Alopecia

Otoño y la caída del cabello

Mientras que la alopecia androgénica se debe a un incremento de la sensibilidad de ciertas zonas del cuero cabelludo a las hormonas locales, la pérdida de cabello en otoño se debe a una alteración normal del ciclo del pelo. En esta estación, se inicia un proceso completamente normal que consiste en la desincronización del ciclo del pelo de forma que, mientras que en condiciones habituales la mayor parte de los cabellos están en fase de anagen (anclados al cuero cabelludo), en esta época del año se produce un cambio a fase de telogen (fase de caída), que al cabo de un tiempo variable se regulariza solo, de modo que la mayoría de pelos recuperan la fase de anagen.

Que se caiga el pelo en otoño no significa que padezcamos alopecia, una patología que preocupa a hombres y a mujeres por igual y que aumenta con la edad. “La alopecia androgénica consiste en una pérdida excesiva y progresiva (no autolimitada en el tiempo), que suele conllevar la caída de más de cien pelos al día; nada tiene que ver con la pérdida de cabello que tenemos en otoño, denominada efluvio telógeno agudo”, explica María Teresa Truchuelo, dermatóloga del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, de Madrid.

Existen muchas razones y factores que pueden influir y hacer que la dermis empiece a desprenderse del pelo. “Ante todo hay que saber que la pérdida ocasional de cabello es algo normal y el problema real aparece cuando éste no se regenera. Si esto ocurre, hay que reconocer la causa y tratarla adecuadamente”, aconseja la especialista.

Estas son las principales causas por las que se cae el cabello:
· La pérdida excesiva de cabello está asociada a menudo a una secreción excesiva de sebo que engrasa el cuero cabelludo, lo irrita y limita el ciclo de crecimiento capilar, lo que produce un pelo cada vez más fino y débil.

· El estrés, tanto físico como emocional, y la ansiedad son factores que pueden desencadenar la caída del cabello.

· Cepillados fuertes y el uso de champués o de tratamientos agresivos en exceso (permanentes, desrizados, etcétera) son causas mecánicas que pueden explicar la pérdida de densidad capilar y la aparición de calvas.

· Operaciones quirúrgicas y tratamientos médicos como la quimioterapia pueden ocasionar, igualmente, calvicie. Como explica Truchuelo, ante determinadas enfermedades o fármacos “el cuerpo reacciona con la pérdida de lo que considera un material de lujo: el pelo. En estos casos, hay que consultar con su médico y ver si se puede cambiar el medicamento y seguir sus instrucciones”, aconseja.

· Enfermedades de la piel como lupus, liquen plano pilar u hongos pueden propiciar la caída del cabello. “Siempre y en cualquiera de estos casos, lo conveniente es ponerse en manos de un dermatólogo para que nos indique qué medicamentos, pautas, etcétera, seguir para evitar la pérdida de pelo”, explica la experta.

· Los cambios hormonales también pueden dar origen a un episodio de alopecia. Momentos especialmente delicados son la menopausia y el postparto.

DMedicina / Mónica Álvarez
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El marketing que engorda

El placer, la biología, la historia e incluso la filosofía hacen que las personas nos sintamos más atraídas por los alimentos menos saludables (ricos en calorías, grasas, azúcares y sal). Si a ello se añade la actual abundancia y la fácil accesibilidad de esta clase de productos, así como su omnipresente publicidad, se entiende por qué muchos expertos en nutrición y salud pública apuntan al marketing de alimentos como una de las principales causas de la epidemia de obesidad. Dos de dichos expertos son Pierre Chandon y Brian Wansink, firmantes de una extensa y metódica investigación titulada ‘¿Es necesario que la comercialización de alimentos nos haga engordar?’. En ella sostienen que las 60-100 kilocalorías de más que se consumen a diario son en buena medida responsabilidad de inteligentes campañas de marketing de alimentos.

Las ‘cuatro pes’ del marketing de alimentos
La publicidad de alimentos no consiste solo en anuncios en los medios de comunicación o en vallas publicitarias. Las empresas de alimentos cuentan con muy ingeniosos creativos y con auténticos expertos en técnicas de mercado, por lo que no debe extrañar que la publicidad televisiva, que ha atraído la mayor parte de la atención de las investigaciones sobre publicidad y obesidad, en realidad solo suponga la punta del iceberg. De hecho, su importancia está disminuyendo hasta el punto de que hoy por hoy no es la forma más innovadora ni poderosa con la que cuenta el actual marketing de alimentos.

PRECIO
Tal y como detalló el doctor Juanjo Cáceres en su libro ‘Consumo Inteligente’, poner precio a los productos “es una tarea verdaderamente compleja para las empresas, y es evidente que, en general, desconocemos cómo funciona”. Cáceres indica que el importe final viene determinado por factores que escapan mucho a los escasos conocimientos que por lo general tiene la ciudadanía sobre el tema, y que “los dos únicos objetivos que se persiguen con los precios es maximizar los beneficios de las empresas y vender tanto como sea posible al precio óptimo”. (más…)

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Aceite de oliva y cáncer de mama

Durante 10 años, miles de españoles estuvieron recibiendo un litro de aceite de oliva virgen extra cada semana dentro del mayor estudio realizado en nuestro país sobre los beneficios de la dieta mediterránea. Tras años de seguimiento, esta investigación ha permitido comprobar que nuestro oro líquido es un potente protector contra el cáncer de mama.

El estudio PREDIMED se inició en 2003 con 7.447 participantes de siete comunidades para comprobar los beneficios cardiovasculares de la dieta mediterránea. Doce años después, el trabajo sigue arrojando datos, esta vez en relación con el tumor más frecuente en las mujeres.

Concretamente, los resultados presentados en Madrid (y publicados en la revista JAMA Internal Medicine), demuestran que las mujeres que consumen unas cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra al día reducen hasta dos tercios su riesgo de desarrollar un cáncer de mama.

Como explica el catedrático Miguel Ángel Martínez -el autor principal de este estudio- las participantes (4.282 mujeres) fueron divididas en tres grupos cuyas características eran idénticas salvo por la dieta: mediterránea rica en aceite de oliva (50 gramos diarios), mediterránea rica en frutos secos (30 gramos diarios de nueces y almendras o avellanas) y una dieta baja en grasas.

Entre todas las mujeres, el número de casos de cáncer de mama a lo largo de un seguimiento de cinco años fue de sólo 35 (un número muy bajo teniendo en cuenta que una de cada ocho debería haberlo desarrollado, según las estadísticas). Probablemente, piensan los autores, porque todas ellas llevaban una dieta bastante sana (“al tercer grupo no le dijimos que comiese hamburguesas todos los días”). En el caso del aceite de oliva se apreció una reducción del riesgo de tener cáncer de nada menos que del 68%. Con los frutos secos también se observó cierta protección pero no llegó a ser estadísticamente significativa. (más…)

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Cafeína para deportistas: qué dice la ciencia

El estudio de la cafeína como posible ayuda ergogénica para los deportistas lleva años realizándose, y en la actualidad hay unos límites máximos de consumo recomendado.

La cafeína es una sustancia natural presente en algunos vegetales, como el café, el cacao, las hojas de té, las bayas de guaraná o la nuez de cola. Este alcaloide se consume en todo el mundo debido a la gran aceptación que tienen, sobre todo, dos bebidas que lo contienen: el té y el café. También existe cafeína en polvo y en tabletas para su consumo como ayuda en el deporte; pero hay que ser muy precavido en su utilización y acudir siempre antes a un especialista, puesto que hay posibles efectos secundarios asociados a su empleo.

Cuánta cafeína consumimos
En Europa, la principal fuente de cafeína es el café, excepto en Irlanda y el Reino Unido donde lo es el té. Además de estar presente en estas infusiones y en el chocolate, la cafeína también se utiliza como ingrediente de otros alimentos como productos de panadería, helados, caramelos o “refrescos” de cola y las conocidas “bebidas energéticas”. Se estima que el consumo medio de cafeína es de unos 200 mg/día, aunque un 10% de la población podría tomar más de 1.000 mg por día. La ingesta de cafeína variará, por tanto, según el consumo habitual de los alimentos descritos.

Según datos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), se calcula que el contenido medio de cafeína es el siguiente: (más…)

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cerveza

Beneficios de la cerveza…

La cerveza es una bebida cuyos ingredientes son, en su gran mayoría, de procedencia natural: agua, cereal malteado y lúpulo. Además, contiene una serie de nutrientes como pueden ser la vitamina B, vitamina D, minerales, fibra, polifenoles, antioxidantes o hidratos de carbono. El aporte calórico de una caña de cerveza es mínimo, pues sólo consta de 84 kilocalorías, una muy pequeña parte comparada con la cantidad recomendada diaria de 2.000 calorías para mujeres y 2.500 para los hombres.

Todas estas propiedades beneficiosas de la cerveza vienen recogidas en el reciente estudio “Relación entre el consumo moderado de cerveza, calidad nutricional de la dieta y tipo de hábitos alimentarios”, elaborado por Rosa María Ortega, Catedrática del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, y Lluís Serra Majem, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Presidente de la Academia Española de Nutrición.

El artículo explica que la cerveza puede incluirse en una dieta habitual sin que esta sea perjudicial; es más, incluso puede resultar beneficiosa. El estudio realiza una comparativa entre los hábitos dietéticos de adultos con edades comprendidas entre 18 y 50 años, y los resultados muestran que aquellos consumidores habituales de cerveza de forma moderada (unas dos o tres cañas al día) cuentan con una alimentación diaria más cercana a la recomendada por los expertos que los que no consumen esta bebida.

Los nutrientes que incluye la cerveza también contribuyen de manera positiva sobre el organismo, especialmente los antioxidantes y las isohumulonas, que entre otras funciones, regulan la concentración sérica del colesterol. La presión arterial, por otra parte, no variaba entre las personas que bebían cerveza habitualmente de las que no.

Las personas que participaron en el estudio también presentaron diferencias en cuanto a su masa corporal: aquellos que consumían cerveza de manera moderada y diaria tenían una composición corporal más adecuada que los que no toman, especialmente en el caso de los hombres, que mostraron menor circunferencia de cintura y porcentaje de masa corporal.

Como siempre, y en cualquier caso: moderación. :)

Fuente: DMedicina.com
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