– Producto de una Indicación Geográfica Protegida (IGP), como los turrones de Jijona o Alicante o los polvorones de Estepa.
– Alimentos artesanales auténticos, que se definen en cada Comunidad Autónoma como tales y se atestigua con unos sellos identificativos.

Mi recomendación como nutricionista: piénsatelo si el producto:
– Necesita apellido (bajo en grasa, desnatado, zero…)
– Va dirigido a una enfermedad especifica (colesterol, obesidad…)
– Va dirigido a un grupo de población (niños, menopausia…)
– Le añaden ingredientes (ahora con más fruta, con omega 3…)

RECUERDA: MÁS MERCADO Y MENOS SUPERMERCADO

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Sobre el colesterol

Que los parámetros de colesterol los tengamos alterados es un indicativo de que algo no estamos haciendo bien: nos está avisando de que nuestro hígado no está siendo tratado todo lo bien que se merece.

¿Qué factores influyen en el aumento del colesterol?
El sobrepeso, el sedentarismo, el consumo excesivo del alcohol, algunos medicamentos, el tabaco y una alimentación desequilibrada en la que incluimos demasiada grasa animal y azúcar en la dieta, son algunos de los factores, además del hereditario, de encontrarnos frente una hipercolesterolemia y sus consecuencias patológicas (enfermedades cardiovasculares).

¿Cómo podemos mejorar nuestro perfil de grasas, y con ello que el colesterol esté dentro de los parámetros normales?
Podemos empezar mejorando nuestra alimentación de la siguiente manera:
• Incluyendo alimentos que nos aporten grasas buenas (ácidos grasos monoinsaturados, omega 3…), esteroles, fibra dietética y antioxidantes que ayudan a reducir los niveles de colesterol total en sangre y a elevar el colesterol bueno (HDL), como por ejemplo:
– Frutas, verduras y/o hortalizas (5 raciones diarias) ricas en antioxidantes (pimiento, espinacas, zanahoria, calabaza, tomate, fresa, kiwi…)
– Cereales integrales (pan, pasta, arroz, avena, cebada).
– Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, soja).
– Pescado blanco y azul (salmón, sardina, trucha, caballa, boquerones, anchoas, etc.).
– Frutos secos (controlando la cantidad)
– Aceite de oliva virgen.
• Por otro lado los alimentos a evitar serán todos los que aporten grasas saturadas y grasas trans (lácteos enteros, carnes grasas, mantequilla, margarinas, bollería y fritos industriales, embutidos y productos procesados en general).
• Todo en preparaciones culinarias sencillas, que necesiten poco aceite (plancha, horno, asado, papillote, al microondas, al vapor, hervido, en su jugo).
• Moderar el consumo de alcohol también es importante.
• Hidratarnos bien, 2 litros de agua al día, para favorecer el correcto funcionamiento del organismo.

Además de hacer cambios en nuestra alimentación, debemos optar por una vida más activa, en la que el ejercicio esté presente en nuestro día a día, beneficiando además a mantener un peso adecuado.

Anabel Pérez
Nutricionista
Clínica Nutriestética

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Sobre la flora intestinal

¿Qué es la flora intestinal?

La flora intestinal, también llamada microbiota o microflora, hace referencia al conjunto de microorganismos vivos, principalmente bacterias, que colonizan y habitan en nuestro intestino. Estas bacterias son esenciales para nuestro organismo por lo que su buen mantenimiento es de gran importancia para asegurarnos un buen estado de salud, tanto es así que los científicos empiezan a referirse a ella como si de un órgano nuevo se tratara. Cada persona presenta una microbiota intestinal única, con una gran variabilidad en su composición entre distintos individuos.
Vamos a conocer más de ella.

¿Qué funciones tiene la flora intestinal?
• Actúa como defensa del organismo, por lo que mejora nuestra respuesta inmunitaria.
– Refuerzo de nuestras defensas frente a bacterias y virus.
– Protección frente a diarreas por tratamientos antibióticos.
– Protección frente a otras enfermedades.
• Participan en la absorción de grasa proveniente de la alimentación, y también en su posterior utilización como energía o combustible.
• Participan en la depuración de toxinas provenientes de la dieta.
• Síntesis de micronutrientes como vitamina K, vitamina B12 y ácido fólico.
• Fermentación de sustancias indigeribles.
• Funcionamiento correcto de nuestro sistema digestivo: alivio de los síntomas del estreñimiento, favoreciendo el ritmo intestinal.
• Facilita una correcta absorción de minerales como calcio, hierro y magnesio.

La microbiota y obesidad
Distintos estudios nos están revelando que la composición de la flora intestinal estaría ligada a padecer obesidad y también enfermedades relacionadas con esta como la diabetes. Se ha comprobado que el tipo de microflora intestinal es distinto en individuos que padecen obesidad frente a los que se encuentran en un normopeso, lo que aún no es exacto es si esta diferencia es debida a la propia enfermedad o por el contrario es la diferencia la que hace padecerla. Dichos estudios nos plantean que la composición de la flora intestinal en una persona puede determinar una mayor o menor eficacia en la extracción de la energía de la dieta, como también una mayor o menor predisposición a depositar el exceso de energía como tejido adiposo.

¿Qué factores pueden dañarla?
• Infecciones de origen vírico y/o bacteriano.
• El consumo de fármacos como por ejemplo los antibióticos disminuyen el número de bacterias beneficiosas de nuestra flora.
• Algunas enfermedades como colitis ulcerosa, enfermedad de crohn, etc.
• Malos hábitos alimenticios.
• Sedentarismo.
• Tabaco.
• Alcohol.
• Estrés.
• Insomnio.

¿Qué síntomas podemos tener con la microbiota dañada?
• Estreñimiento.
• Diarrea.
• Infecciones.
• Debilidad del sistema inmune.
• Hinchazón de abdomen crónico.
• Gases.
• Síntomas de alergia.

¿Cómo podemos mantenerla en condiciones óptimas? ¿Qué podemos hacer para que nuestra flora intestinal mejore?
Seguir unos hábitos saludables que incluyan una alimentación variada y equilibrada, aumentando el consumo de verduras, frutas, frutos secos, pescado… También consiguiendo mantener una hidratación adecuada, descansando lo suficiente y llevando una vida activa, dejando de lado el sedentarismo, priorizando el cuidarnos. Todo esto serían claves para ello además de sumarle el consumo de probioticos, que son organismos vivos (bacterias o levaduras de la flora comensal intestinal) que se añaden a los alimentos o que forman parte de ellos, o también como complemento en la dieta, cuyo consumo en cantidades adecuadas nos proporcionará una mejora en la microbiota y con ella unos efectos beneficiosos para la salud, que reforzará nuestras defensas, evitando infecciones, mejorando también nuestro tránsito intestinal en caso de estreñimiento, flatulencias o diarreas.

Anabel Pérez
Nutricionista
Clínica Nutriestética

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Plan Detox

Ya han pasado las fiestas y con ellas, los excesos propios de estos días. Celebraciones con amigos y familiares, todo ello acompañado de un sinfín de sabrosas y exquisitas comidas de las cuales hemos disfrutado y saboreado con gusto. Así que nuestro cuerpo está intoxicado con tanto azúcar, grasa y alcohol; lo que corresponde ahora es hacer un tratamiento depurativo o detox.

La palabra DETOX es una popular abreviatura del término “desintoxicación”: limpiar tu organismo a través de una alimentación sana y equilibrada que ayuda a eliminar las toxinas. Estas toxinas pueden entrar en nuestro organismo a través del aire, alimentos o agua o piel.

Desde Clínica Nutriestética queremos daros algunas ideas que os sean útiles para estos días de enero con el fin de resetear vuestro cuerpo y echaros una mano para que os encontréis mejor.

Para empezar, el primer punto que tendremos en cuenta será el de hidratarnos en condiciones: beber agua será nuestro primer objetivo para romper con esa retención. Como objetivo será el prioritario, alcanzando los 2 litros a lo largo del día. Podemos echar mano de infusiones también para lograrlo.

A continuación mencionaremos algunos alimentos que nos pueden ayudar a eliminar los excesos, la sensación de hinchazón y también esa incomoda retención de líquidos. Se trata de incluir en nuestra dieta alimentos que contengas propiedades diuréticas, detoxificantes y depurativas, entre otras, con el fin de ayudar a nuestro hígado.

Es el órgano que más sufre nuestros excesos ya que es quien se encarga de metabolizar las sustancias toxicas que ingerimos: es el encargado de desintoxicar nuestro organismo, transformándolas en sustancias inofensivas.

Estos alimentos son:
• Piña: es una fuente de vitamina C, vitaminas B6, manganeso y cobre. Contiene un grupo de enzimas digestivas llamadas bromelaínas, las cuales tienen acción antiinflamatoria.

• Espárragos: contienen un flavonoide llamado rutina que posee actividad antiinflamatoria y también previene el desagradable edema en las piernas. Por otro lado, sabemos que es rico en glutatión, un antioxidante que nos protege del deterioro celular.

• Alcachofa: es rica en vitamina C, folato, fibra dietética, magnesio y potasio. Además contiene el flavonoide silimarina, este protege el hígado y evita que el colesterol LDL pase a una forma oxidativa nociva: podemos decir que es uno de los alimentos más antioxidantes. Promueve la óptima irrigación de venas y arterias. También fomenta la acción diurética ayudando así disminuir el hinchazón, con función antiinflamatoria.

• Apio: rica en vitamina A, C, B1 y B2 además de hierro, calcio, magnesio, fosforo y potasio. Ayuda a mejorar el perfil de grasa gracias a un aumento de la secreción de bilis y también tiene un efecto diurético.

Desde Clínica Nutriestética os animamos a cumplir uno de vuestros propósitos de año nuevo: “este año me pongo a dieta” y por ello hemos estructurado un plan DETOX el cual consiste en una depuración no sólo a nivel interior sino también a través del cuidado de la piel mediante tratamientos faciales y corporales.

Infórmate antes del 31 de enero.

Te esperamos 🙂

Tatiana Mendizábal
Nutricionista
Clínica Nutriestética

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