966608_24258993

La fruta de postre, ¿engorda?

Comer fruta de postre o beber agua durante las comidas no engorda, sino que ayuda a controlar el peso corporal.

La obesidad y el sobrepeso afectan a 2.100 millones de personas, casi un tercio de la población. Muchas de ellas intentan poner bajo control su peso corporal y, para ello, siguen dietas hipocalóricas. Pero también son muchos quienes, en su deseo por verse bien y sentirse mejor, experimentan con todo tipo de dietas milagrosas o complementos dietéticos de dudosa eficacia y reputación. Además de estos métodos, en los medios y redes sociales abundan mitos y “recetas” sobre cómo adelgazar de manera eficaz, qué alimentos evitar y cuáles no combinar jamás. En este grupo entran las frutas y el agua, de las que muchas veces se dice que no deben ingerirse en las comidas. ¿Es esto veraz? El siguiente artículo analiza ambas afirmaciones.

Comer fruta de postre engorda: un mito
El aporte calórico de los distintos tipos de fruta es variable: un kiwi aporta 60 Kcal; una mandarina, 50 Kcal; un melocotón, 70 Kcal; una rodaja de melón, 100 Kcal; y una manzana, 80 Kcal. No obstante, el aporte calórico de una fruta es siempre el mismo, ya sea consumida antes, durante o después de la comida. No existe ninguna evidencia científica que haga pensar que el aporte calórico de una fruta pueda variar según el momento del día en que se coma.

Las frutas son alimentos ricos en fibra, agua, vitaminas y minerales. Todas las sociedades científicas relacionadas con la alimentación coinciden en recomendar su ingesta para potenciar un buen estado de salud. Además, hay evidencias que relacionan un elevado consumo de fruta y verdura con mayor facilidad para perder peso y mantener el peso perdido. Sin embargo, no existe ninguna evidencia que indique que tomada de postre engorde más o aporte mayor contenido calórico que en otro momento del día.

De hecho, uno de los posibles mecanismos por los cuales la fruta y la verdura pueden contribuir a la pérdida de peso es su potencial efecto sobre la saciedad. Dado que son alimentos ricos en fibra dietética, su consumo podría contribuir a una mayor saciedad, de manera que ayudarían a controlar la ingesta calórica de esa comida.

(más…)

Leer Más

2825001

Un 11% de encuestados cambia su dieta ante enfermedades crónicas

¿Cómo es nuestra alimentación? ¿Tomamos decisiones alimentarias correctas? O, por el contrario, ¿ponemos en riesgo nuestra salud porque elegimos mal?

La Fundación EROSKI, preocupada por este asunto, decidió elaborar una investigación completa sobre este tema con los máximos estándares de calidad y respaldo posibles. Por ello, encargó el Estudio Nutricional de la Población Española (ENPE), dirigido por el Dr. Javier Aranceta, profesor asociado del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, director científico de la Fundación para la Investigación Nutricional (FIN) y presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC). Esta investigación tiene como finalidad evaluar, de una manera exhaustiva, los hábitos alimentarios, las técnicas culinarias, el estado ponderal y otros determinantes de la situación nutricional en una muestra representativa de la población española.

Este trabajo se inició en septiembre de 2013 con la previsión de encuestar a un total de 6.800 individuos en todo el territorio nacional (400 por comunidad autónoma). Aunque el trabajo global aún no ha finalizado, en la actualidad, ya es posible realizar un avance de los resultados obtenidos con los datos proporcionados por 1.700 personas de todo el país.

Alimentación y salud
Según el Estudio ENPE, un 29% de los entrevistados padece alguna enfermedad crónica. Las más prevalentes son las relacionadas con la tensión arterial y el colesterol en niveles superiores a los valores considerados normales (ambas dolencias manifiestan padecerlas en torno al 10% de los encuestados).

En concreto, un 12% de las mujeres y un 9% de los hombres declaran tener niveles de tensión arterial elevada. En el caso de la hipercolesterolemia, esta dolencia afecta al 9% de las mujeres y al 10% de los hombres.

Por grupos de edad, un 31% de la población entrevistada por encima de los 65 años tiene niveles altos de tensión arterial y un 27% padece hipercolesterolemia. Además, un 13% presenta diabetes y un 12% problemas cardíacos.

Es común pensar que las personas que padecen un problema crónico de salud modifican su patrón de alimentación como parte del tratamiento o para prevenir problemas asociados. Según el Estudio ENPE, solo el 11% de los encuestados afirma haber cambiado su dieta habitual en los últimos 6 meses como consecuencia de problemas crónicos de salud. Las mujeres lo hacen en mayor medida que los hombres. También los mayores de 65 años.

Y ¿qué cambios son esos? Teniendo en cuenta que la variación de hábitos nutricionales va en consonancia con los problemas de salud más prevalentes (tensión arterial alta y colesterol alto), la mayor parte de las personas entrevistadas asegura haber reducido su ingesta de sal. También existe un alto porcentaje de encuestados que han modificado el contenido en grasa de su dieta a partir de la reducción del consumo de alimentos ricos en grasas o la reducción de la ingesta de grasa animal. También es frecuente disminuir los alimentos ricos en azúcar y la cantidad de alimentos consumidos en general.

(más…)

Leer Más

dieta_mediterránea

Dieta mediterránea y longevidad…

La dieta mediterránea no es solo una manera de comer, es un patrón alimentario que se ha relacionado constantemente con una serie de beneficios para la salud, incluyendo la disminución del riesgo de enfermedades crónicas y cáncer. Ahora, una nueva investigación relaciona este tipo de alimentación con telómeros más largos, un biomarcador asociado a una vida más larga.

Los telómeros parecen tener la clave del envejecimiento, la edad biológica y la esperanza de vida se pueden predecir mediante la medición del ADN de un individuo. Concretamente, son secuencias repetitivas de ADN en los extremos de los cromosomas que se acortan cada vez que una célula se divide.

Investigadores del Hospital Brigham y de Mujeres (BWH, por sus siglas en inglés), en Boston, Massachusetts, Estados Unidos, han descubierto ahora que una mayor adherencia a la comida mediterránea podría estar provocar que el individuo tenga telómeros más largos, como describen en la edición digital de este martes de ‘The BMJ’.

(más…)

Leer Más

granos_integrales

Dieta rica en granos integrales

Una dieta rica en granos integrales podría alargar su vida

A lo largo del tiempo, comer con regularidad pan de trigo integral, avena u otros granos integrales podría alargar su esperanza de vida unos años, según concluye un estudio liderado por la Universidad de Harvard.

Los granos integrales son tan saludables que el riesgo de una persona de muerte prematura se reduce por cada porción añadida a la dieta diaria, según los hallazgos publicados en línea el 5 de enero en la revista JAMA Internal Medicine.

“Vimos evidencias claras de que cuantos más granos integrales se toman, menor es la tasa de mortalidad”, dijo el Dr. Qi Sun, profesor asistente de nutrición de la Facultad de Salud Pública de la Harvard. “Cuando observamos el riesgo de muerte por enfermedades cardiacas, la asociación fue incluso más firme”

(más…)

Leer Más

Alimentos que no debes guardar en la nevera

 

A pesar de que la nevera se considera un refugio seguro para los alimentos, lo cierto es que algunos no toleran bien las condiciones de refrigeración. Y es que en muchos casos suelen ponerse en la nevera algunos productos que no sería necesario como tomates, cebollas, café, miel, aceite, plátanos o patatas. Almacenarlos en la nevera, lejos de mejorar su conservación, empeora su sabor y favorece la formación más rápida de mohos. Es preferible conservarlos en la despensa, a temperatura ambiente. El artículo enumera algunos alimentos que no deben almacenarse en la nevera, explica por qué e indica cuál es la mejor manera de conservar todas sus particularidades.

 

Hay una cierta tendencia a guardar en la nevera todos los alimentos, sean cuales sean, bajo la falsa creencia de que así se conservarán mucho mejor. Incluso en caso de duda, se recurre a la nevera porque se piensa que es lo mejor. Pero en ocasiones, más que favorecer su conservación, lo que se consigue es lo contrario, es decir, que los alimentos pierdan sabor, textura y, en algunos casos, que se favorezca la formación de mohos. Guardar los alimentos en el refrigerador no implica en general un riesgo alimentario en sí, pero a veces sí causa un deterioro de la calidad y una disminución de las propiedades.

 

Qué alimentos no conviene guardar en la nevera

No todos los alimentos necesitan las mismas condiciones de conservación. Si bien algunos se estropearían solo en cuestión de horas si se mantienen a temperatura ambiente, otros harían lo mismo en condiciones de refrigeración. Es importante, por tanto, conocer cuáles son las características y necesidades específicas de cada uno de ellos, para darles las mejores condiciones de conservación.

 

Tomates. Pierden todo su sabor en la nevera porque el aire frío detiene el proceso de maduración, que da el sabor a este producto. También altera la textura porque el frío rompe las membranas de la fruta y lo hace más harinoso. Deben almacenarse a temperatura ambiente.

 

Plátanos. Como los tomates, el frío de la nevera ralentiza el proceso de maduración de la fruta. Si se guarda un plátano verde, este permanecerá así durante un periodo de tiempo relativamente largo. Sí pueden introducirse los plátanos más maduros que no se vayan a consumir de manera inmediata y, a pesar de que la piel se vuelva negra o marrón, el fruto puede consumirse.

 

Patatas. El frío puede aumentar la cantidad de azúcar que contienen y dar lugar a un producto arenoso, con mayores niveles de acrilamida cuando se cuecen al horno o se fríen a altas temperaturas. Deben almacenarse en un lugar fresco y seco cuando se trata de patatas enteras. En el caso de que se quieran conservar patatas peladas y cortadas, sí es preferible hacerlo en la nevera, mejor con agua para evitar que se oxiden.

 

Cebollas. La humedad de la nevera favorece la formación de mohos. La mejor manera de almacenarlas es mantenerlas en un lugar fresco, seco y bien ventilado. No deben almacenarse las cebollas enteras en bolsas de plástico.

 

Ajos. La refrigeración hace que el bulbo se deteriore de manera más rápida porque añade humedad y favorece el crecimiento de moho. Solo puede almacenarse ajo en la nevera si se ha picado, y se hará en un recipiente cerrado herméticamente. No es recomendable congelarlo porque cambia la consistencia y el sabor. El ajo entero deberá almacenarse a temperatura ambiente.

 

Pan. El frío reseca el pan, por lo que no es aconsejable guardarlo en la nevera. Excepto si se trata de rodajas de pan de molde, que sí podrían almacenarse en frío, es preferible almacenarlo a temperatura ambiente o congelarlo. Si se congela, debe envolverse para que conserve mejor su humedad.

 

Aceite de oliva. En la nevera se condensa y adquiere una consistencia similar a la mantequilla. Debe almacenarse en un lugar fresco y, a ser posible, oscuro.

 

Café. En la nevera, el café pierde sabor y puede adquirir algunos olores de otros alimentos que se guardan en ella. Además, el contacto con la humedad hace que se deteriore. Es preferible conservarlo en un lugar fresco y oscuro, donde conservará mejor su sabor y frescura, lejos del exceso de aire, humedad, calor y luz.

 

Miel. Si se mantiene cerrada herméticamente, puede conservarse fuera de la nevera sin ningún problema durante años, siempre y cuando el envase esté bien cerrado. De lo contrario, entraría humedad en el interior. Con el frío, lo único que se consigue es que se cristalice y que se modifiquen sus particularidades de sabor o textura.

 

Fuente: Eroski Consumer