Obesidad Infantil

Obesidad infantil: ¿somos conscientes del problema?

EROSKI CONSUMER

Hace tiempo que la OMS habla de epidemia global de sobrepeso y obesidad, o más bien de “globesity”, un término que en inglés aúna los conceptos de global y obesidad. Los expertos señalan que el exceso de peso entre los niños es uno de los problemas de salud pública más importantes del siglo XXI. Esta situación resulta paradójica en tanto en cuanto coexiste con otro de los grandes problemas de salud totalmente opuesto, la desnutrición. Por este motivo, EROSKI CONSUMER ha querido conocer de primera mano cuáles son los datos estadísticos que dibujan el panorama de la obesidad infantil y que permiten realizar una retrospectiva del problema. Para ello, se ha acercado a los estudios publicados por varias entidades internacionales y también nacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat), el Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Agencia de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), entre otras. La conclusión principal es que la obesidad infantil se ha convertido en un problema grave que tendrá consecuencias en la salud de los adultos del futuro si no se toman las medidas oportunas de manera urgente. Desde hace décadas, las cifras de niños con exceso de peso han ido engordando poco a poco sin que ninguna de las iniciativas puestas en marcha para luchar contra la epidemia de la obesidad y el sobrepeso haya dado resultado. El futuro se presenta poco prometedor si esta tendencia a la obesidad continúa creciendo.

Dos décadas de excesos en el mundo
42 millones de lactantes y niños en edad preescolar (entre 0 a 5 años) padecieron sobrepeso u obesidad en el mundo en 2013. Según Census Bureau, el centro estadístico estadounidense, la población infantil con esa edad suponía hace dos años casi 760 millones de personas. Por lo tanto, casi el 6% de los niños que en 2013 contaban con entre 0 y 5 años tenían sobrepeso u obesidad. En poco más de dos décadas, la OMS ha detectado un fuerte incremento de la obesidad entre los más pequeños. En concreto, desde 1990 y hasta 2013, la cifra ha aumentado en 32 millones de niños y lactantes con exceso de peso, una subida del 290% nada despreciable. Uno de los ejemplos más destacables se encuentra en la Región de África de la OMS (una de las seis regiones con las que la organización divide a sus estados miembros), donde el número de niños con sobrepeso u obesidad aumentó de 4 a 9 millones entre 1990 y 2013, es decir, un 125%. En esta radiografía sobre el impacto de la obesidad en el mundo, la economía también interviene. Según la OMS, en los países en desarrollo con economías emergentes (clasificados por el Banco Mundial como países de ingresos bajos y medianos), la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil entre los niños en edad preescolar supera el 30%.

Obesidad infantil en España
Hasta hace poco, las dos únicas fuentes que proporcionaban datos sobre la obesidad infantil en España eran el Estudio enKid y la Encuesta Nacional de Salud. El primero se realizó entre 1998 y 2000 para evaluar los hábitos alimentarios y el estado nutricional de la población infantil y juvenil española. Alrededor de 3.500 individuos de entre 2 y 24 años constituyeron la muestra. En líneas generales, el Estudio enKid concluyó que la prevalencia de obesidad en España era del 14% y la del sobrepeso, del 12%. En total, uno de cada cuatro niños y jóvenes españoles sufrían exceso de peso. Por sexos, era algo más frecuente entre los varones y, por edades, la obesidad era superior en edades más jóvenes (de 6 a 13 años). Por zonas geográficas, destacaban Canarias y Andalucía por encima de la media y la zona noroeste de la península, por debajo. Por último, en el enKid añadía que la obesidad era mayor en niveles socioeconómicos y de estudios más bajos, y también entre aquellas personas que no desayunaban o tenían un desayuno de baja calidad. Con todo, pasó el tiempo y los resultados del Estudio enKid quedaron antiguos. La última Encuesta Nacional de Salud, realizada entre 2011 y 2012, detectó que el 28% de los niños españoles de entre 2 y 17 años tenían un exceso de peso: el 18% sobrepeso y el 10% obesidad. Por edades, los pequeños de entre 5 y 9 años presentaban una mayor prevalencia (el 37% sufría un exceso de peso); sin embargo, la obesidad era más frecuente entre los menores de 2 a 4 años. Por sexo, los datos eran similares, aunque los niños sufrían este problema en mayor medida: un 29% de ellos tenía exceso de peso frente al 26% de ellas. En cuanto a la comunidad autónoma, más del 30% de los menores de entre 2 y 17 años de Islas Baleares, Galicia, Canarias, Andalucía y País Vasco tenían un exceso de peso. Por el contrario, en Cantabria y en Aragón, esa proporción se reducía hasta el 12% y el 16%, respectivamente. A pesar de todo, los expertos consideran que estas cifras tampoco son hoy una referencia indiscutible, puesto que son los propios encuestados quienes proporcionan las respuestas (es decir, son autoreferidos), por lo que se consideran estimaciones bajas respecto de la realidad.

Futuro y agravantes de la obesidad infantil. El futuro no es prometedor
La preocupación por el gran incremento y prevalencia de la obesidad en el mundo no es baladí. Los datos indican que si se mantienen las tendencias actuales, el número de lactantes y niños pequeños con sobrepeso aumentará hasta los 70 millones una vez se alcance el año 2025. La ONU asegura que, sin intervención, los pequeños en edad preescolar con obesidad mantendrán esta enfermedad crónica durante la infancia, la adolescencia y, también, en la edad adulta. Por tanto, conviene tener en cuenta las consecuencias. La obesidad infantil está asociada a una amplia gama de complicaciones de salud graves y a un creciente riesgo de contraer enfermedades de forma prematura; entre ellas, diabetes y cardiopatías. Además, los niños obesos tienen más probabilidades de desarrollar una serie de problemas de salud en edad adulta: cardiopatías, resistencia a la insulina (con frecuencia es un signo temprano de diabetes inminente), trastornos osteomusculares (especialmente artrosis, una enfermedad degenerativa muy discapacitante que afecta las articulaciones), algunos tipos de cáncer (endometrio, mama y colon) y discapacidad. Por lo tanto, para la ONU, afrontar el problema de la obesidad infantil, además de ayudar a mejorar la salud de los niños, también es una oportunidad de reducir los efectos de las enfermedades graves en el futuro.

Los agravantes del problema mundial de sobrepeso y obesidad no se reducen a uno solo. Según la OMS, cada aspecto concreto del entorno en que los niños se conciben, nacen y crecen puede empeorar los riesgos de padecer este tipo de enfermedad crónica:

1. Durante el embarazo, la diabetes gestacional puede dar lugar a un mayor peso al nacer y aumentar el riesgo de obesidad en el futuro.
2. La elección de alimentos saludables para los lactantes y los niños pequeños es crucial, ya que las preferencias de alimentación se establecen my temprano en la vida. La alimentación del lactante con alimentos hipercalóricos con altos contenidos de grasa, azúcar y sal es uno de los principales factores que propician la obesidad infantil.
3. La falta de información acerca de enfoques sólidos respecto de la nutrición, así como la limitada disponibilidad y asequibilidad de los alimentos sanos contribuyen a agravar el problema.
4. La promoción intensiva de alimentos y bebidas hipercalóricas para los niños y las familias lo exacerban más aún.
5. En algunas sociedades, ciertas pautas culturales muy arraigadas (tales como la creencia generalizada de que un bebé gordo es un bebé sano) pueden alentar a la familias a sobrealimentar a sus niños.
6. El mundo, cada vez más urbanizado y digitalizado, ofrece menos posibilidades para la actividad física. Además, el sobrepeso o la obesidad reducen las oportunidades de los niños para participar en actividades físicas grupales. Por lo tanto, se vuelven menos activos físicamente, lo que los predispone a tener cada vez más sobrepeso.

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