¿Es la dieta paleolítica la respuesta a nuestra genética?

Autor: David de Lorenzo (@daviddelorenzo)
Publicado en Alimmenta (@alimmenta)

David de Lorenzo es un científico y emprendedor especializado en Genómica Personal y Nutrigenómica, el cual ha publicado un artículo sobre la conocida Dieta Paleolítica que nos ha parecido muy interesante, tanto por el contenido como porque muestra el punto de vista de un especialista en Genómica Personal y Nutrigenómica.

La nutrigenómica consiste en el estudio de la interacción entre nuestro genoma (y sus diferencias inter-individuales) y el ambiente (particularmente la nutrición). El conocimiento de esta interacción genoma-nutrientes nos puede permitir conocer por qué determinados alimentos pueden ser perjudiciales para un grupo de personas, mientras que para otros no.

Un ejemplo sería la intolerancia a la lactosa, derivado de una inactivación de la enzima lactasa hacia los 4-5 años, imposibilitando así la metabolización de la lactosa, el “azúcar de la leche”. Esta inactivación de la lactasa no se da en todos los seres humanos, por lo que la leche puede ser considerado un alimento adecuado, pero sólo para aquellos individuos que no han inactivado la expresión de la enzima lactosa. La no universalización de una recomendación nutricional es, para mí, la consecuencia más importante de la interacción genes-nutrientes, de donde lógicamente también deriva el concepto de nutrición personalizada.

Aprovecharé este ejemplo la paleo dieta de la leche para evaluar, desde el punto de vista de la Nutrigenómica, la dieta paleolítica. Según esta dieta, los seres humanos tenemos que seguir un plan nutricional basado en la antigua dieta de plantas silvestres y animales salvajes que fueron consumidos por los humanos del período Paleolítico, porque nuestra genética no ha tenido tiempo de adaptarse a los alimentos aparecidos durante estos últimos 10.000 años. Por lo tanto la dieta paleolítica se compone principalmente de carne, pescado, frutas, verduras, frutos secos y raíces, excluyendo cereales, legumbres, productos lácteos, sal, azúcares refinados y aceites procesados. (más…)

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Cuidado con los CHOLLOS

Fuente: La Vanguardia

No nos cansaremos de decirlo: mucho cuidado con los «chollos» en Medicina Estética o Cirugía Estética. Con la Salud no se juega.

La Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE) ha lanzado una alerta muy clara a través del cirujano Moisés Martín Anaya en la que advierte de las peligrosas ofertas de hasta el 70% de descuento en intervenciones quirúrgicas: las ansiadas rebajas.

Se trata de descuentos, ofertas y rebajas de «hasta el 70% en productos y servicios de cirugía estética», según aclaran desde la SECPRE. Anuncios como este que ofrece chollos en intervenciones de tal envergadura como la mamoplastia, la otoplastia o la liposucción se pueden encontrar en internet a través de cualquier buscador.

Advierten de que solo con buscar en Google «rebajas + cirugía estética» se pueden encontrar muchos resultados sin control, sin garantías y bajo la explicación de que los precios habituales de la cirugía estética resultan muy elevados para cualquier bolsillo.

Esta situación, que viene denunciando la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética, no encuentra un marco legal en el que regularse, en tanto en cuanto existen clínicas que ofertan sus servicios estéticos en unos límites difusos entre la salud y el mercado de consumo.

Así lo denuncia el cirujano Moisés Martín Anaya, perteneciente a dicha sociedad, para quien, con estas situaciones irregulares no solo se ven perjudicados los especialistas profesionales con titulación y que operan en un marco ético, legal y con todas las garantías de salud. Lo son también, y, esto es lo más preocupante, añade, los pacientes. El doctor afirma que «no son pocas las ocasiones que un paciente rebotado de una operación mal realizada tiene muy pocas posibilidades o quizá ninguna de ser reparado».

Para Martín Anaya es importante que los pacientes comprendan que el coste de una intervención tiene unos mínimos que no se cubren sino con la rebaja en un material, que puede resultar de vital importancia en una intervención. Con esto se refiere a quirófanos, equipos de anestesia e incluso prótesis.

La existencia de un mercado de segunda mano de productos como la toxina botulínica, el ácido hialurónico (que se inyectan al paciente) o las prótesis para el aumento de mamas no es ningún secreto. «Hablamos de falsificaciones», advierte el especialista, «como si de bolsos o zapatillas deportivas se tratase», añade.

Martín Anaya recuerda que este es uno de los peligros a los que se enfrenta el paciente que realiza un viaje con el fin de realizar una cirugía low cost. «Por supuesto, se puede programar un viaje al extranjero para operarse, al igual que otras personas acuden al nuestro para ponerse en manos de los expertos españoles», afirma. Pero, para el cirujano, «se debe viajar siempre con la garantía de profesionalidad, rigor y a unos costes razonables». Además, es muy importante especificar en la primera consulta cómo se realiza el seguimiento postoperatorio. Y sentencia: «En la salud no hay rebajas».

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¿Qué es lo que más preocupa a los hombres?

Siempre ha existido la creencia de que las mujeres son las que más se preocupan por su imagen; un mito que ha quedado desmentido a lo largo de los años: los hombres también se preocupan por su cuerpo y su estética, y cada vez más se desarrollan productos para el cuidado de la piel, el cabello, y el cuerpo específicamente masculinos.

Aunque las mujeres son las que más recurren a la cirugía estética, más del 60 por ciento de los hombres se preocupan por su cuerpo a lo largo del año, según una encuesta de Thiomucase.

Pero, ¿qué parte de su cuerpo es la que más les preocupa?

La respuesta puede ser sorprendente: la papada. El doble mentón o papada aparece cuando se acumula una gran cantidad de grasa bajo el mentón, dando lugar al conocido efecto de tener dos barbillas, una debajo de otra. El efecto estético de este problema puede afectar a la autoestima de la persona y la mayoría de los hombres buscan una manera para eliminar la grasa y la flacidez de la zona.

Haz ejercicio con tu piel
Al igual que la gente acude al gimnasio para eliminar la grasa de piernas, abdomen o tripa, también existen una serie de ejercicios que ayudan a reducir la papada. Por ejemplo, intentar tocar la punta de la nariz con la lengua o adelantar la mandíbula, estirando la piel del cuello. Estos son dos ejercicios, que se deben realizar a diario, son ideales para reducir la grasa que se acumula bajo la barbilla.

Una limpieza impecable
El cuidado de la piel es muy importante para evitar la flacidez. Por la mañana y por la noche se recomienda limpiar la piel del cuello con una leche o loción hidratante. (más…)

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¿Te gusta el chuletón? Cuidado con la carne poco hecha

EROSKI CONSUMER / MARTA CHAVARRÍAS

Consumir carne cruda o poco hecha puede conllevar ciertos riesgos que desaparecen sometiéndola a un adecuado proceso de cocción, que también la deje muy jugosa. Por tanto, no es recomendable comer carne cruda, sobre todo las personas con sistemas inmunes comprometidos, niños o mujeres embarazadas. Pero si no se quiere renunciar a ingerir la carne poco hecha, entonces las medidas de seguridad pasan por dos aspectos fundamentales: que el producto que se adquiere sea de confianza y que las medidas de higiene, conservación y manipulación sean muy estrictas.

En muchos casos el consumo de carne cruda o poco hecha se relaciona con toxoplasmosis, la parasitación en el ser humano del protozoo Toxoplasma gondii, una enfermedad leve en la mayoría de los casos o asintomática, pero que puede ser grave en mujeres embarazadas. La carne cruda también puede albergar patógenos como Campylobacter, E. coli o Salmonella, esta última sobre todo en carne de origen aviar como pollo o pavo. Por tanto, es más seguro comer carne bien cocida que carne poco hecha o cruda. Si la cocción es insuficiente, aumenta el riesgo de transmisión de agentes patógenos a través de su consumo. La carne de pollo y la picada son las que conllevan más riesgos si se ingieren crudas o poco cocinadas.

Las principales bacterias patógenas en carne cruda son Escherichia coli, presente sobre todo en la carne picada; Salmonella, otra de las principales bacterias asociadas a la carne poco hecha o cruda; Campylobacter jejuni o Listeria monocytogenes. Estos microorganismos suelen crecer de forma rápida cuando la carne no se refrigera. Por tanto, es muy importante conservarla siempre por debajo de los 5 ºC, hasta que esté lista para preparar y servir. También debe tenerse en cuenta Clostridium perfringens, que se encuentra sobre todo en la superficie de las canales de algunos animales recién sacrificados, aves de corral o pescado, y que es una causa importante de enfermedades de transmisión alimentaria.

También es esencial mantener la carne cruda lejos de otros alimentos listos para el consumo que no precisan de ningún método de cocción. De esta manera se reduce la posibilidad de contaminación cruzada.

Otros mecanismos que ayudan a preservar la carne lejos de «amenazas» es lavarse las manos antes y después de tocar carne cruda; asegurarse de que los jugos de la carne cruda no entran en contacto con otros alimentos; limpiar a fondo todos los utensilios, equipos y superficies después de preparar carnes y antes del contacto con otros alimentos; usar, si es posible, una tabla de cortar y un cuchillo solo para la carne cruda y almacenarla en la parte inferior de la nevera para que no gotee sobre otros alimentos.

El calor higienizante
El calor tiene capacidad para inactivar y eliminar patógenos. Además de hacer los alimentos digestibles, el calor destruye agentes biológicos, como bacterias, patógenos, virus y parásitos, y permite obtener alimentos más sanos y duraderos. Las altas temperaturas aplicadas a los alimentos impiden la multiplicación de microorganismos y causan la muerte de las formas vegetativas de estos, destruyendo las esporas que forman ciertos microorganismos. Una de las principales dificultades es conseguir que el calor llegue a todas las partes del alimento por igual. En función del espesor de la pieza que se cocine, será más fácil o menos una cocción más homogénea.

Se calcula que, por encima de los 65 ºC, muchos microorganismos empiezan a morir. Además de la temperatura, entra en juego otro factor fundamental, que es el tiempo: cuanto mayor es la pieza o la cantidad de alimento, más tiempo deberá someterse al calor. Hay que considerar también que la temperatura del aceite, por ejemplo, desciende cuando se introduce el alimento, por tanto, se produce una gradación de temperatura. Es importante que todo el volumen del alimento llegue a la temperatura mínima y deberá tenerse en cuenta que, cuanto más corto sea el cocinado, mayor será el riesgo.

Los riesgos de otros alimentos crudos
Las frutas y las hortalizas son alimentos que pueden consumirse crudos. En este caso, no se someten a ningún tratamiento de calor para eliminar una posible contaminación con microorganismos. La infección puede originarse por distintas vías: empleo de abonos, materia fecal de animales cercanos, agua de riego o uso de pesticidas. En estos casos es fundamental seguir una higiene y manipulación muy cuidadosas para frenar la formación y proliferación de microorganismos. Lavar y desinfectar es crucial para eliminar restos de tierra, de productos fitosanitarios, abonos, bacterias o virus e incluso insectos.

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Operación bikini: mitos y leyendas para adelgazar

Como cada año, durante estas fechas mucha gente se embarca en la compleja aventura de perder peso cara a mejorar las líneas del cuerpo, con la intención de tener su mejor look en la época de playa.

Conocida como ´operación bikini´, este período parece que se centra solo en los meses previos a las vacaciones, una concepción errónea de pies a cabeza, y aquí comienza el principal error: si queremos cuidarnos y mantenernos en forma, deberíamos hacerlo todo el año.

Y aunque todo lo que sea proponerse comer sano, hacer ejercicio e informarse de cómo llevar una buena alimentación, es positivo; lo cierto es que no podemos pretender grandes cambios con tan poco tiempo.

Podemos perder peso en un par de meses, ¿sí o no?
Es posible con una dieta extrema, que al mismo tiempo no es sana para el organismo. Si realmente quieres mantener la báscula a raya hay que llevar un estilo de nutrición continuado y cumplir la regla MCM: Me Como la Mitad.

Para bajar de peso hay que eliminar los carbohidratos
Los carbihidratos son la base de la pirámide alimenticia e imprescindibles en nuestra vida diaria. Prescindir de ellos es un grave error, solo que debemos consumirlos con cabeza. Optar por las versiones integrales de la pasta, el pan o el arroz (menos refinados y más sanos, fuente de fibra) y procurar consumirlos con moderación a partir de las 3 de la tarde para que te dé tiempo a transformarlos en energía. Pero NO se pueden eliminar de la dieta.

Comiendo alimentos light bajaremos de peso antes
Al consumir un producto light reducimos ligeramente la ingesta calórica, pero no quiere decir que se puedan tomar de forma indiscriminada; si realmente se quiere notar la diferencia con los ´normales´ se deben de comerlos como si lo fueran. Por ejemplo, si elegimos la versión light de las patatas fritas de bolsa, que en su formato original tienen más de 500 kcal por 100 gramos, ingeriremos alrededor de 350 calorías. (más…)

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