Alimentación y celulitis, ¿están relacionadas?

 
Qué es la celulitis

El diccionario (tesauro) de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos define la celulitis como “una inflamación aguda, difusa y supurativa de tejido conectivo laxo, en particular los tejidos subcutáneos profundos, y a veces musculares, que se observa con más frecuencia como resultado de la infección de una herida, úlcera u otras lesiones de la piel”. Así pues, lo que el ciudadano medio conoce como “celulitis” no refleja la definición real de la palabra.
 
No obstante, la Real Academia Española (RAE) permite usar la palabra en el ámbito coloquial, si se hace referencia a la acumulación de grasa en ciertas partes del cuerpo, justo debajo de la piel. Diversos investigadores, en todo caso, coinciden en definir la celulitis como una alteración metabólica del tejido que hay debajo de la piel, que cambia la forma del cuerpo, además de dar una apariencia a la piel como de cáscara de naranja o de queso cottage. Afecta sobre todo a las mujeres y se suele localizar en los muslos o en las nalgas.
 
 
Dietas, alimentos o suplementos para combatir la celulitis

En el terreno de la dietética abundan propuestas que sugieren realizar cambios en la alimentación para abordar la celulitis. También hay alimentos, “plantas medicinales”, “quemagrasas” o suplementos nutricionales a los que se les atribuye la fantástica capacidad de eliminar de forma localizada la grasa acumulada en diferentes partes del cuerpo. Nada de ello tiene sustento científico, tal y como detalló en diciembre de 2004 el doctor Mathew Avram en la publicación oficial de la Sociedad Europea de Dermatología Laser (Journal of cosmetic and laser therapy).
 
Hacer ejercicio, abandonar el tabaco y seguir una dieta saludable pueden prevenir la celulitis o frenar su avance
 
Muchas personas confunden el exceso de peso corporal (que supone un claro riesgo para la salud a largo plazo) con la celulitis. Es importante destacar que la obesidad no causa la celulitis: numerosas mujeres delgadas la presentan, mientras que solo se observa en muy pocos varones con obesidad. Sea como fuere, aunque no es necesario que la persona padezca obesidad para que exista celulitis, tanto el sedentarismo como el incremento de peso agravan el cuadro. A ello hay que sumar el efecto negativo de fumar o beber alcohol. Por tanto, tiene sentido hacer ejercicio y prevenir la obesidad, si se quiere evitar que aflore la celulitis o que empeore la ya existente. Diversos motivos explican por qué el sedentarismo agrava la celulitis, pero destacan dos:
1. Disminuye la masa muscular y aumenta la masa grasa.
2. Aumenta la flacidez de los tendones y músculos.
 
Ambas situaciones conducen a una menor eficiencia en el mecanismo de bombeo de sangre por parte de las extremidades inferiores, lo que aumenta las posibilidades de padecer celulitis.
 
Es posible que disminuir el peso corporal o realizar ejercicio físico mejoren la celulitis cuando está instaurada, pero no hay estudios bien diseñados que prueben que ello sea la solución (una cosa es prevenir una dolencia y otra muy distinta tratarla). De todas maneras, dado que la pérdida de peso disminuye la aparición de la celulitis (aunque no altera las razones fisiológicas que la causan), el primer paso para tratar esta dolencia es incrementar el ejercicio y seguir una dieta saludable, según Avram. Otros consejos para tener en cuenta son:
· No usar a menudo zapatos de tacón alto.
· Evitar el uso de prendas de ropa ajustadas.
· No pasar largos periodos en una misma posición.
 
La celulitis afecta a 9 de cada 10 mujeres, que muchas veces intentan combatirla con dietas, métodos o suplementos ineficaces
 
Más que los muslos o las caderas, la celulitis invade las revistas de moda desde hace décadas, hasta el punto de que es extraño no hallar dicha palabra al pasar la vista por cualquier kiosco. Dado que hay datos que señalan que esta condición afecta a entre el 85% y el 98% de mujeres de todas las razas, se trata de una cuestión que debe abordarse con rigor, para evitar caer en las redes que pueden tendernos los muchos falsos gurús que abundan en el terreno de los tratamientos dietéticos sin fundamento. En este artículo se explica qué es la celulitis y cuál es la eficacia de ciertas dietas, alimentos o tratamientos para combatirla.
 
 
Celulitis: una amplia gama de tratamientos poco útiles

La gama de promesas para tratar la celulitis no acaba en los suplementos nutricionales o en las dietas milagro: se encuentran técnicas no invasivas (productos cosméticos, masajes manuales o mecánicos e incluso prendas de vestir), y también invasivas, tales como la liposucción. Así, muchos profesionales pueden intentar abordar la celulitis: cirujanos, masajistas, dietistas y, también, terapeutas alternativos. En 2011, Hexsel y Soirefmann, revisaron la eficacia de los tratamientos cosméticos o médicos para la celulitis. Su investigación, publicada en la revista Seminars in cutaneous medicine and surgery, concluyó que hay pocas evidencias clínicas que muestren mejoras constatables. Añaden un dato demoledor: ningún tratamiento ha mostrado ser capaz de resolver la celulitis.
 
Más reciente es una revisión sistemática de la literatura científica que ha querido averiguar si las conocidas cremas anticelulíticas son útiles. La ha llevado a cabo un equipo de investigadores italianos, que ha publicado sus resultados en enero de 2014 en la revista Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology. El estudio ha concluido que estas cremas presentan una eficacia “moderada”. Para ser más exactos, la reducción en la circunferencia del muslo tras usarlas se sitúa en los 0,46 centímetros, es decir, una disminución de menos de medio centímetro en el perímetro de los muslos. Algo para tener muy en cuenta antes de gastar tiempo, esperanzas y dinero en ellas.
 
Fuente: Eroski Consumer.

Autor: Julio Basulto.

 

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¿Sabes calcular tu nivel de hidratación?

La insistencia de vigilar el nivel de hidratación puede parecer demasiado recurrente, sobre todo en los meses de verano. No obstante, este es un tema tan importante que justifica ser reiterativo. Una deficiente hidratación es la responsable de numerosos ingresos hospitalarios e incluso de una considerable cifra de fallecimientos, muchos de los cuales se podrían evitar. El siguiente artículo proporciona un método para conocer si se está haciendo una correcta hidratación y explica cuánta agua se necesita y por qué no todo es agua a la hora de hidratar, además de ofrecer cinco ideas prácticas para no deshidratarse.
 
El agua, siempre a mano
Recordar que debemos beber suficiente agua a lo largo del día parece obvio y, sin embargo, el 70% de las personas reconoce que no alcanza los 2 litros que el Observatorio de Hidratación y Salud (OHS) recomienda beber en circunstancias normales. Muchos se escudan en que están atentos a la sed, o en que se hidratan a través de los alimentos u otros líquidos. Incluso hay quienes abogan por beber solo cuando se tiene sed. Ambas posibilidades tienen sus fundamentos, porque cada individuo tiene necesidades diferentes. Según las circunstancias de salud o enfermedad, la necesidad de agua y líquidos varía.
 
Sea como sea, es importante para evitar riesgos adquirir el hábito de tener el agua a mano, sobre todo, en circunstancias excepcionales: días con mucho calor, cuando se realiza un esfuerzo físico extraordinario, si se es una persona mayor o cuando se está convaleciente, si se ha pasado una gastroenteritis o fiebre. Sabido esto, uno mismo, sin necesidad de protagonizar un capítulo de golpe de calor, puede testar si el agua y la ingestión de líquidos que hace al cabo del día alcanzan la cantidad correcta.
 
Cómo saber si se está o no bien hidratado
Para saber si estamos bebiendo la suficiente cantidad de agua y líquidos, o si incluimos alimentos ricos en agua que garantizan una correcta hidratación, debemos vigilar la orina. Es importante comprobar que orinamos, al menos, en cuatro ocasiones desde la mañana a la noche, así como asegurarse de que el color es amarillo pálido o claro. Si la orina es amarilla ocre o más oscura, y no se están tomando vitaminas o medicamentos que la afecten, se debe aumentar la ingesta de agua en dos vasos diarios durante cinco días hasta conseguir orinar al menos en cuatro ocasiones y lograr una pérdida de color y de olor.
 
A la observación de la orina, hay que añadir la conciencia de la propia realidad. Es decir, saber que los factores de la edad, del peso, de la altura, del sexo y del tipo de vida condicionan el uso que realiza el cuerpo del agua, así como la demanda de hidratación que precisa para mantener el ritmo. Una persona muy activa, que hace mucho gasto calórico, necesita mayores cantidades de agua para estar bien hidratada; una persona que lleve una vida sedentaria, al margen de condiciones atmosféricas, precisará mucha menos.
 
Hay que tener en cuenta que el primer signo de deshidratación es la sed, pero se puede no atender esa sed y olvidar la sensación y persistir la deshidratación. Puede padecerse dolor cabeza y fatiga, ante lo que deberíamos tomar la costumbre de beber dos vasos de agua, por si acaso. Si la deshidratación es severa, o el cuerpo está más débil y acusa más la desatención, pueden presentarse capítulos de taquicardias, escalofríos, náuseas e incluso llegar al desvanecimiento. Esto, por supuesto, hay que evitarlo, pero conviene saber que puede llegarse a este extremo y tomar medidas para que no suceda.
 
Cuánta agua se necesita
La cantidad de agua depende de la persona y de sus circunstancias físicas y ambientales (edad, actividad, temperatura, etc.). Lo principal es no olvidar que hay que beber agua. Habrá quienes estén acostumbrados a tomar varios vasos al día y alcancen la mítica cifra de dos o incluso tres litros, quienes limiten su ingesta a las cinco comidas o quienes deban recordar la importancia de beber un vaso, puesto que dejan pasar las horas y no tienen sed. Todos podrán superar con éxito el test de la orina. Pero hay que tomar agua en la vida cotidiana. Un buen hábito para comenzar el día es beber un gran vaso y una pieza de fruta. Así, con ese sencillo gesto, se garantiza una buena base de hidratación.
 
Si se altera la vida habitual, el ambiente e incluso la actividad cotidiana, seguro que también se variará la necesidad corriente de agua, por ello habrá que estar atento. Y no solo de nosotros mismos, sino también de las personas dependientes que tengamos alrededor (niños y personas mayores), que tienen menos capacidad de modificar hábitos y adoptar nuevos. Lo normal es que con los cambios aumente la necesidad de ingerir líquidos, lo que es una buena excusa para incrementar el consumo de frutas, verduras y preparados refrescantes. Las sopas son un modo de tomar más líquidos con sabor, y en el verano se puede optar por ofrecer a los niños sopas frías, batidos de frutas, sopas de fruta o un gazpacho recién hecho y servido bien fresco.
 
Hidratación, no todo es agua
Que el agua no es la única fuente de hidratación se entiende mejor si se mira su anverso, la deshidratación. Se puede tener un episodio de deshidratación por una pérdida de agua o una pérdida mayor de electrolitos (sobre todo, sodio). Una deshidratación por pérdida de agua suele ser consecuencia de una insolación, un capítulo febril, un caso de gastroenteritis o la desatención a la sed. Se habrá desatendido la correcta hidratación por no haber tomado la suficiente agua ni suficientes líquidos. Pero también se puede errar en el cálculo de la hidratación sufriendo una pérdida de sales minerales y de sodio. No tiene que ocurrir, salvo si se padece gastroenteritis o se trabaja en condiciones extremas de calor o frío, o se equivoca y no se atiende la demanda de sales al efectuar ejercicio físico.
 
Cinco gestos que ayudan a hidratar
1. Empiece el día con un vaso de agua y llénese un botellín de agua. Según sus hábitos, lléveselo con usted y bébaselo a lo largo del día, o déjelo en casa y recuerde terminárselo antes de ir a la cama.
2. En verano, coma dos frutas al día, una ración de verdura cocida -como plato o guarnición- y mordiscos de verdura cruda.
3. Establezca el hábito de identificar un momento de descanso con beber un vaso de agua.
4. Elija bebidas naturales antes que las azucaradas, y las infusiones, mejor que el café.
5. Reflexione sobre la conveniencia de utilizar agua embotellada, comprar una jarra filtradora o colocar un filtro en su grifo. Tal vez de esta manera tome mayor
 
Fuente: Eroski Consumer.
Autora: Maite Zudaire.

 

Día Nacional de la Nutrición

Hoy celebramos el Día Nacional de la Nutrición, con un claro mensaje: Comer sano es divertido, la obesidad infantil no.
 
En España, la prevalencia de obesidad infantil es muy elevada y está estabilizada. Esto constituye un importante factor de riesgo para la salud física, psicológica y social de los niños.
 
En el estudio recientemente publicado sobre vigilancia del crecimiento, alimentación y actividad física, desarrollo infantil y obesidad (ALADINO), y en el que participaron 7.659 niños y niñas pertenecientes a todas las Comunidades Autónomas de España, se observó que:

· 1 de cada 2 niños de 6 a 9 años de edad tiene exceso de peso

· Además, solo el 3,8% realizaba un desayuno completo.
 
El riesgo de obesidad es mayor en niños que:

· No desayunan.

· Viven lejos de polideportivos o zonas verdes.

· Dedican más tiempo a actividades sedentarias.

· Duermen menos horas al día.
 
 Mala alimentación + Poco ejercicio = Obesidad Infantil
 
Hábitos saludables recomendados:

· Desayunar todos los días.

· Consumir 3 piezas de fruta al día.

· Incluir verduras en comida y cena.

· Tomar legumbres 2-3 veces a la semana.

· Incrementar el consumo de cereales integrales, pescado azul y blanco, leche, yogur y queso bajos en grasa.

· Disminuir las carnes con grasa visible y piel, embutidos grasos, etc.

· Servir raciones más pequeñas.

· Moderar el consumo de dulces, aperitivos de bolsa, bebidas y alimentos con azúcares añadidos, quesos grasos, salsas y alimentos precocinados.

· Preferir preparaciones caseras utilizando preferiblemente aceite de oliva virgen para cocinar y aliñar.

· Procurar comer en familia.

· Realizar ejercicio físico diario (jugar al aire libre, caminar, subir escaleras,…) y 2 ó 3 veces por semana practicar algún tipo de deporte de más intensidad.

· Respetar la hora de acostarse para dormir un mínimo de 8-10 horas.

· Evitar tener televisión en la habitación.
 
Si los niños se acostumbran a desayunar bien, estaremos ayudando a prevenir lo que hoy es una preocupación mundial: la obesidad infantil.
 
 Fuentes: Organización Mundial de la Salud y Fesnad.

 

Tratamientos Especiales Verano

Te presentamos nuestra gama de tratamientos especiales para este verano.
 
Tratamientos rápidos y de máxima eficacia gracias a la mejor tecnología y producto nutricosmético, para que disfrutes al máximo el verano luciendo tu mejor imagen.
 
Planes Nutricionales para verano
Porque verano no es lo mismo que descuidar tu alimentación.
 
PVP primera consulta: 35€
PVP consulta revisión: 15€
 
PresoFríoterapia
Combate y alivia la sensación de pesadez y mejora la circulación con nuestro tratamiento para piernas cansadas.
 
PVP 1 sesión: 18€
PVP Bono 5 sesiones: 75€
Duración aprox./sesión: 40 minutos.
 
ExfoHidratación
Haz que tu piel brille durante el verano con nuestro tratamiento especial exfoliante e hidratante.
 
PVP sesión: 35€
Duración aprox./sesión: 40 minutos
 
Higiene Facial Express
Cuida tu rostro y nutre tu piel gracias a nuestra higiene facial express.
 
PVP sesión: 35€
Duración aprox./sesión: 30 minutos
 
Hidratación Facial
Combate los efectos adversos de la exposición solar y devuelve la energía a tu rostro.
 
PVP 1 sesión: 35€
PVP BONO 4 sesiones: 100€
Duración aprox./sesión: 30 minutos
 
Mirada Radiante
Gracias a nuestro tratamiento para contorno de ojos, combatimos el cansancio en tu rostro y rejuvenecemos tu mirada.
 
PVP 5 sesiones: 100€
Duración aprox./sesión: 30 minutos
 
 

Tratamientos y precios vigentes desde el 11 de junio al 21 de septiembre de 2014.
 
Pide información sin compromiso y concierta tu cita en el teléfono 941 245 219  o a través del e-mail: [email protected]ética.com

 

Hands massaging female face at the spa

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