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¿Caduca el pan?

El pan, como alimento perecedero, requiere unas condiciones de almacenamiento muy concretas para evitar la migración de humedad o que se endurezca.

El pan es el resultado de la cocción de una masa hecha con la mezcla de harina, sal, levadura y agua, en las proporciones adecuadas, correctamente amasada y fermentada. En la fermentación se generan los aromas, el dióxido de carbono que permite que la masa de pan aumente de volumen y de otros compuestos característicos del pan. Todo ello hace que se trate de un alimento con una vida útil corta: “envejece” pronto y se endurece de forma rápida durante el almacenamiento. El artículo explica cómo evitar que el pan se endurezca y cuáles son los principales factores de deterioro de alimentos como el pan.

El pan, uno de los alimentos más consumidos y que mayor presencia tiene en las cocinas españolas, es un producto perecedero y uno de los que más se tira ya que, en un periodo corto de tiempo, pierde sus cualidades. Justo después del horneado ya empieza a producirse una redistribución de la humedad y una cristalización de los almidones, con la consiguiente pérdida de aromas y gusto. El mismo día de su elaboración, por tanto, el pan fresco puede empezar a quedar duro. Esto se debe a que se produce una migración de la humedad a la costra del pan. Por el contrario, también puede quedar humedecido y perder buena parte de sus cualidades. Aspectos como la temperatura de almacenamiento o la migración de la humedad se relacionan con la dureza del pan.

Evitar que el pan se endurezca
Nada más salir del horno, se inician los procesos que convierten el pan fresco en pan rancio. Si bien la miga se endurece, la corteza se ablanda. Esto se asocia a un resecamiento de la miga. Una de las principales amenazas del pan son los hongos, como aspergillus y penicillium (los panes industriales contienen sustancias antifúngicas que evitan su degradación y permiten que se conserven durante más tiempo). (más…)

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¿El pan engorda?

 

Cuántas veces hemos escuchado decir a muchas personas que “el pan engorda”… ¿Es correcto o un mito?

 

El pan es un alimento esencial que debe formar parte de una alimentación saludable y equilibrada. Principalmente nos aporta hidratos de carbono, que se absorben lentamente en el organismo, fibra, proteínas, vitaminas del grupo B y minerales. En cantidades razonables (de 40 a 60 gramos por ración) y mejor si es integral, favorece la pérdida de peso y reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares o cáncer.

 

¿Qué tipo de pan conviene consumir?
El pan más saludable es aquel que en su composición contenga mayor porcentaje de harina integral, ya que aporta fibra insoluble (favorece el tránsito intestinal) y ayuda a prevenir cáncer de colon.

 

Se caracterizan por ser panes más oscuros y contienen menos ingredientes y aditivos: pan de trigo integral, pan de avena (adecuada para reducir el colesterol) o pan de centeno (el que más fibra y nutrientes aporta como el hiero y vitaminas B).

 

¿Qué tipo de pan debo consumir menos?
El pan menos recomendado es el “pan de molde” ya que en su composición lleva añadidos azúcares, grasas y aditivos para largar la vida del producto.

 

Es importante dejar claro que el pan NO es un alimento hipocalórico; en todo caso, lo que aumenta las caloría del pan es lo que lo acompaña (mantequilla, exceso de aceite, embutidos, dulces,…) así como lo que untamos en las comidas.

 

En una dieta de adelgazamiento se puede incluir el pan (mejor el de barra e integral), pero como siempre, en cantidades moderadas al día.