Lo último en tecnología Médico-Estética

 
El tratamiento revolucionario contra la grasa localizada
Clínica Nutriestética es pionera en La Rioja en la implantación de la novedosa y exclusiva tecnología Médico-Estética de Ondas Termodinámicas (Thermafine Dynamics), destinada a luchar contra la grasa localizada.
 
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Adelgazamiento y reafirmación simultáneos
Nuestra exclusiva tecnología es la única capaz de llegar hasta la grasa protegiendo los planos más profundos y provocando un efecto lipolítico y reafirmante inmediato. Es el primer tratamiento a nivel internacional que reduce, de manera evidente, volumen de grasa en cada sesión sin producir flacidez, ya que las Ondas Termodinámicas producen un efecto de retracción en las fibras de la piel (por regeneración del colágeno y la elastina) al mismo tiempo que licúan la grasa localizada.
 
Este tratamiento en La Rioja solo lo encontrarás en Clínica Nutriestética, que es además centro de referencia del mismo para la Zona Norte.
 
 
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Hombres y Medicina Estética

 
Aunque quizás sea aún tabú para algunos, no es ningún secreto el creciente interés de los hombres por los tratamientos estéticos en los últimos años. A menudo confundida con la cirugía estética, la medicina estética es una rama de la medicina que aborda de manera integral tanto la mejora estética de las personas como aquellos aspectos internos que influyen en su bienestar y autoestima.
 
Os mostramos a continuación algunas preguntas que contestó la doctora Petra Vega, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), durante su entrevista a la publicación Hombre Moderno.
 
¿Cómo explicaría al profano lo que es la medicina estética?
La medicina estética es aquella rama de la medicina que se encarga por un lado de tratar los inestetimos de la persona, tanto reales o que a veces la persona sienta como tales. Y por otro lado, de mejorar cualquier aspecto de la salud que pueda influir en el aspecto estético. Otra parte muy importante de la medicina estética se encarga sobre todo de prevenir enfermedades que puedan influir entre otros, en el aspecto estético. Es decir, de prevenir para favorecer una longevidad mucho más saludable en todos los aspectos.
 
¿Y cuáles son las principales diferencias con la cirugía estética?
Hay que entender que la medicina estética es, sobre todo, medicina integral. Es decir, valora la persona en su conjunto y la va a tratar desde el interior para mejorar el aspecto. Con la cirugía estética nos parecemos en algunas cosas, como en la finalidad, pero somos muy diferentes. La cirugía estética es una rama de la medicina, si bien complementaria, muy distinta. La cirugía trata el inestetismo directamente, el aspecto, pero no es función de la cirugía tratar el interior. El cirujano, cuando opera una nariz, va a opererar el aspecto estético de la nariz, evidentemente procurando que el paciente respire mejor, pero por ejemplo, no va a estar haciendo un tratamiento sobre la adicción al tabaco. Sería la diferencia. Cuando el médico estético trata a un paciente lo va a hacer sobre todo intentando mejorar sus hábitos, su conducta y aquellas cosas que repercuten en su aspecto de forma negativa. También tiene la limitación de que no va a modificar tan drásticamente el aspecto. Si alguien desea cambiar el aspecto de su nariz deberá ir a un cirujano plástico. Son dos conceptos totalmente distintos que muchas veces se complementan y cuya finalidad en ambos casos es la mejora estética, pero sus técnicas y el protocolo son totalmente distintos.
 
¿Cuáles son las técnicas más habituales en medicina estética?
En medicina estética diferenciamos tres grandes campos: la medicina estética corporal, que trata la celulitis, el sobrepeso, la flacidez, alteraciones de la grasa localizada etcétera; la medicina estética facial, que trata sobre todo el envejecimiento de la piel, manchas o arrugas. Y por último el tratamiento del pelo, y aquí hay dos subcampos que se contradicen: el de la alopecia, intentando combatirla, y el del exceso de vello corporal, intentando eliminarlo. Y una parte integradora de todas las demás es la medicina del antienvejecimiento o del bienestar, que integra todas las partes mencionadas para que la persona, además de verse mejor, se sienta mejor.
 
¿Cómo ha evolucionado en los últimos años el interés del hombre por la estética en general?
Hay que decir que nuestro mayor porcentaje de pacientes son mujeres, pero en los últimos años vamos observando cómo cada vez más los hombres acuden a los centros de medicina estética y nos piden tratamientos. Cuando la SEME inició su andadura en 1984 y empezaron a surgir las primeras clínicas de medicina estética en la década de los ochenta, el porcentaje de hombres que acudían a nuestros centros no llegaba al 5%. En cambio, en el estudio que el año pasado hicimos desde la Sociedad, había ya un 11% de pacientes masculinos y observábamos cómo precisamente en los dos o tres últimos años había empezado el aumento de este 4% o 5% hasta el actual 11%. Es decir, estamos observando cómo cada vez hay un incremento y una mayor necesidad del hombre de acudir a la medicina estética.
 
¿Qué aspectos a nivel estético preocupan más a los hombres y cuáles son los tratamientos más demandados?
En cuanto a los tratamientos que más nos demandan o qué aspectos preocupan más al hombre, el primero de todos es el tema del pelo. Quizás en el conjunto de la medicina estética no es tan importante, pero en el caso del hombre supone un 50%. Esta cifra se reparte entre la alopecia, que es un tema que preocupa mucho a los hombres, y otro porcentaje muy alto y creciente como la depilación. Y el otro 50% se repartiría entre tratamientos corporales, fundamentalmente por sobrepeso. Los hombres, en este momento, le dan mucha más importancia al cuerpo que a la cara, y para ellos sigue siendo importante tener un peso y sobre todo unos músculos adecuados. Y también empieza a incrementarse un poco la demanda en pacientes mayores que también quieren mejorar el aspecto facial. Pero por orden serían la alopecia, la depilación, los tratamientos corporales y en último lugar, los faciales.
 
¿Qué perfiles de pacientes acuden a la consulta?
Si tenemos en cuenta este tipo de tratamientos, en principio tenemos dos picos de edad en pacientes masculinos. Hay un pico importante de pacientes de entre 20 y 30 años, aquel paciente que acude sobre todo porque es cuando se inicia la alopecia androgenética, también cuando va a querer iniciar un tratamiento de fotodepilación. Y aunque muchas veces nos van a pedir consejo para mejorar el aspecto corporal, en este grupo de edad, como hay más tendencia a ir al gimnasio, hay más preocupación por estar musculado que por estar delgado o gordo. Y luego tenemos que a partir de los 50 o 55 años aparece otro pico de pacientes, que está mucho más motivado por aspectos nutricionales sobre todo. Este sí que nos acude mucho más para que le ayudemos a mantener un peso adecuado. Además, a esa edad también aparecen ya patologías en las que quiere que le ayude la dieta y también los aspectos faciales, y nos suele pedir que le ayudemos a mejorar aspectos como las arrugas o la flaccidez facial. Estos serían los dos perfiles que más vemos entre los hombres.
 
¿Cuáles son los tratamientos más novedosos que ofrece la medicina estética?
En medicina estética cada año salen tratamientos que aparecen como muy novedosos, que a veces no lo son tanto; a veces son una recuperación de técnicas que ya teníamos. Yo diría que más que tratamientos novedosos lo que hay son tendencias novedosas en la medicina estética, y la tendencia que lo es más ahora es la naturalidad. Quizás en los dos últimos años, tanto hombres como mujeres, pero sobre todo los hombres, demandan tratamientos que den naturalidad. Quieren mejorar el aspecto, quieren rejuvenecer y tener una mejor presentación social pero no quieren que se les note. Por tanto, yo diría que la gran novedad es la naturalidad, es decir, quieren estar mejor con tratamientos que sean menos artificiosos, como la radiofrecuencia o los bioimplantes. Ahora nos los piden mucho más para reposicionar que para cambiar.
 
¿A qué modelos masculinos quieren parecerse más los hombres hoy?
Aquí hay una diferencia fundamental entre hombres y mujeres. Muchas veces los iconos masculinos muy admirados por las mujeres no son aquellos a quienes admiran los hombres. Si me pregunta a quién querrían parecerse los hombres si supieran quién gusta más a las mujeres, diría Brad Pitt, que es el icono por excelencia y gusta a muchísimas mujeres. Sin embargo, cuando les preguntas a los hombres a quién quieren parecerse, en general, no te dicen famosos o gente mediática con una cara muy espectacular. Más bien lo que admiran los hombres es el cuerpo. En este sentido, mencionan mucho a Edward Norton, que es a alguien que les gustaría parecerse, o por ejemplo Sean Penn. Son quizás famosos que no destacan por sus rasgos faciales, que curiosamente son los que admiran las mujeres, pero que en cambio tienen cuerpos estándar que gustan mucho a los hombres.
 
¿Cómo ha afectado la crisis a la visión que tiene la gente sobre su aspecto?
Sorprende quizás que en estos momentos de crisis económica haya una mayor demanda de hombres que acuden a la medicina estética, cuando el ámbito de la medicina estética, si bien no es excesivamente caro, es privado. El motivo es que quieren mejorar la autoestima y la seguridad. Aquel paciente que debido a la crisis se ha quedado en paro o tiene un empleo y quiere mantenerlo, se da cuenta de que la imagen cuenta y que, sobre todo, cuenta la seguridad en uno mismo. Y en este caso, el paciente que cree que aquel pequeño inestetismo hace que no se sienta seguro cuando va a una entrevista o está trabajando, acude a los centros para mejorar ese aspecto que lo que sobre todo le va a dar es esa seguridad. Porque de lo que se trata no es de lo que objetivamente los demás percibimos, sino de lo que el paciente siente. Y cuando alguien tiene lo que solemos llamar un complejo, cree que todo el mundo está pendiente del mismo y se siente inseguro en cualquier ámbito público. Cuando corrige ese inestetismo que quizás no sea tan grave ni tan percibido por los demás, a partir de ese momento lo que esa persona va a transmitir es seguridad y confianza. En resumen, la medicina estética busca mejorar la autoestima y la seguridad de la persona en sí misma.
 
¿Hay casos en que el médico estético desaconseja el tratamiento?
Hay que decir que, a veces, con pacientes que acuden para demandar un tratamiento, el médico estético, después de hacer una análisis de la situación, va a juzgar que no tienen que ser tratados con técnicas necesariamente medico-estéticas. Muchas veces aquel paciente va a necesitar otro tipo de tratamiento, sea médico, psicológico o de otro tipo. Y eso es importante remarcarlo: no todo el mundo que demanda un tratamiento estético necesariamente va a ser tratado desde ese punto de vista. Será el médico estético en su función integradora de la persona, como médico, quien determine si aquello que el paciente le está demandando requiere ese tipo de tratamiento u otro. Y desde ahí derivarlo al profesional que considere más adecuado. No siempre la demanda puede necesitar aquella técnica o puede ser que el médico estético no disponga en concreto de la misma. Esto es lo que el médico estético hace a diario y debe seguir haciendo: dar respuesta, a veces con un tratamiento y a veces con un ‘no tratamiento’, que es otra forma de tratar.
 
Fuente: Hombre Moderno
Autor: Marcel Llevat
 

¿Sabes calcular tu nivel de hidratación?

La insistencia de vigilar el nivel de hidratación puede parecer demasiado recurrente, sobre todo en los meses de verano. No obstante, este es un tema tan importante que justifica ser reiterativo. Una deficiente hidratación es la responsable de numerosos ingresos hospitalarios e incluso de una considerable cifra de fallecimientos, muchos de los cuales se podrían evitar. El siguiente artículo proporciona un método para conocer si se está haciendo una correcta hidratación y explica cuánta agua se necesita y por qué no todo es agua a la hora de hidratar, además de ofrecer cinco ideas prácticas para no deshidratarse.
 
El agua, siempre a mano
Recordar que debemos beber suficiente agua a lo largo del día parece obvio y, sin embargo, el 70% de las personas reconoce que no alcanza los 2 litros que el Observatorio de Hidratación y Salud (OHS) recomienda beber en circunstancias normales. Muchos se escudan en que están atentos a la sed, o en que se hidratan a través de los alimentos u otros líquidos. Incluso hay quienes abogan por beber solo cuando se tiene sed. Ambas posibilidades tienen sus fundamentos, porque cada individuo tiene necesidades diferentes. Según las circunstancias de salud o enfermedad, la necesidad de agua y líquidos varía.
 
Sea como sea, es importante para evitar riesgos adquirir el hábito de tener el agua a mano, sobre todo, en circunstancias excepcionales: días con mucho calor, cuando se realiza un esfuerzo físico extraordinario, si se es una persona mayor o cuando se está convaleciente, si se ha pasado una gastroenteritis o fiebre. Sabido esto, uno mismo, sin necesidad de protagonizar un capítulo de golpe de calor, puede testar si el agua y la ingestión de líquidos que hace al cabo del día alcanzan la cantidad correcta.
 
Cómo saber si se está o no bien hidratado
Para saber si estamos bebiendo la suficiente cantidad de agua y líquidos, o si incluimos alimentos ricos en agua que garantizan una correcta hidratación, debemos vigilar la orina. Es importante comprobar que orinamos, al menos, en cuatro ocasiones desde la mañana a la noche, así como asegurarse de que el color es amarillo pálido o claro. Si la orina es amarilla ocre o más oscura, y no se están tomando vitaminas o medicamentos que la afecten, se debe aumentar la ingesta de agua en dos vasos diarios durante cinco días hasta conseguir orinar al menos en cuatro ocasiones y lograr una pérdida de color y de olor.
 
A la observación de la orina, hay que añadir la conciencia de la propia realidad. Es decir, saber que los factores de la edad, del peso, de la altura, del sexo y del tipo de vida condicionan el uso que realiza el cuerpo del agua, así como la demanda de hidratación que precisa para mantener el ritmo. Una persona muy activa, que hace mucho gasto calórico, necesita mayores cantidades de agua para estar bien hidratada; una persona que lleve una vida sedentaria, al margen de condiciones atmosféricas, precisará mucha menos.
 
Hay que tener en cuenta que el primer signo de deshidratación es la sed, pero se puede no atender esa sed y olvidar la sensación y persistir la deshidratación. Puede padecerse dolor cabeza y fatiga, ante lo que deberíamos tomar la costumbre de beber dos vasos de agua, por si acaso. Si la deshidratación es severa, o el cuerpo está más débil y acusa más la desatención, pueden presentarse capítulos de taquicardias, escalofríos, náuseas e incluso llegar al desvanecimiento. Esto, por supuesto, hay que evitarlo, pero conviene saber que puede llegarse a este extremo y tomar medidas para que no suceda.
 
Cuánta agua se necesita
La cantidad de agua depende de la persona y de sus circunstancias físicas y ambientales (edad, actividad, temperatura, etc.). Lo principal es no olvidar que hay que beber agua. Habrá quienes estén acostumbrados a tomar varios vasos al día y alcancen la mítica cifra de dos o incluso tres litros, quienes limiten su ingesta a las cinco comidas o quienes deban recordar la importancia de beber un vaso, puesto que dejan pasar las horas y no tienen sed. Todos podrán superar con éxito el test de la orina. Pero hay que tomar agua en la vida cotidiana. Un buen hábito para comenzar el día es beber un gran vaso y una pieza de fruta. Así, con ese sencillo gesto, se garantiza una buena base de hidratación.
 
Si se altera la vida habitual, el ambiente e incluso la actividad cotidiana, seguro que también se variará la necesidad corriente de agua, por ello habrá que estar atento. Y no solo de nosotros mismos, sino también de las personas dependientes que tengamos alrededor (niños y personas mayores), que tienen menos capacidad de modificar hábitos y adoptar nuevos. Lo normal es que con los cambios aumente la necesidad de ingerir líquidos, lo que es una buena excusa para incrementar el consumo de frutas, verduras y preparados refrescantes. Las sopas son un modo de tomar más líquidos con sabor, y en el verano se puede optar por ofrecer a los niños sopas frías, batidos de frutas, sopas de fruta o un gazpacho recién hecho y servido bien fresco.
 
Hidratación, no todo es agua
Que el agua no es la única fuente de hidratación se entiende mejor si se mira su anverso, la deshidratación. Se puede tener un episodio de deshidratación por una pérdida de agua o una pérdida mayor de electrolitos (sobre todo, sodio). Una deshidratación por pérdida de agua suele ser consecuencia de una insolación, un capítulo febril, un caso de gastroenteritis o la desatención a la sed. Se habrá desatendido la correcta hidratación por no haber tomado la suficiente agua ni suficientes líquidos. Pero también se puede errar en el cálculo de la hidratación sufriendo una pérdida de sales minerales y de sodio. No tiene que ocurrir, salvo si se padece gastroenteritis o se trabaja en condiciones extremas de calor o frío, o se equivoca y no se atiende la demanda de sales al efectuar ejercicio físico.
 
Cinco gestos que ayudan a hidratar
1. Empiece el día con un vaso de agua y llénese un botellín de agua. Según sus hábitos, lléveselo con usted y bébaselo a lo largo del día, o déjelo en casa y recuerde terminárselo antes de ir a la cama.
2. En verano, coma dos frutas al día, una ración de verdura cocida -como plato o guarnición- y mordiscos de verdura cruda.
3. Establezca el hábito de identificar un momento de descanso con beber un vaso de agua.
4. Elija bebidas naturales antes que las azucaradas, y las infusiones, mejor que el café.
5. Reflexione sobre la conveniencia de utilizar agua embotellada, comprar una jarra filtradora o colocar un filtro en su grifo. Tal vez de esta manera tome mayor
 
Fuente: Eroski Consumer.
Autora: Maite Zudaire.

 

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