Verano, piscinas e infecciones en los pies

 
Los agradables baños de verano en las piscinas pueden tener una contrapartida debido a la posibilidad de contraer una infección en los pies, problema que aumenta durante la época estival a causa, principalmente, de la visita a estas instalaciones acuáticas.
 
De esta forma lo señalan los especialistas de la Asociación Europea de Podología Integrativa (AEPI), los cuales informan de que el riesgo de contagio es mayor en esta estación del año. Entre las posibles infecciones, por su parte, destacan al papiloma plantar.
 
A juicio del presidente de AEPI, Fernando Ares, y al tiempo que sostiene que éstas son especialmente comunes en la población infantil, “sobre todo a partir de los 5 años”, esta infección en concreto está causada “por un tipo de virus del papiloma humano”.
 
Ante ella, su tratamiento habitual “es muy agresivo pues conlleva quemarlo o extirparlo”, declara. Por ello, manifiesta que se están usando otras opciones como la medicina biorreguladora, “que ayuda a activar el sistema inmunológico de forma natural frente a estas infecciones”.
 
EL PERIODO DE INCUBACIÓN DEL PAPILOMA PLANTAR ES DE 6 A 18 MESES

En cuanto a la manifestación clínica del papiloma plantar, Ares declara que ésta es “de tipo tumoral benigno”. “Hay que tener en cuenta que tiene un período de incubación y que en el pie suele aparecer entre los 6 y 18 meses posteriores a la infección”, continúa.
 
Además, el experto expone que afecta, sobre todo, “a personas con un bajo sistema inmunológico y con capas más finas de la piel”. Por su parte, la principal vía de contagio “es el contacto directo”, indica mientras subraya la importancia de no andar descalzos.
 
En este sentido, señala que otros factores de riesgo que pueden favorecer la aparición de un papiloma plantar son “las heridas, las situaciones de estrés, la falta de higiene o el calor y la humedad”. No obstante, el papiloma plantar no es único problema propio del verano en los pies.
 
Así, Ares concluye afirmando que un calzado mal adecuado, y la falta de hidratación o de higiene pueden provocar la aparición de “ampollas, durezas, callosidades o heridas que impiden caminar de manera adecuada”.
 

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Hombres y Medicina Estética

 
Aunque quizás sea aún tabú para algunos, no es ningún secreto el creciente interés de los hombres por los tratamientos estéticos en los últimos años. A menudo confundida con la cirugía estética, la medicina estética es una rama de la medicina que aborda de manera integral tanto la mejora estética de las personas como aquellos aspectos internos que influyen en su bienestar y autoestima.
 
Os mostramos a continuación algunas preguntas que contestó la doctora Petra Vega, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), durante su entrevista a la publicación Hombre Moderno.
 
¿Cómo explicaría al profano lo que es la medicina estética?
La medicina estética es aquella rama de la medicina que se encarga por un lado de tratar los inestetimos de la persona, tanto reales o que a veces la persona sienta como tales. Y por otro lado, de mejorar cualquier aspecto de la salud que pueda influir en el aspecto estético. Otra parte muy importante de la medicina estética se encarga sobre todo de prevenir enfermedades que puedan influir entre otros, en el aspecto estético. Es decir, de prevenir para favorecer una longevidad mucho más saludable en todos los aspectos.
 
¿Y cuáles son las principales diferencias con la cirugía estética?
Hay que entender que la medicina estética es, sobre todo, medicina integral. Es decir, valora la persona en su conjunto y la va a tratar desde el interior para mejorar el aspecto. Con la cirugía estética nos parecemos en algunas cosas, como en la finalidad, pero somos muy diferentes. La cirugía estética es una rama de la medicina, si bien complementaria, muy distinta. La cirugía trata el inestetismo directamente, el aspecto, pero no es función de la cirugía tratar el interior. El cirujano, cuando opera una nariz, va a opererar el aspecto estético de la nariz, evidentemente procurando que el paciente respire mejor, pero por ejemplo, no va a estar haciendo un tratamiento sobre la adicción al tabaco. Sería la diferencia. Cuando el médico estético trata a un paciente lo va a hacer sobre todo intentando mejorar sus hábitos, su conducta y aquellas cosas que repercuten en su aspecto de forma negativa. También tiene la limitación de que no va a modificar tan drásticamente el aspecto. Si alguien desea cambiar el aspecto de su nariz deberá ir a un cirujano plástico. Son dos conceptos totalmente distintos que muchas veces se complementan y cuya finalidad en ambos casos es la mejora estética, pero sus técnicas y el protocolo son totalmente distintos.
 
¿Cuáles son las técnicas más habituales en medicina estética?
En medicina estética diferenciamos tres grandes campos: la medicina estética corporal, que trata la celulitis, el sobrepeso, la flacidez, alteraciones de la grasa localizada etcétera; la medicina estética facial, que trata sobre todo el envejecimiento de la piel, manchas o arrugas. Y por último el tratamiento del pelo, y aquí hay dos subcampos que se contradicen: el de la alopecia, intentando combatirla, y el del exceso de vello corporal, intentando eliminarlo. Y una parte integradora de todas las demás es la medicina del antienvejecimiento o del bienestar, que integra todas las partes mencionadas para que la persona, además de verse mejor, se sienta mejor.
 
¿Cómo ha evolucionado en los últimos años el interés del hombre por la estética en general?
Hay que decir que nuestro mayor porcentaje de pacientes son mujeres, pero en los últimos años vamos observando cómo cada vez más los hombres acuden a los centros de medicina estética y nos piden tratamientos. Cuando la SEME inició su andadura en 1984 y empezaron a surgir las primeras clínicas de medicina estética en la década de los ochenta, el porcentaje de hombres que acudían a nuestros centros no llegaba al 5%. En cambio, en el estudio que el año pasado hicimos desde la Sociedad, había ya un 11% de pacientes masculinos y observábamos cómo precisamente en los dos o tres últimos años había empezado el aumento de este 4% o 5% hasta el actual 11%. Es decir, estamos observando cómo cada vez hay un incremento y una mayor necesidad del hombre de acudir a la medicina estética.
 
¿Qué aspectos a nivel estético preocupan más a los hombres y cuáles son los tratamientos más demandados?
En cuanto a los tratamientos que más nos demandan o qué aspectos preocupan más al hombre, el primero de todos es el tema del pelo. Quizás en el conjunto de la medicina estética no es tan importante, pero en el caso del hombre supone un 50%. Esta cifra se reparte entre la alopecia, que es un tema que preocupa mucho a los hombres, y otro porcentaje muy alto y creciente como la depilación. Y el otro 50% se repartiría entre tratamientos corporales, fundamentalmente por sobrepeso. Los hombres, en este momento, le dan mucha más importancia al cuerpo que a la cara, y para ellos sigue siendo importante tener un peso y sobre todo unos músculos adecuados. Y también empieza a incrementarse un poco la demanda en pacientes mayores que también quieren mejorar el aspecto facial. Pero por orden serían la alopecia, la depilación, los tratamientos corporales y en último lugar, los faciales.
 
¿Qué perfiles de pacientes acuden a la consulta?
Si tenemos en cuenta este tipo de tratamientos, en principio tenemos dos picos de edad en pacientes masculinos. Hay un pico importante de pacientes de entre 20 y 30 años, aquel paciente que acude sobre todo porque es cuando se inicia la alopecia androgenética, también cuando va a querer iniciar un tratamiento de fotodepilación. Y aunque muchas veces nos van a pedir consejo para mejorar el aspecto corporal, en este grupo de edad, como hay más tendencia a ir al gimnasio, hay más preocupación por estar musculado que por estar delgado o gordo. Y luego tenemos que a partir de los 50 o 55 años aparece otro pico de pacientes, que está mucho más motivado por aspectos nutricionales sobre todo. Este sí que nos acude mucho más para que le ayudemos a mantener un peso adecuado. Además, a esa edad también aparecen ya patologías en las que quiere que le ayude la dieta y también los aspectos faciales, y nos suele pedir que le ayudemos a mejorar aspectos como las arrugas o la flaccidez facial. Estos serían los dos perfiles que más vemos entre los hombres.
 
¿Cuáles son los tratamientos más novedosos que ofrece la medicina estética?
En medicina estética cada año salen tratamientos que aparecen como muy novedosos, que a veces no lo son tanto; a veces son una recuperación de técnicas que ya teníamos. Yo diría que más que tratamientos novedosos lo que hay son tendencias novedosas en la medicina estética, y la tendencia que lo es más ahora es la naturalidad. Quizás en los dos últimos años, tanto hombres como mujeres, pero sobre todo los hombres, demandan tratamientos que den naturalidad. Quieren mejorar el aspecto, quieren rejuvenecer y tener una mejor presentación social pero no quieren que se les note. Por tanto, yo diría que la gran novedad es la naturalidad, es decir, quieren estar mejor con tratamientos que sean menos artificiosos, como la radiofrecuencia o los bioimplantes. Ahora nos los piden mucho más para reposicionar que para cambiar.
 
¿A qué modelos masculinos quieren parecerse más los hombres hoy?
Aquí hay una diferencia fundamental entre hombres y mujeres. Muchas veces los iconos masculinos muy admirados por las mujeres no son aquellos a quienes admiran los hombres. Si me pregunta a quién querrían parecerse los hombres si supieran quién gusta más a las mujeres, diría Brad Pitt, que es el icono por excelencia y gusta a muchísimas mujeres. Sin embargo, cuando les preguntas a los hombres a quién quieren parecerse, en general, no te dicen famosos o gente mediática con una cara muy espectacular. Más bien lo que admiran los hombres es el cuerpo. En este sentido, mencionan mucho a Edward Norton, que es a alguien que les gustaría parecerse, o por ejemplo Sean Penn. Son quizás famosos que no destacan por sus rasgos faciales, que curiosamente son los que admiran las mujeres, pero que en cambio tienen cuerpos estándar que gustan mucho a los hombres.
 
¿Cómo ha afectado la crisis a la visión que tiene la gente sobre su aspecto?
Sorprende quizás que en estos momentos de crisis económica haya una mayor demanda de hombres que acuden a la medicina estética, cuando el ámbito de la medicina estética, si bien no es excesivamente caro, es privado. El motivo es que quieren mejorar la autoestima y la seguridad. Aquel paciente que debido a la crisis se ha quedado en paro o tiene un empleo y quiere mantenerlo, se da cuenta de que la imagen cuenta y que, sobre todo, cuenta la seguridad en uno mismo. Y en este caso, el paciente que cree que aquel pequeño inestetismo hace que no se sienta seguro cuando va a una entrevista o está trabajando, acude a los centros para mejorar ese aspecto que lo que sobre todo le va a dar es esa seguridad. Porque de lo que se trata no es de lo que objetivamente los demás percibimos, sino de lo que el paciente siente. Y cuando alguien tiene lo que solemos llamar un complejo, cree que todo el mundo está pendiente del mismo y se siente inseguro en cualquier ámbito público. Cuando corrige ese inestetismo que quizás no sea tan grave ni tan percibido por los demás, a partir de ese momento lo que esa persona va a transmitir es seguridad y confianza. En resumen, la medicina estética busca mejorar la autoestima y la seguridad de la persona en sí misma.
 
¿Hay casos en que el médico estético desaconseja el tratamiento?
Hay que decir que, a veces, con pacientes que acuden para demandar un tratamiento, el médico estético, después de hacer una análisis de la situación, va a juzgar que no tienen que ser tratados con técnicas necesariamente medico-estéticas. Muchas veces aquel paciente va a necesitar otro tipo de tratamiento, sea médico, psicológico o de otro tipo. Y eso es importante remarcarlo: no todo el mundo que demanda un tratamiento estético necesariamente va a ser tratado desde ese punto de vista. Será el médico estético en su función integradora de la persona, como médico, quien determine si aquello que el paciente le está demandando requiere ese tipo de tratamiento u otro. Y desde ahí derivarlo al profesional que considere más adecuado. No siempre la demanda puede necesitar aquella técnica o puede ser que el médico estético no disponga en concreto de la misma. Esto es lo que el médico estético hace a diario y debe seguir haciendo: dar respuesta, a veces con un tratamiento y a veces con un ‘no tratamiento’, que es otra forma de tratar.
 
Fuente: Hombre Moderno
Autor: Marcel Llevat
 

Un tsunami llamado “obesidad”…

En 1980 había en el mundo 857 millones de personas con exceso de peso. Hoy la cifra asciende a unos 2.100 millones, casi un tercio de la población. El número de varones con sobrepeso u obesidad ha pasado de un 28,8% a un 36,9%. Entre las mujeres ha sucedido algo similar: el 29,8% que se observaba en 1980 ascendió a un 38% en 2013. Estos son los principales resultados de una extensa investigación publicada en la revista Lancet, donde se valora el avance de la obesidad en los últimos 33 años en 188 países, incluida España. No son datos nuevos e inesperados. Sí lo es que ningún país haya conseguido frenar ni revertir la tendencia. El siguiente artículo profundiza en esta situación.
 
Tsunami de obesidad

En febrero de 2011, la doctora Sonia Anand y el doctor Salim Yusuf, también en la revista Lancet publicaban la siguiente reflexión: “El tsunami de la obesidad afectará, a la larga, a todas las regiones del mundo”. Solo tres años después ya tenemos datos que confirman la predicción de estos investigadores pertenecientes a la Universidad McMaster en Canadá.
 
En España, el 62,3% de los hombres y el 46,5% de las mujeres tienen exceso de peso
¿Por qué escogieron la palabra “tsunami”? ¿Acaso es tan demoledor el efecto de la obesidad sobre la salud de la población? Sí lo es: el exceso de peso es una epidemia que incrementa el riesgo de padecer una larga lista de dolencias, algunas muy conocidas, como la diabetes tipo 2, el cáncer o la enfermedad cardiovascular, y otras no tanto, como las enfermedades renales, la osteoartritis o los problemas en el embarazo (para la madre y para el feto). Se calcula que este “tsunami” fue responsable, en 2010, de 3,4 millones de muertes (la mayor parte, por enfermedades cardiovasculares).
 
Estados Unidos es el país con más porcentaje de personas con obesidad (el 13% de personas con este problema son estadounidenses). De hecho, solo tres países suman la mitad de la población con obesidad en el mundo: Estados Unidos, Brasil y México. En España, la prevalencia de sobrepeso y obesidad en menores de 20 años asciende a un 27% de los varones y a un 23,8% de las chicas. En adultos, la cifra es bastante superior: un 62,3% de los hombres y un 46,5% en mujeres padecen exceso de peso.
 
Ningún país pone freno al avance de la obesidad

Hoy sabemos que Anand y Yusuf tenían razón en 2011, pero también tenemos constancia de que ningún país ha conseguido reducir sus tasas de obesidad en 33 años. Peores aún son los augurios del doctor Christopher J.L. Murray, uno de los principales firmantes del estudio, y director del Instituto para la Métrica y Evaluación Sanitaria (Universidad de Washington en Seattle). Murray considera que la obesidad seguirá en aumento de forma constante a medida que aumenten los ingresos de los países de bajos y medianos ingresos. Solo existe, en su opinión, una vía de escape: tomar medidas urgentes “para abordar esta crisis de salud pública”.
 
Existe un dato positivo, según la investigación: la epidemia parece ralentizarse entre los adultos de los países desarrollados. Esta buena noticia, sin embargo, se debilita al conocer otra nada halagüeña: el incremento del exceso de peso en niños y adolescentes avanza sin visos de mejora.
 
Obesidad en niños, incremento de un 50%

Más grave aún es lo que ha ocurrido con el sobrepeso en los menores de edad en estos años. En países desarrollados se ha pasado del 16,9% al 23,8% en niños, y del 16,2% al 23,8% en niñas. La tasa de pequeños con sobrepeso u obesidad ha aumentado en el mundo casi un 50% entre 1980 y 2013, según el nuevo estudio publicado en Lancet. En una entrevista, la doctora Marie N.G., primera firmante de la investigación, subrayó que la obesidad infantil acarrea graves efectos en la salud en el futuro, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y varios tipos de cáncer. “Debemos pensar ahora cómo revertir esta tendencia”, señaló.
 
La Organización Mundial de la Salud (OMS) no solo quiere revertir la tendencia, quiere “acabar” con ella. En mayo de 2014, presentó su ‘Plan de acción de la Comisión para acabar con la obesidad infantil’. Esta estrategia redactará las líneas maestras para abordar esta cuestión. A principios de 2015 estará listo el informe que sustentará las recomendaciones de la Asamblea Mundial de la Salud.
 
Si la OMS está alarmada por esta situación, no lo está menos su directora general, la doctora Margaret Chan. La cuenta de Twitter de la OMS recogía estas recientes declaraciones de su directora: “Estoy profundamente preocupada por el aumento en la prevalencia de obesidad infantil en todas las regiones del mundo”.
 
¿Por qué este aumento imparable de obesidad?

El artículo detalla que el aumento del sobrepeso y la obesidad ha sido “sustancial, generalizado y se ha producido en un corto periodo”. Resulta difícil dilucidar por qué se ha generado esta situación, ya que es multifactorial. En todo caso, los investigadores del estudio recién publicado señalan cuatro factores importantes:

1. La excesiva ingesta de calorías.
2. La inactividad física.
3. La falta de estrategias efectivas por parte de los países para frenar esta epidemia.
4. La promoción activa del consumo de alimentos por parte de la industria alimentaria.
La doctora Chan coincide con este último punto, al considerar que “el aumento en la prevalencia de obesidad se debe, presumiblemente, a la cada vez mayor disponibilidad de alimentos muy palatables y muy ricos en energía”.
 
Posibles soluciones al problema de la obesidad

Diversas agencias internacionales se han puesto de acuerdo para enfrentarse a este problema, tal y como detallaron Gortmaker y colaboradores en una interesante investigación publicada en 2011 en la revista Lancet. Así que existen esperanzas.
 
Estos nuevos datos ayudan a comprender la magnitud del problema y es muy posible que contribuyan a despertar el interés de sectores políticos que antes se escudaban en la falta de datos. Hoy por hoy, se deben implementar sin falta todas las medidas correctivas necesarias para frenar la pandemia de obesidad en el mundo. En las próximas décadas, este abordaje debe formar parte de la política de salud pública de todos los países. Una política que no debe olvidar el papel de los y las dietistas-nutricionistas, tal y como justificó el documento ‘Incorporación del dietista-nutricionista en el Sistema Nacional de Salud’.
 
Sin embargo, flota en el aire una pregunta difícil de responder. La ha planteado el profesor Klim McPherson justo después de publicarse el estudio de Marie NG y colaboradores. ¿Existirá una voluntad internacional para actuar de forma decisiva contra la obesidad, si ello restringirá el crecimiento económico? McPherson detalla que para reducir el peso de los británicos a las cifras de 1980 haría falta una disminución de la ingesta calórica de un 8% en toda la población, lo que generaría unas pérdidas de 8.700 millones de libras anuales por parte de la industria alimentaria. Un paso complicado en nuestro competitivo mundo.
 
Mientras tanto, no debemos olvidar el papel que desempeñamos nosotros mismos como timoneles de nuestra salud. Seguir unos buenos hábitos de vida y esquivar las tentaciones que nos invitan al sedentarismo, a la ingesta excesiva y desequilibrada, al tabaquismo o al alcoholismo, no es solo responsabilidad del entorno, también es responsabilidad personal.
 
Fuente: Eroski Consumer.

Autor: Julio Basulto.
 

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Alimentación y celulitis, ¿están relacionadas?

 
Qué es la celulitis

El diccionario (tesauro) de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos define la celulitis como “una inflamación aguda, difusa y supurativa de tejido conectivo laxo, en particular los tejidos subcutáneos profundos, y a veces musculares, que se observa con más frecuencia como resultado de la infección de una herida, úlcera u otras lesiones de la piel”. Así pues, lo que el ciudadano medio conoce como “celulitis” no refleja la definición real de la palabra.
 
No obstante, la Real Academia Española (RAE) permite usar la palabra en el ámbito coloquial, si se hace referencia a la acumulación de grasa en ciertas partes del cuerpo, justo debajo de la piel. Diversos investigadores, en todo caso, coinciden en definir la celulitis como una alteración metabólica del tejido que hay debajo de la piel, que cambia la forma del cuerpo, además de dar una apariencia a la piel como de cáscara de naranja o de queso cottage. Afecta sobre todo a las mujeres y se suele localizar en los muslos o en las nalgas.
 
 
Dietas, alimentos o suplementos para combatir la celulitis

En el terreno de la dietética abundan propuestas que sugieren realizar cambios en la alimentación para abordar la celulitis. También hay alimentos, “plantas medicinales”, “quemagrasas” o suplementos nutricionales a los que se les atribuye la fantástica capacidad de eliminar de forma localizada la grasa acumulada en diferentes partes del cuerpo. Nada de ello tiene sustento científico, tal y como detalló en diciembre de 2004 el doctor Mathew Avram en la publicación oficial de la Sociedad Europea de Dermatología Laser (Journal of cosmetic and laser therapy).
 
Hacer ejercicio, abandonar el tabaco y seguir una dieta saludable pueden prevenir la celulitis o frenar su avance
 
Muchas personas confunden el exceso de peso corporal (que supone un claro riesgo para la salud a largo plazo) con la celulitis. Es importante destacar que la obesidad no causa la celulitis: numerosas mujeres delgadas la presentan, mientras que solo se observa en muy pocos varones con obesidad. Sea como fuere, aunque no es necesario que la persona padezca obesidad para que exista celulitis, tanto el sedentarismo como el incremento de peso agravan el cuadro. A ello hay que sumar el efecto negativo de fumar o beber alcohol. Por tanto, tiene sentido hacer ejercicio y prevenir la obesidad, si se quiere evitar que aflore la celulitis o que empeore la ya existente. Diversos motivos explican por qué el sedentarismo agrava la celulitis, pero destacan dos:
1. Disminuye la masa muscular y aumenta la masa grasa.
2. Aumenta la flacidez de los tendones y músculos.
 
Ambas situaciones conducen a una menor eficiencia en el mecanismo de bombeo de sangre por parte de las extremidades inferiores, lo que aumenta las posibilidades de padecer celulitis.
 
Es posible que disminuir el peso corporal o realizar ejercicio físico mejoren la celulitis cuando está instaurada, pero no hay estudios bien diseñados que prueben que ello sea la solución (una cosa es prevenir una dolencia y otra muy distinta tratarla). De todas maneras, dado que la pérdida de peso disminuye la aparición de la celulitis (aunque no altera las razones fisiológicas que la causan), el primer paso para tratar esta dolencia es incrementar el ejercicio y seguir una dieta saludable, según Avram. Otros consejos para tener en cuenta son:
· No usar a menudo zapatos de tacón alto.
· Evitar el uso de prendas de ropa ajustadas.
· No pasar largos periodos en una misma posición.
 
La celulitis afecta a 9 de cada 10 mujeres, que muchas veces intentan combatirla con dietas, métodos o suplementos ineficaces
 
Más que los muslos o las caderas, la celulitis invade las revistas de moda desde hace décadas, hasta el punto de que es extraño no hallar dicha palabra al pasar la vista por cualquier kiosco. Dado que hay datos que señalan que esta condición afecta a entre el 85% y el 98% de mujeres de todas las razas, se trata de una cuestión que debe abordarse con rigor, para evitar caer en las redes que pueden tendernos los muchos falsos gurús que abundan en el terreno de los tratamientos dietéticos sin fundamento. En este artículo se explica qué es la celulitis y cuál es la eficacia de ciertas dietas, alimentos o tratamientos para combatirla.
 
 
Celulitis: una amplia gama de tratamientos poco útiles

La gama de promesas para tratar la celulitis no acaba en los suplementos nutricionales o en las dietas milagro: se encuentran técnicas no invasivas (productos cosméticos, masajes manuales o mecánicos e incluso prendas de vestir), y también invasivas, tales como la liposucción. Así, muchos profesionales pueden intentar abordar la celulitis: cirujanos, masajistas, dietistas y, también, terapeutas alternativos. En 2011, Hexsel y Soirefmann, revisaron la eficacia de los tratamientos cosméticos o médicos para la celulitis. Su investigación, publicada en la revista Seminars in cutaneous medicine and surgery, concluyó que hay pocas evidencias clínicas que muestren mejoras constatables. Añaden un dato demoledor: ningún tratamiento ha mostrado ser capaz de resolver la celulitis.
 
Más reciente es una revisión sistemática de la literatura científica que ha querido averiguar si las conocidas cremas anticelulíticas son útiles. La ha llevado a cabo un equipo de investigadores italianos, que ha publicado sus resultados en enero de 2014 en la revista Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology. El estudio ha concluido que estas cremas presentan una eficacia “moderada”. Para ser más exactos, la reducción en la circunferencia del muslo tras usarlas se sitúa en los 0,46 centímetros, es decir, una disminución de menos de medio centímetro en el perímetro de los muslos. Algo para tener muy en cuenta antes de gastar tiempo, esperanzas y dinero en ellas.
 
Fuente: Eroski Consumer.

Autor: Julio Basulto.

 

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