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Dieta rica en granos integrales

Una dieta rica en granos integrales podría alargar su vida

A lo largo del tiempo, comer con regularidad pan de trigo integral, avena u otros granos integrales podría alargar su esperanza de vida unos años, según concluye un estudio liderado por la Universidad de Harvard.

Los granos integrales son tan saludables que el riesgo de una persona de muerte prematura se reduce por cada porción añadida a la dieta diaria, según los hallazgos publicados en línea el 5 de enero en la revista JAMA Internal Medicine.

“Vimos evidencias claras de que cuantos más granos integrales se toman, menor es la tasa de mortalidad”, dijo el Dr. Qi Sun, profesor asistente de nutrición de la Facultad de Salud Pública de la Harvard. “Cuando observamos el riesgo de muerte por enfermedades cardiacas, la asociación fue incluso más firme”

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Peligros de la vida sedentaria

 

Ser sedentario podría ser el doble de letal que ser obeso, según sugiere un nuevo estudio.

 

Sin embargo, incluso un poco de ejercicio (un paseo a paso rápido durante 20 minutos cada día, por ejemplo) es suficiente para reducir el riesgo de muerte temprana hasta un 30 por ciento, añadieron los investigadores británicos.

 

“Los esfuerzos para animar a que los individuos inactivos realicen un pequeño aumento en la actividad física probablemente tengan unos beneficios significativos para la salud”, dijo el autor principal, Ulf Ekelund, investigador científico principal en la Unidad de Epidemiología del Consejo de Investigación Médica de la Universidad de Cambridge.

 

La reducción del riesgo se observó en personas con un peso normal, con sobrepeso y obesas, dijo Ekelund. “Estimamos que erradicar la inactividad física en la población reduciría hasta el doble de muertes que si se erradicara la obesidad”, dijo.

 

Desde la perspectiva de la salud pública, es tan importante aumentar los niveles de actividad física como lo es reducir los niveles de obesidad, quizá incluso más, añadió.

 

El estudio aparece en la edición del 14 de enero de la revista American Journal of Clinical Nutrition.

 

“El mensaje de este estudio es claro y simple: para cualquier peso corporal, pasar de estar inactivo a activo puede reducir de manera sustancial el riesgo de muerte prematura”, enfatizó el Dr. David Katz, director del Centro de Prevención e Investigación de la Universidad de Yale.

 

El estudio es un recordatorio de que estar en forma y delgado es bueno para la salud, señaló. “No se trata de retos dispares, dado que la actividad física que lleva a estar en forma también es un modo de evitar la gordura”, señaló Katz.

 

Para realizar el estudio, Ekelund y sus colaboradores recogieron los datos de 334,000 hombres y mujeres. En un seguimiento promedio de 12 años, midieron la estatura, el peso, la circunferencia de la cintura y los niveles de actividad física reportados por las personas.

 

El grupo de Ekelund halló que una cantidad moderada de actividad física, en comparación con la no actividad, fue la clave para reducir las probabilidades de una muerte prematura.

 

Los investigadores estimaron que el ejercicio que quema entre 90 y 110 calorías al día podría reducir el riesgo de una muerte prematura entre un 16 y un 30 por ciento. El mayor efecto del ejercicio moderado se observó en las personas con un peso normal, pero incluso las personas con sobrepeso y obesidad experimentaron un beneficio, señalaron.

 

Mediante el uso de los datos más recientes de las muertes en Europa, el equipo de Ekelund estimó que 337,000 de las 9.2 millones de muertes de hombres y mujeres europeos estuvieron vinculadas con la obesidad. Sin embargo, el doble de esa cantidad de muertes podrían estar conectadas con la falta de ejercicio.

 

Samantha Heller, nutricionista clínica y fisióloga del ejercicio en el Centro Médico de la Universidad de Nueva York, en la ciudad de Nueva York, dijo que “si se observa el cuerpo humano, se verán las formas raras e irregulares de los huesos y los músculos. Solamente la arquitectura musculoesquelética del cuerpo humano ya muestra que se ha diseñado para moverse”.

 

Las adaptaciones que pasa el cuerpo ante el ejercicio regular son nada menos que “sorprendentes”, señaló. El ejercicio aeróbico activa el sistema inmunitario del cuerpo, mejora el funcionamiento mental, aumenta la energía, fortalece los músculos y los huesos, y reduce el riesgo de sufrir enfermedades crónicas, como las enfermedades cardiacas, el cáncer y la diabetes, comentó.

 

“Si no nos movemos, no seremos capaces de movernos”, dijo Heller. “‘Me arrepiento de haber hecho ejercicio hoy’ es algo que nunca ha dicho nadie”.

 
Fuente: SEME
 

Alimentos que no debes guardar en la nevera

 

A pesar de que la nevera se considera un refugio seguro para los alimentos, lo cierto es que algunos no toleran bien las condiciones de refrigeración. Y es que en muchos casos suelen ponerse en la nevera algunos productos que no sería necesario como tomates, cebollas, café, miel, aceite, plátanos o patatas. Almacenarlos en la nevera, lejos de mejorar su conservación, empeora su sabor y favorece la formación más rápida de mohos. Es preferible conservarlos en la despensa, a temperatura ambiente. El artículo enumera algunos alimentos que no deben almacenarse en la nevera, explica por qué e indica cuál es la mejor manera de conservar todas sus particularidades.

 

Hay una cierta tendencia a guardar en la nevera todos los alimentos, sean cuales sean, bajo la falsa creencia de que así se conservarán mucho mejor. Incluso en caso de duda, se recurre a la nevera porque se piensa que es lo mejor. Pero en ocasiones, más que favorecer su conservación, lo que se consigue es lo contrario, es decir, que los alimentos pierdan sabor, textura y, en algunos casos, que se favorezca la formación de mohos. Guardar los alimentos en el refrigerador no implica en general un riesgo alimentario en sí, pero a veces sí causa un deterioro de la calidad y una disminución de las propiedades.

 

Qué alimentos no conviene guardar en la nevera

No todos los alimentos necesitan las mismas condiciones de conservación. Si bien algunos se estropearían solo en cuestión de horas si se mantienen a temperatura ambiente, otros harían lo mismo en condiciones de refrigeración. Es importante, por tanto, conocer cuáles son las características y necesidades específicas de cada uno de ellos, para darles las mejores condiciones de conservación.

 

Tomates. Pierden todo su sabor en la nevera porque el aire frío detiene el proceso de maduración, que da el sabor a este producto. También altera la textura porque el frío rompe las membranas de la fruta y lo hace más harinoso. Deben almacenarse a temperatura ambiente.

 

Plátanos. Como los tomates, el frío de la nevera ralentiza el proceso de maduración de la fruta. Si se guarda un plátano verde, este permanecerá así durante un periodo de tiempo relativamente largo. Sí pueden introducirse los plátanos más maduros que no se vayan a consumir de manera inmediata y, a pesar de que la piel se vuelva negra o marrón, el fruto puede consumirse.

 

Patatas. El frío puede aumentar la cantidad de azúcar que contienen y dar lugar a un producto arenoso, con mayores niveles de acrilamida cuando se cuecen al horno o se fríen a altas temperaturas. Deben almacenarse en un lugar fresco y seco cuando se trata de patatas enteras. En el caso de que se quieran conservar patatas peladas y cortadas, sí es preferible hacerlo en la nevera, mejor con agua para evitar que se oxiden.

 

Cebollas. La humedad de la nevera favorece la formación de mohos. La mejor manera de almacenarlas es mantenerlas en un lugar fresco, seco y bien ventilado. No deben almacenarse las cebollas enteras en bolsas de plástico.

 

Ajos. La refrigeración hace que el bulbo se deteriore de manera más rápida porque añade humedad y favorece el crecimiento de moho. Solo puede almacenarse ajo en la nevera si se ha picado, y se hará en un recipiente cerrado herméticamente. No es recomendable congelarlo porque cambia la consistencia y el sabor. El ajo entero deberá almacenarse a temperatura ambiente.

 

Pan. El frío reseca el pan, por lo que no es aconsejable guardarlo en la nevera. Excepto si se trata de rodajas de pan de molde, que sí podrían almacenarse en frío, es preferible almacenarlo a temperatura ambiente o congelarlo. Si se congela, debe envolverse para que conserve mejor su humedad.

 

Aceite de oliva. En la nevera se condensa y adquiere una consistencia similar a la mantequilla. Debe almacenarse en un lugar fresco y, a ser posible, oscuro.

 

Café. En la nevera, el café pierde sabor y puede adquirir algunos olores de otros alimentos que se guardan en ella. Además, el contacto con la humedad hace que se deteriore. Es preferible conservarlo en un lugar fresco y oscuro, donde conservará mejor su sabor y frescura, lejos del exceso de aire, humedad, calor y luz.

 

Miel. Si se mantiene cerrada herméticamente, puede conservarse fuera de la nevera sin ningún problema durante años, siempre y cuando el envase esté bien cerrado. De lo contrario, entraría humedad en el interior. Con el frío, lo único que se consigue es que se cristalice y que se modifiquen sus particularidades de sabor o textura.

 

Fuente: Eroski Consumer

 

Taller gratuito “Adelgazar en Positivo”

 
Te invitamos al TALLER GRATUITO: “Adelgazar en Positivo”, impartido por el Dr. José Antonio Hernández, Director Médico de Clínica Nutriestética.
 

Durante 4 sesiones, se realizará una lectura comentada del libro “Adelgazar en Positivo”, escrito por el Dr. José Antonio Hernández, además de solventar dudas, consejos a la hora de afrontar una dieta, comentarios sobre alimentación, coloquio y preguntas.

 

Se obsequiará a los asistentes con un ejemplar del libro “Adelgazar en Positivo”.

 

Dichas sesiones tendrán lugar los jueves 5, 12, 19 y 26, en horario de 19:30 a 20:30.

 

Dado que el aforo es limitado, es necesaria INSCRIPCIÓN PREVIA en el teléfono 941 245 219, mail: [email protected] o en nuestras instalaciones de Avda. de Colón 43, bajo (Logroño).

 

¡Os esperamos!

 

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