Verano, piscinas e infecciones en los pies

 
Los agradables baños de verano en las piscinas pueden tener una contrapartida debido a la posibilidad de contraer una infección en los pies, problema que aumenta durante la época estival a causa, principalmente, de la visita a estas instalaciones acuáticas.
 
De esta forma lo señalan los especialistas de la Asociación Europea de Podología Integrativa (AEPI), los cuales informan de que el riesgo de contagio es mayor en esta estación del año. Entre las posibles infecciones, por su parte, destacan al papiloma plantar.
 
A juicio del presidente de AEPI, Fernando Ares, y al tiempo que sostiene que éstas son especialmente comunes en la población infantil, “sobre todo a partir de los 5 años”, esta infección en concreto está causada “por un tipo de virus del papiloma humano”.
 
Ante ella, su tratamiento habitual “es muy agresivo pues conlleva quemarlo o extirparlo”, declara. Por ello, manifiesta que se están usando otras opciones como la medicina biorreguladora, “que ayuda a activar el sistema inmunológico de forma natural frente a estas infecciones”.
 
EL PERIODO DE INCUBACIÓN DEL PAPILOMA PLANTAR ES DE 6 A 18 MESES

En cuanto a la manifestación clínica del papiloma plantar, Ares declara que ésta es “de tipo tumoral benigno”. “Hay que tener en cuenta que tiene un período de incubación y que en el pie suele aparecer entre los 6 y 18 meses posteriores a la infección”, continúa.
 
Además, el experto expone que afecta, sobre todo, “a personas con un bajo sistema inmunológico y con capas más finas de la piel”. Por su parte, la principal vía de contagio “es el contacto directo”, indica mientras subraya la importancia de no andar descalzos.
 
En este sentido, señala que otros factores de riesgo que pueden favorecer la aparición de un papiloma plantar son “las heridas, las situaciones de estrés, la falta de higiene o el calor y la humedad”. No obstante, el papiloma plantar no es único problema propio del verano en los pies.
 
Así, Ares concluye afirmando que un calzado mal adecuado, y la falta de hidratación o de higiene pueden provocar la aparición de “ampollas, durezas, callosidades o heridas que impiden caminar de manera adecuada”.
 

Jambes Femme

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Outlet de tratamientos estéticos: qué hay detrás de los descuentos

 
Cada vez hay más promociones y rebajas tentadoras en el mercado de la belleza. ¿Un buen resultado está ligado a su precio?
 
La mayoría de las mujeres están suscritas a las páginas de descuentos y reciben con frecuencia los mails de las ofertas semanales o mensuales. Pero, una cosa es comprar un artículo para la casa con un 40% de descuento, y otra muy distinta es reservar un turno con un especialista en medicina estética que haga semejante descuento en uno o varios de sus tratamientos. La estética no se promociona como un artículo o un servicio más, porque abarca una parte de la salud y también de la imagen.
 
 
Retoques de outlet
Muchos son los centros y los profesionales que ofrecen retoques estéticos del mismo modo que si vendieran un producto en un comercio. Pero sucede que la estética no es un producto, no es descartable o desechable ante una falla, y principalmente es un cambio que le hacemos a nuestro cuerpo, con el que hay que convivir a diario.
 
Los profesionales que estamos en este sector sabemos que cada paciente requiere un tiempo y un tratamiento especial, pensado específicamente para su problemática.
 
Y en esto se basará también la atención que requiera, los productos o aparatos a utilizar, y la cantidad de sesiones recomendadas. Y de estas condiciones dependerán inevitablemente los resultados.
 
Por esta razón, la estética no se puede vender ni consumir como cualquier mercadería, en la que dos amigas con un 2×1 reciben el mismo tratamiento, durante el mismo tiempo, con el mismo producto o aparato, por un precio menor al que maneja el resto de otros profesionales. Es altamente probable que no necesiten lo mismo, que aunque tengan la misma patología no la presenten en el mismo grado, y que esto haga que requieran diferentes procedimientos por más o menos tiempo.
 
En el caso de los descuentos y promociones, debemos cuestionarnos acerca de la efectividad del producto o del tratamiento, y evaluar la calidad de los efectos obtenidos y su durabilidad.
 
 
Ética y estética
Es cierto que los precios de las promociones estéticas resultan muy atractivos, y que las promesas de cambio son el puntapié para cautivar a cualquier mujer que esté necesitando renovarse.
 
Pero la propuesta es que analicemos más allá de los espejitos de colores que nos entregan, y consideremos si las alternativas ofrecen cambios reales o no. ¿Cómo saberlo?
 
En este punto es fundamental que nos asesoremos por un profesional idóneo, que nos exponga tanto su criterio médico como ético.
 
Preguntar es una clave para salir de los engaños y hacer mejores elecciones. Si el especialista ofrece una verdadera solución a un problema estético, nos sabrá indicar cómo es el procedimiento, con qué marcas de productos trabaja, cómo serán los resultados y en cuanto tiempo necesitaremos un retoque.
 
La ética del profesional se juega en este tipo de información, y quien ofrezca soluciones mágicas, inmediatas, definitivas y a bajo costo deberá ser tenido en cuenta para comparar su opinión con la de otros médicos. Esta es la manera de acceder a procedimientos serios y con efectos visibles y óptimos.
 
 
La belleza no se regala
Si un profesional ofrece un tratamiento por un valor mucho más bajo de lo que habitualmente se cobra, esta es una señal de alerta para sospechar de las consecuencias de este trabajo.
 
Por tal razón, es elemental estar al tanto sobre los precios de los procedimientos, porque no son un dato menor a la hora de elegir a un médico de la estética serio, comprometido, y que utilice productos de calidad.
 
Las pacientes tienen que saber que un buen profesional de la estética valora su trabajo y no lo regala. De esta manera, el médico es reconocido por los resultados de sus trabajos, y los hace valer a través de los precios de sus tratamientos.
 
Tampoco regala su tiempo con cada paciente, la evaluación personalizada de cada patología, la cantidad de sesiones, llegar al diagnóstico adecuado y aconsejar un procedimiento acorde a la problemática que se pretenda disminuir o eliminar.
 
Es así como un profesional confiable tiene pacientes fieles, que recurren a él para depositarle su confianza. Esto no sucede con los profesionales que se promocionan con descuentos, que son los que tienen pacientes eventuales, y que rara vez vuelven porque no ven sus promesas cumplidas.
 
 
Productos que valen
Todas sabemos que los tratamientos deben ser realizados por profesionales médicos, que harán valer no solo su trabajo sino también el costo de los productos.
 
Por lo tanto, un relleno con ácido hialurónico nunca puede tener un costo similar al de hacernos las manos o realizarnos un corte de pelo. Tengamos en cuenta que estos rellenos se emplean principalmente en el rostro, y que es la responsabilidad del médico especialista garantizar no solo su eficacia y calidad, sino también la armonía estética que la persona va a buscar al consultorio.
 
Los criterios que hay que aplicar para discernir entre un costo y otro (por más barata y maravillosa que parezca una opción con respecto a la más cara), son el del sentido común y el de la seguridad personal.
 
 
Rebajas en la mira
La calidad de los trabajos en estética tiene distintas aristas, que involucran desde los productos y el asesoramiento profesional, hasta la cantidad de sesiones de los tratamientos. Es por eso que una promoción estética atenta contra la excelencia en esa calidad, porque ese costo que no se paga se recorta de alguna de las consideraciones antes mencionadas.
 
Las pacientes son las que deben estar atentas y observar este tipo de descuentos, comparando los precios de estos trabajos con los honorarios de otros profesionales. Los resultados, su durabilidad y calidad hacen valer los costos reales de mercado, porque otorgan verdaderos beneficios y, de este modo, fidelizan a las pacientes estéticas.
 
Fuente: Revista SEME
 
 

Portrait of two senior doctors

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Hombres y Medicina Estética

 
Aunque quizás sea aún tabú para algunos, no es ningún secreto el creciente interés de los hombres por los tratamientos estéticos en los últimos años. A menudo confundida con la cirugía estética, la medicina estética es una rama de la medicina que aborda de manera integral tanto la mejora estética de las personas como aquellos aspectos internos que influyen en su bienestar y autoestima.
 
Os mostramos a continuación algunas preguntas que contestó la doctora Petra Vega, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), durante su entrevista a la publicación Hombre Moderno.
 
¿Cómo explicaría al profano lo que es la medicina estética?
La medicina estética es aquella rama de la medicina que se encarga por un lado de tratar los inestetimos de la persona, tanto reales o que a veces la persona sienta como tales. Y por otro lado, de mejorar cualquier aspecto de la salud que pueda influir en el aspecto estético. Otra parte muy importante de la medicina estética se encarga sobre todo de prevenir enfermedades que puedan influir entre otros, en el aspecto estético. Es decir, de prevenir para favorecer una longevidad mucho más saludable en todos los aspectos.
 
¿Y cuáles son las principales diferencias con la cirugía estética?
Hay que entender que la medicina estética es, sobre todo, medicina integral. Es decir, valora la persona en su conjunto y la va a tratar desde el interior para mejorar el aspecto. Con la cirugía estética nos parecemos en algunas cosas, como en la finalidad, pero somos muy diferentes. La cirugía estética es una rama de la medicina, si bien complementaria, muy distinta. La cirugía trata el inestetismo directamente, el aspecto, pero no es función de la cirugía tratar el interior. El cirujano, cuando opera una nariz, va a opererar el aspecto estético de la nariz, evidentemente procurando que el paciente respire mejor, pero por ejemplo, no va a estar haciendo un tratamiento sobre la adicción al tabaco. Sería la diferencia. Cuando el médico estético trata a un paciente lo va a hacer sobre todo intentando mejorar sus hábitos, su conducta y aquellas cosas que repercuten en su aspecto de forma negativa. También tiene la limitación de que no va a modificar tan drásticamente el aspecto. Si alguien desea cambiar el aspecto de su nariz deberá ir a un cirujano plástico. Son dos conceptos totalmente distintos que muchas veces se complementan y cuya finalidad en ambos casos es la mejora estética, pero sus técnicas y el protocolo son totalmente distintos.
 
¿Cuáles son las técnicas más habituales en medicina estética?
En medicina estética diferenciamos tres grandes campos: la medicina estética corporal, que trata la celulitis, el sobrepeso, la flacidez, alteraciones de la grasa localizada etcétera; la medicina estética facial, que trata sobre todo el envejecimiento de la piel, manchas o arrugas. Y por último el tratamiento del pelo, y aquí hay dos subcampos que se contradicen: el de la alopecia, intentando combatirla, y el del exceso de vello corporal, intentando eliminarlo. Y una parte integradora de todas las demás es la medicina del antienvejecimiento o del bienestar, que integra todas las partes mencionadas para que la persona, además de verse mejor, se sienta mejor.
 
¿Cómo ha evolucionado en los últimos años el interés del hombre por la estética en general?
Hay que decir que nuestro mayor porcentaje de pacientes son mujeres, pero en los últimos años vamos observando cómo cada vez más los hombres acuden a los centros de medicina estética y nos piden tratamientos. Cuando la SEME inició su andadura en 1984 y empezaron a surgir las primeras clínicas de medicina estética en la década de los ochenta, el porcentaje de hombres que acudían a nuestros centros no llegaba al 5%. En cambio, en el estudio que el año pasado hicimos desde la Sociedad, había ya un 11% de pacientes masculinos y observábamos cómo precisamente en los dos o tres últimos años había empezado el aumento de este 4% o 5% hasta el actual 11%. Es decir, estamos observando cómo cada vez hay un incremento y una mayor necesidad del hombre de acudir a la medicina estética.
 
¿Qué aspectos a nivel estético preocupan más a los hombres y cuáles son los tratamientos más demandados?
En cuanto a los tratamientos que más nos demandan o qué aspectos preocupan más al hombre, el primero de todos es el tema del pelo. Quizás en el conjunto de la medicina estética no es tan importante, pero en el caso del hombre supone un 50%. Esta cifra se reparte entre la alopecia, que es un tema que preocupa mucho a los hombres, y otro porcentaje muy alto y creciente como la depilación. Y el otro 50% se repartiría entre tratamientos corporales, fundamentalmente por sobrepeso. Los hombres, en este momento, le dan mucha más importancia al cuerpo que a la cara, y para ellos sigue siendo importante tener un peso y sobre todo unos músculos adecuados. Y también empieza a incrementarse un poco la demanda en pacientes mayores que también quieren mejorar el aspecto facial. Pero por orden serían la alopecia, la depilación, los tratamientos corporales y en último lugar, los faciales.
 
¿Qué perfiles de pacientes acuden a la consulta?
Si tenemos en cuenta este tipo de tratamientos, en principio tenemos dos picos de edad en pacientes masculinos. Hay un pico importante de pacientes de entre 20 y 30 años, aquel paciente que acude sobre todo porque es cuando se inicia la alopecia androgenética, también cuando va a querer iniciar un tratamiento de fotodepilación. Y aunque muchas veces nos van a pedir consejo para mejorar el aspecto corporal, en este grupo de edad, como hay más tendencia a ir al gimnasio, hay más preocupación por estar musculado que por estar delgado o gordo. Y luego tenemos que a partir de los 50 o 55 años aparece otro pico de pacientes, que está mucho más motivado por aspectos nutricionales sobre todo. Este sí que nos acude mucho más para que le ayudemos a mantener un peso adecuado. Además, a esa edad también aparecen ya patologías en las que quiere que le ayude la dieta y también los aspectos faciales, y nos suele pedir que le ayudemos a mejorar aspectos como las arrugas o la flaccidez facial. Estos serían los dos perfiles que más vemos entre los hombres.
 
¿Cuáles son los tratamientos más novedosos que ofrece la medicina estética?
En medicina estética cada año salen tratamientos que aparecen como muy novedosos, que a veces no lo son tanto; a veces son una recuperación de técnicas que ya teníamos. Yo diría que más que tratamientos novedosos lo que hay son tendencias novedosas en la medicina estética, y la tendencia que lo es más ahora es la naturalidad. Quizás en los dos últimos años, tanto hombres como mujeres, pero sobre todo los hombres, demandan tratamientos que den naturalidad. Quieren mejorar el aspecto, quieren rejuvenecer y tener una mejor presentación social pero no quieren que se les note. Por tanto, yo diría que la gran novedad es la naturalidad, es decir, quieren estar mejor con tratamientos que sean menos artificiosos, como la radiofrecuencia o los bioimplantes. Ahora nos los piden mucho más para reposicionar que para cambiar.
 
¿A qué modelos masculinos quieren parecerse más los hombres hoy?
Aquí hay una diferencia fundamental entre hombres y mujeres. Muchas veces los iconos masculinos muy admirados por las mujeres no son aquellos a quienes admiran los hombres. Si me pregunta a quién querrían parecerse los hombres si supieran quién gusta más a las mujeres, diría Brad Pitt, que es el icono por excelencia y gusta a muchísimas mujeres. Sin embargo, cuando les preguntas a los hombres a quién quieren parecerse, en general, no te dicen famosos o gente mediática con una cara muy espectacular. Más bien lo que admiran los hombres es el cuerpo. En este sentido, mencionan mucho a Edward Norton, que es a alguien que les gustaría parecerse, o por ejemplo Sean Penn. Son quizás famosos que no destacan por sus rasgos faciales, que curiosamente son los que admiran las mujeres, pero que en cambio tienen cuerpos estándar que gustan mucho a los hombres.
 
¿Cómo ha afectado la crisis a la visión que tiene la gente sobre su aspecto?
Sorprende quizás que en estos momentos de crisis económica haya una mayor demanda de hombres que acuden a la medicina estética, cuando el ámbito de la medicina estética, si bien no es excesivamente caro, es privado. El motivo es que quieren mejorar la autoestima y la seguridad. Aquel paciente que debido a la crisis se ha quedado en paro o tiene un empleo y quiere mantenerlo, se da cuenta de que la imagen cuenta y que, sobre todo, cuenta la seguridad en uno mismo. Y en este caso, el paciente que cree que aquel pequeño inestetismo hace que no se sienta seguro cuando va a una entrevista o está trabajando, acude a los centros para mejorar ese aspecto que lo que sobre todo le va a dar es esa seguridad. Porque de lo que se trata no es de lo que objetivamente los demás percibimos, sino de lo que el paciente siente. Y cuando alguien tiene lo que solemos llamar un complejo, cree que todo el mundo está pendiente del mismo y se siente inseguro en cualquier ámbito público. Cuando corrige ese inestetismo que quizás no sea tan grave ni tan percibido por los demás, a partir de ese momento lo que esa persona va a transmitir es seguridad y confianza. En resumen, la medicina estética busca mejorar la autoestima y la seguridad de la persona en sí misma.
 
¿Hay casos en que el médico estético desaconseja el tratamiento?
Hay que decir que, a veces, con pacientes que acuden para demandar un tratamiento, el médico estético, después de hacer una análisis de la situación, va a juzgar que no tienen que ser tratados con técnicas necesariamente medico-estéticas. Muchas veces aquel paciente va a necesitar otro tipo de tratamiento, sea médico, psicológico o de otro tipo. Y eso es importante remarcarlo: no todo el mundo que demanda un tratamiento estético necesariamente va a ser tratado desde ese punto de vista. Será el médico estético en su función integradora de la persona, como médico, quien determine si aquello que el paciente le está demandando requiere ese tipo de tratamiento u otro. Y desde ahí derivarlo al profesional que considere más adecuado. No siempre la demanda puede necesitar aquella técnica o puede ser que el médico estético no disponga en concreto de la misma. Esto es lo que el médico estético hace a diario y debe seguir haciendo: dar respuesta, a veces con un tratamiento y a veces con un ‘no tratamiento’, que es otra forma de tratar.
 
Fuente: Hombre Moderno
Autor: Marcel Llevat
 

Un tsunami llamado “obesidad”…

En 1980 había en el mundo 857 millones de personas con exceso de peso. Hoy la cifra asciende a unos 2.100 millones, casi un tercio de la población. El número de varones con sobrepeso u obesidad ha pasado de un 28,8% a un 36,9%. Entre las mujeres ha sucedido algo similar: el 29,8% que se observaba en 1980 ascendió a un 38% en 2013. Estos son los principales resultados de una extensa investigación publicada en la revista Lancet, donde se valora el avance de la obesidad en los últimos 33 años en 188 países, incluida España. No son datos nuevos e inesperados. Sí lo es que ningún país haya conseguido frenar ni revertir la tendencia. El siguiente artículo profundiza en esta situación.
 
Tsunami de obesidad

En febrero de 2011, la doctora Sonia Anand y el doctor Salim Yusuf, también en la revista Lancet publicaban la siguiente reflexión: “El tsunami de la obesidad afectará, a la larga, a todas las regiones del mundo”. Solo tres años después ya tenemos datos que confirman la predicción de estos investigadores pertenecientes a la Universidad McMaster en Canadá.
 
En España, el 62,3% de los hombres y el 46,5% de las mujeres tienen exceso de peso
¿Por qué escogieron la palabra “tsunami”? ¿Acaso es tan demoledor el efecto de la obesidad sobre la salud de la población? Sí lo es: el exceso de peso es una epidemia que incrementa el riesgo de padecer una larga lista de dolencias, algunas muy conocidas, como la diabetes tipo 2, el cáncer o la enfermedad cardiovascular, y otras no tanto, como las enfermedades renales, la osteoartritis o los problemas en el embarazo (para la madre y para el feto). Se calcula que este “tsunami” fue responsable, en 2010, de 3,4 millones de muertes (la mayor parte, por enfermedades cardiovasculares).
 
Estados Unidos es el país con más porcentaje de personas con obesidad (el 13% de personas con este problema son estadounidenses). De hecho, solo tres países suman la mitad de la población con obesidad en el mundo: Estados Unidos, Brasil y México. En España, la prevalencia de sobrepeso y obesidad en menores de 20 años asciende a un 27% de los varones y a un 23,8% de las chicas. En adultos, la cifra es bastante superior: un 62,3% de los hombres y un 46,5% en mujeres padecen exceso de peso.
 
Ningún país pone freno al avance de la obesidad

Hoy sabemos que Anand y Yusuf tenían razón en 2011, pero también tenemos constancia de que ningún país ha conseguido reducir sus tasas de obesidad en 33 años. Peores aún son los augurios del doctor Christopher J.L. Murray, uno de los principales firmantes del estudio, y director del Instituto para la Métrica y Evaluación Sanitaria (Universidad de Washington en Seattle). Murray considera que la obesidad seguirá en aumento de forma constante a medida que aumenten los ingresos de los países de bajos y medianos ingresos. Solo existe, en su opinión, una vía de escape: tomar medidas urgentes “para abordar esta crisis de salud pública”.
 
Existe un dato positivo, según la investigación: la epidemia parece ralentizarse entre los adultos de los países desarrollados. Esta buena noticia, sin embargo, se debilita al conocer otra nada halagüeña: el incremento del exceso de peso en niños y adolescentes avanza sin visos de mejora.
 
Obesidad en niños, incremento de un 50%

Más grave aún es lo que ha ocurrido con el sobrepeso en los menores de edad en estos años. En países desarrollados se ha pasado del 16,9% al 23,8% en niños, y del 16,2% al 23,8% en niñas. La tasa de pequeños con sobrepeso u obesidad ha aumentado en el mundo casi un 50% entre 1980 y 2013, según el nuevo estudio publicado en Lancet. En una entrevista, la doctora Marie N.G., primera firmante de la investigación, subrayó que la obesidad infantil acarrea graves efectos en la salud en el futuro, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y varios tipos de cáncer. “Debemos pensar ahora cómo revertir esta tendencia”, señaló.
 
La Organización Mundial de la Salud (OMS) no solo quiere revertir la tendencia, quiere “acabar” con ella. En mayo de 2014, presentó su ‘Plan de acción de la Comisión para acabar con la obesidad infantil’. Esta estrategia redactará las líneas maestras para abordar esta cuestión. A principios de 2015 estará listo el informe que sustentará las recomendaciones de la Asamblea Mundial de la Salud.
 
Si la OMS está alarmada por esta situación, no lo está menos su directora general, la doctora Margaret Chan. La cuenta de Twitter de la OMS recogía estas recientes declaraciones de su directora: “Estoy profundamente preocupada por el aumento en la prevalencia de obesidad infantil en todas las regiones del mundo”.
 
¿Por qué este aumento imparable de obesidad?

El artículo detalla que el aumento del sobrepeso y la obesidad ha sido “sustancial, generalizado y se ha producido en un corto periodo”. Resulta difícil dilucidar por qué se ha generado esta situación, ya que es multifactorial. En todo caso, los investigadores del estudio recién publicado señalan cuatro factores importantes:

1. La excesiva ingesta de calorías.
2. La inactividad física.
3. La falta de estrategias efectivas por parte de los países para frenar esta epidemia.
4. La promoción activa del consumo de alimentos por parte de la industria alimentaria.
La doctora Chan coincide con este último punto, al considerar que “el aumento en la prevalencia de obesidad se debe, presumiblemente, a la cada vez mayor disponibilidad de alimentos muy palatables y muy ricos en energía”.
 
Posibles soluciones al problema de la obesidad

Diversas agencias internacionales se han puesto de acuerdo para enfrentarse a este problema, tal y como detallaron Gortmaker y colaboradores en una interesante investigación publicada en 2011 en la revista Lancet. Así que existen esperanzas.
 
Estos nuevos datos ayudan a comprender la magnitud del problema y es muy posible que contribuyan a despertar el interés de sectores políticos que antes se escudaban en la falta de datos. Hoy por hoy, se deben implementar sin falta todas las medidas correctivas necesarias para frenar la pandemia de obesidad en el mundo. En las próximas décadas, este abordaje debe formar parte de la política de salud pública de todos los países. Una política que no debe olvidar el papel de los y las dietistas-nutricionistas, tal y como justificó el documento ‘Incorporación del dietista-nutricionista en el Sistema Nacional de Salud’.
 
Sin embargo, flota en el aire una pregunta difícil de responder. La ha planteado el profesor Klim McPherson justo después de publicarse el estudio de Marie NG y colaboradores. ¿Existirá una voluntad internacional para actuar de forma decisiva contra la obesidad, si ello restringirá el crecimiento económico? McPherson detalla que para reducir el peso de los británicos a las cifras de 1980 haría falta una disminución de la ingesta calórica de un 8% en toda la población, lo que generaría unas pérdidas de 8.700 millones de libras anuales por parte de la industria alimentaria. Un paso complicado en nuestro competitivo mundo.
 
Mientras tanto, no debemos olvidar el papel que desempeñamos nosotros mismos como timoneles de nuestra salud. Seguir unos buenos hábitos de vida y esquivar las tentaciones que nos invitan al sedentarismo, a la ingesta excesiva y desequilibrada, al tabaquismo o al alcoholismo, no es solo responsabilidad del entorno, también es responsabilidad personal.
 
Fuente: Eroski Consumer.

Autor: Julio Basulto.
 

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