Nutrición Infantil

Cereales para bebés sin azúcar… con azúcar

Eroski Consumer / Julio Basulto

Uno de los alimentos más consumidos en el primer año de vida son los cereales infantiles, o “papillas de cereales”, que presumen de estar enriquecidos con numerosas vitaminas y minerales, además de otras sustancias, como los denominados “fructooligosacáridos”. Estos productos incluso prometen contribuir a que los bebés adquieran buenos hábitos de alimentación. Sin embargo, al revisar su etiqueta se observa que su contenido en azúcar es más que notable, incluso en productos en cuyo embalaje se leen declaraciones como “0% azúcares añadidos”. ¿Cómo es posible? El presente artículo desvela el misterio de los cereales infantiles sin azúcar que tienen azúcar.

La primera infancia es un periodo vulnerable desde un punto de vista nutricional. Por ello, conviene revisar de cerca cualquier producto destinado a la alimentación de los bebés. Los cereales infantiles son de los productos más vendidos en esta etapa, y es muy necesario que en su composición no se hallen grandes cantidades de azúcar o sal. Si el exceso de azúcar y sal compromete la salud de los adultos, tal como se amplía en el artículo ‘¿Qué es peor, tomar mucho azúcar o mucha sal?’, más aún comprometerá la de los niños pequeños, dado que el efecto negativo de estos nutrientes se observa a medio o largo plazo.

Sin embargo, según denunció la doctora Charlene Elliott en la edición de marzo de 2011 de la revista Journal of Public Health, en buena parte de los alimentos diseñados para bebés existen altas dosis de azúcares, aunque en la lista de ingredientes no se encuentre la palabra “azúcar”. ¿Cómo se explica esto? (más…)

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Niños en verano

El verano y niños: el momento ideal para introducir frutas y hortalizas

Fuente: Faros / Healthy Children

El verano es un buen momento para introducir frutas y hortalizas en la dieta de tus hijos. Ante el calor, son alimentos refrescantes e hidratantes, se pueden utilizar en muchas recetas y además nutren. Descubre cuáles puedes encontrar y qué aportan.

Los meses en que el calor aprieta es muy importante que los niños estén bien protegidos e hidratados. Una buena forma de hacerlo es ofreciéndoles alimentos que sean refrescantes, sanos, sabrosos y nutritivos como las frutas y las hortalizas. Se trata de una fuente muy rica de vitaminas, que encontrarás fácilmente a un precio asequible y entre una gran variedad.

Frutas y hortalizas de verano

Melón, mango y kiwi: que junto con hortalizas como el tomate, los pimientos o el brécol son fuentes de vitamina C, esencial para que la piel esté sana. Se suelen tomar frescas y crudas y son un gran antioxidante para nuestro organismo.
Fresas: contienen magnesio, necesario para más de 300 reacciones que tienen lugar en tu organismo, y vitamina C.
Sandía: contiene un 90% de agua, por lo tanto, es una fruta para mantenerse hidratado. Además, contiene vitamina A, esencial para la salud de la piel.
Melocotón: también con vitamina A, beneficia la salud de la piel, aporta además potasio (que aporta beneficios al sistema muscular y neruonal) y mantiene la actividad intestinal.
Nectarina: contienen potasio y flavonoides, que protegen el organismo de los daños producidos por sustancias o elementos oxidantes como los rayos ultravioleta o la contaminación del ambiente.
Frambuesas: con vitamina C, son bajas en calorías, ayudan absorber el hierro, mejoran la circulación, ayudan a regular la hipertensión y a prevenir las enfermedades de los ojos.
Pera: con vitamina C y vitamina K, beneficiosa para huesos y tejidos.
Higo: para regular la presión de la sangre porque contiene potasio. Además es beneficioso para las personas con diabetes.
Aguacate: aporta vitamina E, que también es antioxidante porque neutraliza los radicales libres que en verano aumentan por la acción de los rayos del sol. El mango, los albaricoques secos, aceites vegetales y verduras como las espinacas o el brócoli son alimentos que comparten con el aguacate estas propiedades y que también se pueden utilizar en gran cantidad de recetas veraniegas.
Hortalizas de hoja verde: con vitamina A. Cabe decir que todas las frutas y hortalizas que tengan un color anaranjado-amarillento también son fuentes de esta vitamina.

¿Cómo introducir la fruta en la dieta de los niños?

Las frutas y hortalizas son alimentos muy versátiles. De hecho, se pueden introducir en diversidad de recetas tan sabrosas como nutritivas. Así, es recomendable que formen parte de tu compra y dieta habitual. Puedes prepararlos de varias formas para que les gusten a tus hijos y adquieran el hábito de consumirlos:
Como refrigerio: por ejemplo, puedes cocinar una sopa o crema fría con melón o un tazón de gazpacho.
En ensaladas: es recomendable servirlas diariamente y enseñar a los pequeños a aliñarlas.
Con pasta, en lasañas o chili: las hortalizas pueden acompañar o sustituir a la carne.
En la merienda o desayuno: las frutas pueden acompañar los cereales o tomarse en formato de jugo o batido. Estos alimentos también pueden convertirse en un postre sabroso o en sanos tentempiés que calmen el apetito de los pequeños entre horas.

Además, debes saber que los niños se acostumbrarán a comer frutas y hortalizas si ven que tú también lo haces. De hecho, los pequeños que comen más alimentos saludables de este tipo son suelen ser los que comparten las comidas con la familia.

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Helados

¿Es saludable que tus hijos tomen helados?

Fuente: Faros / KidsHealth

Uno de los alimentos veraniegos por excelencia es el helado. Ya sea cremoso o en forma de polo refrescante, son una rica fuente de nutrientes. Pero, ¿es saludable que los niños tomen helados? ¿Qué tipo es mejor para ellos?

Refrescantes y nutritivos, los helados son uno de los alimentos que más les gusta tomar a los pequeños en verano, y que, además, se recomiendan en dietas equilibradas y sanas. A pesar de todo, es recomendable que sepas cuáles son las características de cada tipo de helado, sus inconvenientes y cómo es mejor que los tomen tus hijos.

Los helados tienen muchos beneficios para la salud de los pequeños porque les aportan muchos nutrientes. En primer lugar, debes saber que contienen calcio en cantidades similares a la leche. Por lo tanto, son una buena idea para los niños a los que no les gusta la leche y también se recomiendan durante el embarazo. Además, los helados también proporcionan proteínas, vitamina B2 y fósforo y sus acompañamientos, como el chocolate o los frutos secos, aportan grasas de buena calidad.

Tipos de helados

De crema o leche
Elaborados a partir de agua, leche y sus derivados, como nata, mantequilla, leche en polvo, azúcar y grasas. Además, pueden incorporar otros ingredientes como huevo, chocolate, frutos secos y aditivos.

Son los más recomendados por ser nutritivos y sabrosos aunque hay que saber que también son los que contienen más grasas. De hecho, los de crema suelen llevar un 8% de grasas de origen lácteo y los de leche, por su parte, un 2,5%. De este modo, aportan a tus hijos entre 100 y 300 calorías, lo que supone entre el 15 y el 20% de las calorías totales diarias que necesitan.

Polos, sorbetes y granizados
Hechos a base de agua, colorantes y azúcares.

Helados de yogur
Deben diferenciarse, dentro en esta tipología, los helados con base de yogur de los yogures helados. Yogur helado es el que incluye los microorganismos de este producto.

En cambio, el helado a base de yogur aporta los mismos beneficios que cualquier otro tipo de helado. Cabe tener en cuenta, sin embargo, que contiene más azúcares y grasas saturadas.

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Niños y la Dieta Mediterránea

Un estudio llevado a cabo por expertos de ocho países europeos y dirigidos por el investigador Gianluca Tognon de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), concluye que una alimentación más en consonancia con la dieta mediterránea hace que los niños tengan un 15% menos probabilidades de tener sobrepeso u obesidad que aquellos que siguen otro tipo de dieta u alimentación.
 
Los investigadores analizaron los datos del estudio IDEFICS (identificación y prevención de los efectos sobre la salud de la dieta y el estilo de vida en niños y lactantes), tomando como parámetros el peso, la altura, la circunferencia de la cintura y el porcentaje de grasa corporal (IMC). Los padres de los niños también tuvieron que responder a un cuestionario sobre alimentación.
 
Gracias a la comparativa de todo el volumen de datos, los investigadores detectaron que los niños con alto índice de adhesión a una dieta similar a la mediterránea eran un 15% menos propensos a tener sobrepeso u obesidad que los que seguían una alimentación diferente a la mediterránea. Este resultado, además, no se veía influenciado ni por la edad, el sexo, el país de residencia o el nivel socioeconómico de la familia.
 
“La promoción de un patrón de dieta mediterránea ya no es una característica de los países mediterráneos. Teniendo en cuenta sus potenciales efectos beneficiosos en la prevención de la obesidad, este patrón de dieta debería ser parte de las estrategias de prevención de la obesidad de la Unión Europea y su promoción debería ser especialmente intensa en los países en los que se detectan bajos niveles de adherencia”, afirma Gianluca Tognon, líder del estudio.
 
Y es que la Dieta Mediterránea, tiene características que la hacen única, como por ejemplo:
 
1. La dieta mediterránea está incluida en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. Su candidatura fue presentada por España, Grecia, Italia y Marruecos.
 
2. Tomar una copita de vino tinto diaria tiene numerosos efectos beneficiosos sobre nuestro organismo. Su acción se debe fundamentalmente a los polifenoles, que son utilizados por la flora intestinal para generar compuestos antioxidantes.
 
3. Los ajos, aderezo imprescindible en muchos platos de la cocina mediterránea, reducen el colesterol y los triglicéridos, combaten la hipertensión y contienen muchos nutrientes y vitaminas esenciales para nuestro organismo. Además, son depurativos, diuréticos y antioxidantes.
 
4. Cuando llega el verano, nada mejor que acompañar las comidas con una buena ensalada de productos de la huerta. Comer verduras y hortalizas regula la función intestinal y aporta una buena variedad de ingredientes que poseen mucha fibra y nutrientes esenciales.
 
5. El consumo regular de legumbres reduce la hipertensión, ayuda a prevenir el cáncer de mama y mejora el control de los niveles de azúcar en sangre.
 
6. Empezar el día con un zumo de naranja nos llena de energía y nos hace sentir de mejor humor.
 
7. Las investigaciones han demostrado que las personas que consumen tomate regularmente tienen menos riesgo de padecer derrames cerebrales.
 
8. El trigo ha sido cultivado en la Península Ibérica desde el Neolítico. Debido a eso, la dieta mediterránea se basa en gran parte en el consumo de alimentos derivados de este cereal.
 
9. Las uvas no solo sirven para hacer el vino. También ayudan a proteger la piel de los dañinos rayos ultravioleta del sol.
 
10. Uno de los clásicos en la dieta mediterránea es el aceite de oliva. Numerosas investigaciones han demostrado que combate el envejecimiento, protege el cerebro y reduce el riesgo de infarto.
 
 
Fuente: Eroski

Autor: Sarah Romero