Leche

Falsos mitos sobre la leche

A pesar de sus bondades para la salud, la leche cuenta en su haber con una larga lista de falsas creencias. Algunas de ellas están tan arraigadas en el imaginario popular que no hay manera de que se extingan. Es probable que esto tenga que ver no solo con la velocidad a la que corren en la actualidad los rumores gracias a las redes sociales, sino también con la tendencia a confiar más en drásticas y descabelladas propuestas dietéticas -esas que parecen funcionar a corto plazo-, que en los indiscutibles beneficios (a largo plazo, eso sí) de un cambio generalizado en nuestro estilo de vida.

Falsas creencias sobre alergias o intolerancias a la leche
Si alguien padece una alergia a las proteínas de la leche, debe retirar los lácteos de su dieta, sin duda. Pero ello no significa, de ninguna manera, que quien tome leche acabará tarde o temprano por presentar una alergia. La alergia a las proteínas de los lácteos, que debe diagnosticar un alergólogo, es más común en la infancia, pero afecta a menos del 5% de los bebés, y además suele desaparecer al año de edad.

Es muy importante no confundir la intolerancia a la lactosa (la lactosa es el azúcar que contiene de forma natural la leche) con una alergia a las proteínas lácteas. En el primer caso se producen síntomas gastrointestinales que, por lo general, son leves y pasajeros, mientras que en el segundo caso existirán síntomas graves (si la persona alérgica consume lácteos), que pueden incluso comprometer la vida.

En este punto, es importante reseñar dos cosas. La primera, que hay un elevado número de casos «autodiagnosticados» de intolerancia a la lactosa que no suelen confirmarse con estudios rigurosos. (más…)

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